HISTORIA DE LA EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO
HISTORIA DE LA EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO
También hemos querido concretar los objetivos teniendo en cuenta de dónde viene esta necesidad de trabajar la sostenibilidad desde el ámbito educativo, un poco de historia de la Educación para el Desarrollo Sostenible:
La necesidad de trabajar la sostenibilidad desde el ámbito educativo se ha convertido en una preocupación internacional desde los años setenta. En aquel entonces, la comunidad internacional empezó a tomar conciencia de los límites del modelo de desarrollo dominante y la degradación ambiental denunciada desde distintas instancias (científicos, movimientos ecologistas, etc.). En la Cumbre de Estocolmo de 1972, por primera vez, se reconoció que la defensa y el mejoramiento del medio humano para las generaciones presentes y futuras se había convertido en una meta imperiosa de la humanidad. Posteriormente, se celebró el primer Seminario Internacional sobre Educación Ambiental en Belgrado en 1975, donde se definió el concepto de desarrollo sostenible, buscando la erradicación de la pobreza, el hambre, la contaminación, la explotación y la dominación. En los años noventa, se produjo una verdadera eclosión de cumbres, foros y conferencias relacionados con la sostenibilidad, que avanzaron en la construcción teórica del concepto.
En la Cumbre del Milenio de Nueva York en el año 2000, se reconoció la necesidad de coordinar las políticas nacionales e internacionales de desarrollo y de aumentar los esfuerzos en la cooperación internacional para lograr la superación del hambre y la pobreza en los países pobres. Se establecieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio - ODM, que consistían en ocho objetivos con sus respectivas metas y plazos fijos. A pesar de los logros obtenidos, muchas cosas quedaron pendientes.
En 2002, se celebró la Cumbre de Johannesburgo, la primera que se autodenomina Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, donde se vinculó directamente la posibilidad del desarrollo sostenible con la fortaleza ética de las sociedades. Además, se presentó la Carta de la Tierra, un auténtico código ético para la sostenibilidad que propone cuatro grandes pilares axiológicos: el respeto a la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz.
Ya, en julio de 2014, el Grupo de Trabajo Abierto de la Asamblea General (GTA) propuso un documento con 17 objetivos para su aprobación por la Asamblea General de septiembre de 2015. Dicho documento fijó los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que establecen metas claras y cuantificables para combatir la pobreza, la desigualdad y el cambio climático, entre otros desafíos globales.
Y, finalmente, también la ley orgánica de educación LOMLOE, tiene una marcada línea estratégica con la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS). El preámbulo de la LOMLOE reconoce la importancia de la educación para el desarrollo sostenible y su carácter transversal en Ed. Infantil, Ed. Primaria y ESO y define sus contenidos:
“La educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía mundial ha de incardinarse en los planes y programas educativos de la totalidad de la enseñanza obligatoria, incorporando los conocimientos, capacidades, valores y actitudes que necesitan todas las personas para vivir una vida fructífera, adoptar decisiones fundamentadas y asumir un papel activo –tanto en el ámbito local como mundial- a la hora de afrontar y resolver los problemas comunes a todos los ciudadanos del mundo”.
“La educación para el desarrollo sostenible y para la ciudadanía mundial incluye la educación para la paz y los derechos humanos, la comprensión internacional y la educación intercultural, así como la educación para la transición ecológica, sin descuidar la acción local, imprescindibles para abordar la emergencia climática, de modo que el alumnado conozca qué consecuencias tienen nuestras acciones diarias en el planeta y generar, por consiguiente, empatía hacia su entorno natural y social”.
Artículo 2. Fines “la formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cohesión social, la cooperación y solidaridad entre los pueblos, así como la adquisición de valores que propicien el respeto hacia los seres vivos y los derechos de los animales y el medio ambiente, en particular al valor de los espacios forestales y el desarrollo sostenible”.
También incluye la ley orgánica varios Principios relacionados con los ODS, lo que la convierte en una ley pionera en la actualidad. “19. La educación para la transición ecológica con criterios de justicia social como contribución a la sostenibilidad ambiental, social y económica”.
Dos enfoques clave de los cinco Pilares en los que se basa son la sostenibilidad y la igualdad de género, como así se recoge en el preámbulo. La ley recoge asimismo que “el sistema educativo no puede ser ajeno a los desafíos que plantea el cambio climático del planeta, los centros han de convertirse en un lugar de custodia y cuidado de nuestro medioambiente” (título IV). De igual modo, el nuevo currículum que establece la LOMLOE tiene contenidos relacionados con la sostenibilidad y el consumo responsable tanto en la asignatura de Valores Cívicos y Éticos (tercer ciclo de Primaria) como de forma transversal entre distintas materias (en este caso la ley deja una puerta abierta para que cada centro amplíe la educación para la sostenibilidad en su proyecto educativo tanto como considere necesario).
El último nexo entre los ODS y la LOMLOE se refiere a la formación del profesorado, que indica que “la educación para el desarrollo sostenible, la ciudadanía mundial y la Agenda 2030 se incluirán en los procesos de formación y de acceso a la función docente, que a su vez tiene relación con la Educación de calidad (ODS 4)”.