Al inicio del aprendizaje del voleibol, una de las primeras técnicas que se enseña es el saque por abajo, Ureña (s.f) nos explica que
También denominado saque de seguridad o de iniciación por ser la técnica más sencilla de aprender por parte de quienes se inician. Su escasa complejidad coordinativa es contrarrestada por la mínima dificultad que genera en la recepción. Se trata por tanto de una técnica cuyo objetivo se limita a poner el balón en juego y, que se abandona en cuanto los iniciados tienen capacidad de ejecutar saques golpeados por encima del hombro. (Pp.1)
Para ejecutar un saque por abajo de forma efectiva en voleibol, es crucial seguir una secuencia de movimientos coordinada, dividida en fases clave: antes, durante y después del golpeo.
Ureña (s.f), nos explica que antes de golpear el balón, el sacador debe orientarse hacia el campo contrario, con el pie opuesto al brazo de golpeo ligeramente adelantado. El balón se sostiene con la palma de la mano contraria al brazo que va a golpear, ubicado a la altura de las caderas y frente al hombro ejecutor. El brazo de golpeo se extiende hacia atrás, preparando la acción con una extensión del hombro y una torsión del tronco que alinea los hombros casi perpendicularmente a la red, mientras las piernas se flexionan ligeramente para generar impulso.
Durante el golpeo, la mano que golpea, en forma de "cuchara" para una mayor superficie de contacto, impacta la parte posterior inferior del balón. Es fundamental que la mano que sostiene el balón se retire justo antes del impacto, sin lanzarlo o con un lanzamiento mínimo. En este instante, se coordina la extensión de las piernas con el movimiento del brazo para transferir la fuerza al balón.
Finalmente, después de golpear, el peso del cuerpo se traslada de una pierna a la otra con un paso hacia adelante, lo que permite al jugador adentrarse en el terreno de juego. El brazo ejecutor continúa su recorrido en un movimiento pendular, completando la acción. Este proceso detallado asegura un saque por abajo controlado y efectivo. (Pp.1)
Antes de golpear, el jugador se posiciona mirando hacia el campo contrario, con el pie opuesto al brazo de golpeo ligeramente adelantado para equilibrar el peso. El balón se sostiene con la mano contraria al brazo de golpeo, a la altura de la cadera. El brazo de golpeo se extiende hacia atrás, preparando el impacto con una extensión del hombro y una leve torsión del tronco, mientras las piernas se flexionan ligeramente para acumular energía.
Durante el golpeo, la mano forma una "cuchara" y golpea la parte posterior inferior del balón para darle una trayectoria ascendente. La mano que sostiene el balón se retira justo antes del impacto, sin lanzarlo significativamente. La fuerza se genera por la coordinación del golpe con la extensión de las piernas.
Después del golpeo, el jugador transfiere el peso del cuerpo hacia adelante con un paso, moviéndose hacia el campo. El brazo ejecutor continúa un movimiento hacia adelante, y el jugador se desplaza rápidamente a su posición defensiva, listo para la siguiente fase de la jugada. Dominar estas etapas asegura que el saque bajo no solo inicie el juego, sino que también lo haga de forma precisa y controlada.
Etapas del saque bajo
Para ejecutar un saque bajo efectivo en voleibol, la preparación es clave. El jugador se posiciona de frente al lado opuesto de la cancha, con el pie del lado contrario al brazo que golpeará la pelota ligeramente adelantado para mantener el equilibrio. La pelota se sostiene a la altura de la cadera con la mano opuesta al brazo de golpeo. Simultáneamente, el brazo dominante se extiende hacia atrás, preparando el impacto con una ligera rotación del torso y extensión del hombro, mientras las rodillas se flexionan suavemente para acumular energía.
Justo antes del contacto, la mano que sostiene la pelota se retira sin lanzarla con fuerza. El golpe se realiza con la mano en forma de "cuchara", impactando la parte baja y trasera de la pelota para impulsarla hacia arriba. La potencia del saque bajo surge de la perfecta sincronización entre el movimiento del brazo y la extensión de las piernas.
Después de golpear, el jugador traslada su peso hacia adelante, dando un paso en esa dirección. El brazo que realizó el saque continúa su trayectoria frontal, y el jugador se desplaza rápidamente a su posición defensiva, listo para la siguiente acción del juego. Dominar esta secuencia de movimientos convierte el saque bajo en una acción precisa y controlada, más allá de ser solo el inicio del punto.
Antes de que la pelota entre en juego, hay que situarse mirando al campo contrario. Se debe adelantar ligeramente el pie opuesto a el brazo de golpeo para asegurar una base estable y capaz de mantener el equilibrio. Con la mano que no golpea, se sujeta el balón a la altura de tu cadera. Al mismo tiempo, lleva tu brazo de golpeo hacia atrás, extendiendo el hombro y rotando ligeramente el torso para preparar el impacto. También, se debe flexionar suavemente las piernas ya que esto te permite acumular la energía necesaria para el golpe.
Justo antes de golpear, se debe retirar la mano con la que se sostiene el balón sin impulsarlo. Se cambia la forma de la mano de golpe a una similitud de una "cuchara" y se debe contactar la parte inferior y trasera del balón. Esto le va a dar la trayectoria ascendente deseada. La verdadera potencia del saque bajo surge de la coordinación perfecta entre el movimiento de tu brazo y la extensión explosiva de las piernas.
Una vez que hayas golpeado el balón, el peso corporal se debe desplazar hacia adelante, acompañando el movimiento con un paso. Deja que tu brazo de golpeo siga su trayectoria natural hacia adelante. Inmediatamente después, debes moverte con rapidez hacia la posición defensiva, listo para una próxima jugada.