Educando ciudadanos/as/es del hoy y del mañana:
El desafío de la ciudadanía en las aulas
Enseñar cuál es la importancia que encierra realmente el concepto de ciudadanía a niños/as/es y adolescentes es un desafío para el sistema educativo de cualquier país. Sobre todo, si lo que queremos es contribuir al mantenimiento del debate vital y plural acerca de la construcción de una sociedad democrática sana. Enseñar qué significa ser un ciudadano/a/e de pleno derecho a niños/as/es y adolescentes es una tarea que comienza en las aulas. Y, como docentes, debemos reflexionar sobre cómo estamos educando y cómo queremos educar a las generaciones del hoy, que serán los ciudadanos/as/es del mañana.
El sistema educativo español contempla la transmisión de valores democráticos de dos formas distintas. La primera de ellas es la tradicional, a través de asignaturas claramente diseñadas para el aprendizaje de los saberes básicos acerca de la ciudadanía y los derechos humanos. Para ello, mantiene vigentes materias durante la etapa obligatoria como la actual “Educación en Valores Cívicos y Éticos”. No obstante, estas materias suelen tener poca carga lectiva y no se imparten en todos los niveles. No deben, por tanto, ser el único medio para transmitir las competencias que todo futuro/a/e ciudadano/a/e debe alcanzar. Así que el mismo sistema transfiere, a través de los contenidos del resto de asignaturas, la obligatoriedad de enseñar en valores democráticos de forma transversal. De esta manera, el alumnado español tiene a su disposición la posibilidad de conocer y comprender la importancia que conllevan las responsabilidades y derechos de los que dispone y dispondrá por ser ciudadano. El fin último de la enseñanza en España es otorgar al alumnado de todas las herramientas necesarias para ejercer plenamente la ciudadanía. Construir ciudadanos libres y responsables debe ser siempre el fin último de la Educación.
Asimismo, los centros educativos pueden también trabajar los valores democráticos a través de proyectos diversos, algunos de ellos de construcción propia. El sistema permite que cada centro pueda asegurar el aprendizaje de dichos valores a través de actividades plurales que permiten la adquisición de los mismos de formas novedosas y cercanas a las nuevas generaciones. Para la creación de estos proyectos se tiene en cuenta, además, el punto de partida de cada alumno/a/e con respecto a los mismos. Solo los docentes de cada centro conocen de primera mano cuál es ese punto de partida y el contexto social y familiar que rodea a cada estudiante. De este modo, los docentes pueden desarrollar tareas y proyectos que provean de las herramientas ciudadanas necesarias a cada alumno/a/e. Es urgente mantener vivas estas iniciativas, pues son las que confieren cercanía y seguridad a la hora de enseñar cómo ejercer la libertad y la ciudadanía. Uno de estos proyectos es el Erasmus +, en el que nos encontramos inmersos a nivel europeo y que, nos permite, además, compartir experiencias y unificar fuerzas en la importante tarea que tenemos por delante.
La finalidad de estos proyectos es conferir al alumnado los mecanismos necesarios para ejercer la libertad propia, para vivir una ciudadanía plena y para defender en todo momento y lugar los derechos humanos, que ya sabemos a día de hoy que siguen sufriendo numerosos ataques de diversa índole.
El filósofo español Ortega y Gasset afirmaba que “siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñes”. Esta idea hace referencia a la importancia de educar libre y críticamente. Los alumnos/as/es deben crecer y aprender desarrollando dicho espíritu crítico, porque este les permitirá poner en práctica las herramientas que el sistema educativo ofrece. Todo esto requiere de una gran inversión que, a veces, se ve mermada por polémicas políticas que convierten a la Educación en una moneda de cambio.
La Educación, como base de toda sociedad, debe dotarse de amplios recursos que aseguren nuestra democracia. Los docentes en las aulas y fuera de ellas tienen ante sí una importante tarea. Porque son nuestros alumnos/as/es los ciudadanos del futuro y en su mano estará proteger todo lo construido en cuanto a derechos ciudadanos y humanos se refiere. Una ciudadanía libre y crítica comienza en las aulas y termina fuera de ellas. La Educación, por tanto, es uno de los grandes desafíos del siglo XXI.
Empowering youth voices and nurturing democratic values
Not long after the ACC project’s kick-off meeting last November, we at team UCA were greeted by the news that our city would be holding the first provincial Meeting of Local Councils of Children and Adolescents.
