Según Ureña (s.f.) "El ataque es la acción con la que un equipo culmina la jugada, desde la recepción del saque, o desde la defensa. El objetivo es colocar el balón en el suelo del equipo contrario, o bien, provocar error en la defensa oponente para ganar la acción."
Entonces, podemos decir que el ataque es la acción más efectiva y compleja en el voleibol por qué requiere muchísima atención en la coordinación, ya que combina carrera, salto, golpeo y puede llegar a interactuar con el bloqueo del oponente, ahora nos enfocamos en la eficacia mecánica para entender su técnica básica.
Para dominar el remate o ataque, existen dos objetivos principales:
a) Alcanzar la máxima altura al golpear.
b) Lograr la máxima velocidad en la salida del balón.
Estos aspectos fundamentales le darán al jugador más opciones tácticas en el futuro. Ahora, nos centraremos en la secuencia de este gesto, dividido en un antes, durante y después.
La carrera para el remate puede ser oblicua (desde si atacas desde el lado opuesto de la red a tu brazo de golpeo) o recta (si atacas desde el mismo lado). Normalmente, se inicia desde tres o cuatro pasos alternados, terminando con el pie opuesto al brazo que golpea, desde unos 3 o 4 metros de distancia. Se elige una trayectoria oblicua o perpendicular para abarcar más espacio a la diagonal o paralela y permitir un mejor giro del tronco al golpear el balón.
El último paso antes del impulso se hace en dos tiempos: primero apoya el pie del mismo lado del brazo que golpea, y luego el pie contrario, que queda por delante y ligeramente hacia adentro. Esto ayuda a que el centro de gravedad que estaba bajo y atrás se mueva hacia arriba y adelante así impulsando el salto.
Aurelio Ugeña Espa (s.f.) menciona que el impulso es el responsable del aprovechamiento máximo de la capacidad de salto del ejecutante. Tiene dos fases, una excéntrica o de frenado y otra concéntrica o de aceleración.
Esta primera fase va desde que el talón del pie del lado del golpeo toca el suelo, hasta que las piernas y el tronco están en su máxima flexión. Al inicio de esta fase, los hombros se extienden y los brazos se echan hacia atrás.
Esta segunda fase va desde que termina el freno hasta que los pies se despegan del suelo. Los brazos se balancean rápidamente de atrás hacia adelante impulsándose, lo que aumenta la fuerza contra el suelo y en efecto, mejora el impulso del salto.
Comienza desde que los pies se despegan del suelo hasta que aterrizan. En este tiempo los brazos siguen moviéndose hacia adelante y arriba, permaneciendo juntos y elevados para maximizar la inercia del salto. Las piernas deben relajarse y solo hacer movimientos de compensación para no interferir con la acción del tronco y los brazos.
Para un buen golpeo, el balón debe interceptarse en el punto más alto posible, ligeramente por delante del rematador y de su brazo de golpeo, cerca del centro del cuerpo. El brazo que golpea debe estar completamente extendido y el hombro de ese lado, elevado al máximo.
El golpe se hace con toda la palma de la mano y aunque no aumente la velocidad, en jugadores experimentados ocurre que utilizan la muñeca para que la mano "envuelva" la parte superior del balón y le dé un efecto de rotación hacia adelante. Esto con el fin de hacer que el balón caiga más rápido en el campo contrario.
El brazo contrario baja de forma coordinada para compensar el movimiento y mantener el equilibrio del cuerpo.
La caída después del remate debe ser relajada y elástica para amortiguar el impacto en las articulaciones. Se cae primero con las puntas de los pies y luego se flexionan tobillos, rodillas y caderas de forma secuencial, ósea, una tras otra. Es crucial caer con ambos pies y separados a la altura de los hombros para distribuir bien el peso del cuerpo y evitar lesiones. Ahora, una caída incorrecta puede indicar problemas del jugador para calcular la trayectoria del balón y su coordinación.
En esta fase inicial, el jugador se coloca en posición para realizar el remate. Se efectúa una carrera de aproximación, normalmente de dos a tres pasos, con el fin de ganar impulso. Al finalizar la carrera, se flexionan las rodillas para preparar el salto, mientras los brazos se llevan hacia atrás para ayudar a generar mayor potencia.
Durante esta etapa, el jugador salta y golpea el balón. En el punto más alto del salto, el brazo de ataque se lanza hacia adelante con fuerza para impactar el balón con la mano abierta, tratando de dirigirlo con velocidad y precisión hacia el campo rival. El brazo opuesto colabora en el equilibrio y coordinación del movimiento.
Después de golpear el balón, el jugador desciende de forma controlada, apoyando ambos pies en el suelo y amortiguando la caída con una ligera flexión de rodillas. Tras aterrizar, debe estar preparado para continuar participando en la jugada, ya sea defendiendo o cubriendo posibles devoluciones.
En esta etapa, el jugador se posiciona para iniciar la acción de remate. Se realiza una carrera de impulso, normalmente con dos o tres pasos rápidos y coordinados, para generar velocidad y fuerza. Al final de esta carrera, el jugador flexiona las rodillas y prepara el salto, mientras al mismo tiempo lleva los brazos hacia atrás para tomar impulso.
Aquí se realiza el salto y el golpeo del balón. El jugador se eleva con fuerza y, en el punto más alto del salto, extiende el brazo de ataque hacia atrás y luego lo lanza hacia adelante para impactar el balón con la palma abierta. El contacto se hace por encima de la cabeza, generalmente en el punto más alto posible, y el objetivo es enviar el balón con fuerza y dirección hacia el campo contrario. El otro brazo ayuda a mantener el equilibrio durante la acción.
Después de golpear el balón, el jugador aterriza con ambos pies de forma controlada para evitar lesiones. Es importante absorber el impacto con una ligera flexión de rodillas. Inmediatamente después, el jugador debe estar listo para seguir participando en la jugada, ya sea para defender o cubrir un posible rebote.
El jugador se prepara para saltar y golpear el balón. Esto consiste en correr unos pocos pasos rápidos y coordinados para ganar velocidad y fuerza. Al final de la carrera, el jugador dobla las rodillas y echa los brazos hacia atrás para tomar impulso y prepararse para saltar.
El jugador se eleva con fuerza y, en el punto más alto de su salto, estira el brazo de golpeo hacia atrás y luego lo lanza hacia adelante para golpear el balón con la palma de la mano bien abierta. La idea es golpear el balón por encima de la cabeza lo más alto posible para enviarla con fuerza y buena dirección al campo contrario. El otro brazo ayuda a mantener el equilibrio en el aire mientras se golpea.
El jugador aterriza con los dos pies de forma controlada para no lastimarse. Es importante doblar un poco las rodillas al caer para absorber el impacto. Inmediatamente después de aterrizar, el jugador debe estar listo para seguir jugando, ya sea para defender o para ir por un balón que rebote.
Andrés Aránguiz
Isaac Aravena
Cristobal Lara