En la actualidad existen cuatro códices mayas precolombinos que datan de la época Posclásico. Se les nombra con el nombre de las ciudades donde se encuentran:
Códice de Dresde
Códice de Madrid
Códice de París
Códice Grolier
El códice de Dresde está hecho de papel a partir de la corteza interna del amate, en la región baja integrado por 39 páginas o dobleces en forma de biombo de 9 x 20.5 cm cada una, pintadas en ambos lados, salvo dos en blanco. Se encuentra actualmente en la Biblioteca estatal de Sajonia. El códice de Dresde es considerado como el códice maya más completo de todos.
Es uno de los códices más bellos, por la precisión de sus signos glíficos y la finura de sus dibujos finamente coloreados, probablemente fue elaborado en la primera mitad del siglo XIV. Se distinguen tres partes:
La primera, nos muestra la presentación y desarrollo de 75 cuentas calendáricas, en su mayor parte del sistema conocido como tzlk’n, cuenta de los 260 días y sus destinos, además de cómputos anuales, calculados con el propósitos de propiciación de los dioses y de diagnósticos astrológicos.
La segunda parte, trata temas astronómicos, tabla de eclipses y de los ciclos de la “Estrella Grande”, es decir de Venus.
La tercera parte, consiste en un enunciado de profecías para el año y para una veintena.
El códice de Madrid o Trocortesiano, está formado por dos fragmentos, Troano y Cortesiano; se conserva en el Museo de América de Madrid. Consta de 56 hojas o dobleces pintados por ambos lado. Su procedencia es de algún lugar de la costa occidental quizás de Champotón, en la península yucateca.
Su contenido está dedicado a horóscopos y almanaques. Contiene los pronósticos y las suertes para cada día, entre los ciclos de 260 y 364 días. Los almanaques adivinatorios cubren diversos temas: cacería, agricultura, tejido y rituales para propiciar la lluvia, la siembra y la cosecha.
En este códice glifos e imágenes se complementan, para mostrar una imagen espacial del universo, en uno de los ordenamientos calendáricos la misma puede 28 interpretarse como la visión del mundo que tenían los mayas. Aquí tiempo y espacio están interrelacionados.
El códice de París se conserva actualmente en la Biblioteca Nacional de París. Fue elaborado con papel de amate y está formado por 11 dobleces pintados por ambos lados y en una misma dirección, en realidad es un fragmento de un libro más grande.
Contiene tres partes:
La primera, abarca ciclos de katunes o veintenas de años con sus respectivas ceremonias y ritos propiciatorios.
La segunda, a los destinos de los signos introductores del año.
La tercera, es la característica de este códice son cómputos calendáricos que tienen relación con juegos rituales.
El texto con signos glíficos hace referencia a Chac, dios de la lluvia quien lleva una ofrenda a otra deidad que no es posible observar debido al deterioro del códice.
El Códice Grolier se conserva en el Museo Nacional de Antropología de México. Se encuentra pintado sobre papel amate, doblada en forma de biombo, al igual que los mencionados anteriormente con once piezas y cinco más asociadas al códice. Como fue uno de los últimos en descubrirse se duda de su autenticidad, aún está en estudio. Se cree que proviene de Chiapas.
Su contenido consiste en un cómputo calendárico en función del ciclo de la Estrella Grande, es decir Venus, en cada página se presentan diversos aspectos de la deidad con que se vincula la Estrella Grande. Hay varios ciclos de Venus que son necesarios interpretarlos y relacionarlos con las actuaciones de la deidad. Incluye además expresiones pictóricas y glíficas