Councils of this type are becoming de rigueur in Spain, as mandated by the final provision of the Organic Law on Comprehensive Protection of Children and Adolescents against Violence (2021). The Ministry of Social Rights’s website reads,
The rights of children and adolescents, and specifically, the right to effective participation of children and adolescents as full citizens, is a priority for the Government of Spain. The demand, and the previous work to create a consultative body for participation at the state level, had existed for some time in line with the recommendations of the United Nations Committee on the Rights of the Child or the European guidelines aimed at training girls and children to exercise active citizenship as full members of democratic societies.
It is heartening to see there exists a serious political commitment to encourage the younger generation to have an active role in decision-making processes related to their future.
Education likewise holds a pivotal role in shaping social changes, fostering democratic values, and empowering voices of our youth.
However, the question arises: are our classrooms reflective of these values? An examination of the Spanish secondary education curriculum, particularly its approach to citizenship and the imparting of democratic values, reveals potential flaws and areas of improvement.
Spanish secondary education includes citizenship as an essential part of the curriculum, aiming to equip students with fundamental knowledge about democracy, human rights, and civic values. However, the effectiveness of this curriculum is called into question when looking at the dynamics within classrooms, where, quite often, only a small percentage of students —usually males— dominate debates. This pattern mirrors larger societal norms, where males have been conditioned to lead conversations, and shows that we must go beyond the set curriculum to ensure equal dialogue opportunities for all genders.
Teachers play a crucial role in shaping these classroom dynamics. They need to be trained in designing debates that facilitate a healthy exchange of ideas from all students. It is about creating a fine balance between free speech and controlled debate, promoting respect and tolerance in an inclusive environment. Encouraging guidelines, ensuring gender-neutral language, and setting ethical debate rules can create inclusive spaces, strengthening democratic values through practical on-ground experiences.
Moreover, the role of civic education should not be confined to merely theoretical knowledge. Democratic practices, when included in the classroom activities, empower students to navigate their civic roles more effectively. This could mean anything from defining clear debate rules to the outlining of democratic decision-making processes within classroom activities. Learning by doing will ensure a comprehensive understanding of democratic values.
The inclusion of such practices however, is not without challenges, as is evident from the gender inequality that persists not only among students but among teachers as well. Noted educator María Cañete points out the extent of male domination: “Male voices manage to populate an arena where, as workers, they're in minority.” Addressing such biases requires redefining the status quo through continuous education and advocacy.
Teaching citizenship and democratic values is much more than just imparting knowledge; it is about leading by example, demonstrating how democratic principles extend to every facet of our interactions, especially in the way we conduct debates and how participation is encouraged in classroom settings.
Transforming our educational ethos to one that actively promotes democratic values is a long-term commitment. There is a need for continuous efforts —redesigning curriculum, redefining classroom dynamics, and reshaping societal norms— to nurture an environment conducive to democracy. Teaching students about democracy is not enough; they must also experience, practice and understand it, to prepare them for the democratic world in which we live. These students, thus educated and experienced, have the potential to form the cornerstone of an empathetic, equal, and just society in the future.
We are confident that this project will contribute significant work towards this goal.
En la convivencia del día 6 y 7 de noviembre los diferentes grupos de delegados han ido al coto la Isleta para una formación con el fin de cumplir adecuadamente con todas sus funciones en el centro. Entre ellos se encuentran los de Erasmus+, a cuya coordinadora, Elena Balboa, hemos entrevistado.
-¿Por qué es importante este proyecto?
En este mundo donde no se respeta los derechos de muchas personas es muy importante educar al alumnado en el respeto a los derechos y a la diversidad y tenemos que ver que nuestro mundo es muy diverso y todas las personas de este mundo heterogéneo es ciudadano de pleno derecho y debemos formar a nuestros alumnos para que lo vean así.
-¿Qué ejercicios lleváis a cabo para alcanzar ese objetivo?
Primero realizamos, durante la tarde de ayer, actividades de cohesión para que los alumnos se conocieran y perdieran un poco la timidez, luego realizamos principalmente sensibilización para ver ¿cuál es el problema que hay? ¿Se respetan los derechos o no en el mundo? y ¿por qué no se están respetando? Ya ayer nos dimos cuenta que no se respetan, y ahora trabajamos para realizar primero nuestro tipo ideal de centro y luego un plan para alcanzar ese tipo de centro o sociedad.
-¿Qué harías para mejorar el proyecto el año que viene?
En general, la elección del delegado de diversidad no debe ser votado sino que deberían presentarse personas comprometidas con el tema y quieran trabajar en pro a ello.
