"4 de agosto de 1962, intranquilo en mi cama no podía dormir, desconocía la razón, de repente sonó el teléfono, era mi viejo amigo llamado Rick, fuimos amigos del colegio, él trabajaba en uno de los hospitales más reconocidos de la ciudad, y llamó diciéndome:
- Apúrate Gerad, ven a la casa de Marilyn, pasó algo muy trágico.
Me vestí rápidamente, subí a mi auto y aceleré para llegar lo antes posible. pensativo, mientras manejaba, reflexionaba sobre qué podía haber pasado, esperando que no fuese lo que me imaginaba, pero ya era muy tarde. Cuando llegué, el crimen ya estaba hecho, era cierto lo que pensaba: Marilyn estaba muerta".