"En una noche de invierno, de más o menos cinco grados y con una neblina más que espesa, a Lawliet, un detective alto, corpulento, audaz y deductivo, pero con un pasado triste y aterrador, le llegó un caso para resolver, había desaparecido una persona y él se tenía que encargar de resolver este misterio. Al llegar al lugar de los hechos, en una casa común y corriente, los policías le relataron lo ocurrido, una mujer llamada Johanna Hernández estaba muy asustada porque su marido Nibaldo Mauricio Villegas había desaparecido y no tenía rastros de su paradero".