Redacrores: Jorge Manzorro y Cristian Rodriguez
Emocionante acto de clausura del Erasmus+
El pasado martes 25 de abril se llevó a cabo un acto de clausura en el teatro moderno por la finalización del proyecto Erasmus+ en nuestro centro
Tras tres años de formación para la visibilización de la diversidad en nuestro centro, se celebró el pasado martes 25 de abril el acto final del proyecto. Este plan, llamado Erasmus +, fue realizado por toda Europa, siendo nuestro centro uno de los muchos implicados. Su finalidad era educar en valores, como son el respeto mutuo y la empatía, a todos los jóvenes y profesorado que participaran en él. Se realizaron multitud de actividades en todo el desarrollo de la actividad, ocupando así toda la etapa educativa del alumnado que actualmente nos encontramos en 4º de la E.S.O. Tras vivir el inicio y el final de este proyecto, muchos de los corresponsables, o delegados/as de diversidad, nos aseguran que han visto un cambio, una mejora, un avance, en las posibilidades de nuestro centro y un entorno mucho más seguro para expresarse abiertamente.
El acto que fue realizado como cierre de la semana cultural estuvo cargado de planificación previa y mucho esfuerzo por parte de todos, tanto por el profesorado implicado en el proyecto, que lucharon por que saliera adelante, como por el alumnado delegado, que participó con hincapié durante toda la ceremonia. Lamentablemente, el alumnado de 4º de la E.S.O no pudo asistir ya que se encontraban en el viaje de fin de curso a Tenerife. Sin embargo, el resto se mantuvo dispuesto y animado a darlo todo en aquel día tan esperado.
El acto consistió en un pequeño resumen de lo ocurrido en el proyecto en estos años. Dentro de él, se proyectó un documental en el que alumnado del Quiñones explicaba qué es para ellos y ellas la diversidad. Después de la participación de todo el alumnado interesado, hubo un pequeño coloquio con las personas del público. En él, junto a la participación de muchas personas allí presentes, se compartieron experiencias y miedos, siendo algo sobrecogedor, así como lo fue el cierre del acto, con la despedida, momento emotivo para todos los allí presentes (con algún que otro lloro incluido). Tras el agradecimiento de las profesoras representantes del proyecto, el público estalló en aplausos y los involucrados se llenaron de orgullo como recompensa de todo el esfuerzo realizado.
Redactora: Paula Ortiz Aragón
El martes 11 de noviembre de 2025, el alumnado representante de cada proyecto del Quiñones, viajaron hacia El Puerto de Santa María hasta llegar al Coto de la Isleta, donde realizaron diversas actividades para formarse y servir al centro con sus mejores dotes.
Durante el tiempo reunidos estuvieron haciendo varias actividades en equipo, como construir un cubo de papel, donde cada equipo tenía una cierta cantidad de materiales. Algunos equipos tenían varios materiales, los que hacían que construir el objeto fuese mucho más fácil, mientras que otros tenían apenas uno o dos utensilios para realizar la actividad. Esto servía para que vieran las desigualdades y concienciar al alumnado representante a la diversidad en el Quiñones, pero a la vez con la intención de que se lo pasen bien haciéndolo. Fue bastante efectivo, ya que tuvieron reacciones positivas y afirman que están contentos después de la formación y las actividades propuestas por el profesorado. Alrededor de las 18:00 de la tarde, estuvieron haciendo un juego cooperativo de roleplay donde tenían que simular una escena donde uno de los personajes sufre de bullying. Luego, hicimos una pequeña entrevista a los integrantes del proyecto, donde, preguntando a los alumnos, confirman que están disfrutando cada una de las actividades que están realizando en equipo, y aunque lleven poco tiempo conociéndose, se están tratando muy bien entre ellos. Hay mucho compañerismo entre ellos, sobre todo en momentos tan divertidos y graciosos como inventar una actuación entre todos, pero también cuando se tienen que comportar de forma profesional a la hora de cumplir su función como delegados de diversidad, ya que esta formación los prepara para ser unos buenos delegados en su proyecto y saber actuar en situaciones similares a la realidad.
Al final del día, el alumnado termina pasándolo muy bien en algo que les gusta y les apasiona. Defender algo tan importante como la diversidad, los derechos y la comodidad de las personas a su alrededor, especialmente de todos aquellos que día tras día tratan de mejorar y aportan su granito de arena en la defensa a todos estos derechos que a día de hoy aún son bastante ignorados y minimizados.
Realizado por: Nuria Guerrero, Luz Nicole Restrepo & Yeray Bravo.