Fue construido en el siglo XVI y pertenece al tipo de puentes de bóvedas de gran luz que se construyeron en esa época, en la zona septentrional de Andalucía, como los puentes de Montoro y Marmolejo, sobre el Guadalquivir, o el de Benamejí, sobre el río Genil.
Se estima su creación entre 1550 y 1560 según el proyecto del arquitecto y maestro de cantería Andrés de Vandelvira.
Se trata de un puente en fábrica de sillería con cinco bóvedas de cañón.
Originalmente tenía un perfil alomado, pretiles de obra y tajamares semicirculares aguas abajo y trangulares aguas arriba.
No obstante, la reparación sufrida en 1868 reconstruyó los tajamares de forma poco adecuada y rectificó la rasante.
Como puede observarse en el siguiente video el Puente Ariza se encuentra en zona inundable por las aguas represadas del río Guadalimar.
Antaño, las crecidas del río eran solventadas con éxito por esta gran obra de la ingeniería vandelviriana. No obstante, desde la construcción de la Presa del Giribaile, la cual almacena las aguas del río Guadalimar, el puente está expuesto a quedar colmatado por dichas aguas.
Tanto es así, que en numerosas ocasiones sus piedras han quedado sumergidas con el consiguiente deterioro de esta obra del siglo XVI. De hecho, este bien ha quedado incluido en la lista roja del patrimonio debido al mal estado de conservación y mantenimiento, amenazando peligro de derrumbe y desaparición de esta obra de la ingeniería vandelviriana.
Puente de Mazuecos.
Este fue un proyecto del Concejo de Baeza para potenciar una vía alternativa de unión entre Granada y la Corte que pasase por Baeza, en lugar de hacerlo por Bailén, y posibilitar con ello también una mejor comunicación con otros pueblos cercanos como Jimena y Bedmar, de los que se provenía con víveres y mercancías. Se inicia la construcción en 1561 con arreglo a una primera traza diseñada por el cantero baezano Ginés Martínez. Además, su nombre procede de la intervención de Pedro de Mazuecos en esta obra propició que popularmente el puente se conociese como "de Mazuecos" desde el siglo XVII.
A poco de iniciarse las obras, y tras las inspecciones de diversos canteros, el proyecto de este puente, fue abandonado para iniciarse inmediatamente la construcción de otro de mayor envergadura.
A partir de 1565 hay constancia documental de la intervención en la obra de los maestros Andrés de Vandelvira y Francisco del Castillo, los cuales dieron un giro radical a la inicial idea proyectando un monumental puente más propio de una ciudad que de un predio rural.
El alzado contempla un gran arco central de medio punto de 33 metros de luz entre cuatro gruesos pilares semicilíndricos con tajamares; la zona orientada hacia la villa de Jimena se empotra directamente en la roca de forma descendente y tan sólo se labró un pequeño arco de descarga; en el lado orientado hacia Baeza, también descendente, la composición es más compleja debido al fuerte cambio de nivel, estando formada por una alcantarilla en la base y doble línea de arcos de medio punto al modo de los acueductos romanos, de la que sólo se conserva la inferior; en esta zona de paso del puente se instalaron además unas caballerizas abovedadas con medio cañón, aprovechándose las arquerías para aposentos.
El río Guadalmena actúa como línea divisoria natural entre el Campo de Montiel y los pueblos de la comarca de Segura de la Sierra. Con el fin de salvaguardar las mutuas relaciones comerciales entre La Mancha y Jaén, pues los vecinos de la parte de Segura subían hasta el Campo de Montiel para vender su madera y comprar mercadurías, mientras los otros hacían lo propio bajando sus ganados a las tierras de pastos, existía un camino que partiendo de Siles trascurría paralelo al río Guadalimar que discurre entre Benatae y Torres de Albanchez, pasando por el castillo del Cardete a la Puerta de Segura. Desde aquí dirección al Castillo de Matafría iba a desembocar al puente sobre el río Guadalmena (objeto de nuestro estudio) para llegar ya, en tierras manchegas, a Albaladejo y finalizar en Montiel.
Su traza y construcción le sirvió a posteriori a Vandelvira para poder aplicar interesantes soluciones técnicas en la construcción del puente Ariza y el puente Mazuecos, al introducir un arco principal de grandes dimensiones para salvar el cauce del río. Se recurrió a Andrés de Vandelvira, considerado el mejor arquitecto de la zona, para que dijera el lugar donde se debía edificar el nuevo puente. Las trazas se encargaron al de Alcaraz, de modo que ya el 10 de octubre de ese mismo año las presentaba en la villa de Montiel”.
Los autores comentando que el puente sobre el que Vandelvira proyecta el nuevo estaba formado:
“por dos arcos, un tajamar en quilla para recibir las aguas en el lado de Segura, un cubo circular en el lado opuesto, y un contrafuerte río abajo para contrarrestar los empujes del tajamar. Básicamente, los elementos reaprovechados fueron un pequeño arco y la base del tajamar y del pilar.
El arco preexistente, que aún se conserva, es rebajado y de pequeñas dimensiones, con sus dovelas dispuestas a tizón, sobre el que Vandelvira proyectó un sobrearco también a tizón. Junto a éste, todavía son perceptibles restos de seis hiladas de las paredes del puente anterior, fácilmente reconocibles tanto por la diferencia del color de la arenisca (más clara), como por el corte de la piedra (de perfil más cúbico)”.
La obra de ingeniería civil de Vandelvira fue extensa como hemos podido comprobar. Lamentablemente, en cuanto a puentes se refiere (exceptuando el de Ariza y no sabemos si por mucho tiempo), están en un estado ruinoso. Si queremos seguir investigando para comprobar cómo eran estos puentes en su origen y ver algunas recreaciones virtuales de los mismos podemos acudir a este enlace web.
Patrimonio artístico y cultural andaluz. IES. Sierra de las Villas.