El Camino Real de Tierra Adentro: Poblamiento y sociedad en el Altiplano Potosino
Mtro. José Antonio Rivera Villanueva
Cronista del municipio de Tierra Nueva, S.L.P.
Septiembre de 2023
El Altiplano de San Luis Potosí y su contexto en el siglo XVI
Desde el año de 1521, cuando empezó la conquista española en el centro de la Nueva España, su presencia y dominio se habían extendido hacia el oriente por la región costera de la Huasteca y Pánuco y, al occidente, por Michoacán, Jalisco, Compostela y Sinaloa. Nuño Beltrán de Guzmán y Hernán Cortés, a pesar de sus marcadas diferencias, fueron los conquistadores de esos nuevos territorios y artífices de la movilidad por esos derroteros. En 1527, Nuño de Guzmán, llegó a la provincia de Pánuco, donde su gobierno fue muy cuestionado por tantos atropellos que ejecutó contra los indios. Igualmente, Cortés avanzó por este mismo rumbo. Casi a finales de 1529, ocupó la presidencia de la Real Audiencia de México y de allí partió hacia el occidente a la conquista de la Nueva Galicia.
Con ello, la exploración, presencia y dominio de los españoles fue creciendo en el centro, oriente y occidente de la Nueva España a base de acciones punitivas de conquista o de sometimiento, pero por la Altiplanicie central les costó mucho trabajo y dinero; se trataba de tierra de guerra ocupada por diversos grupos de indios llamados genéricamente chichimecas, por ser la región que los mexicas llamaban Chichimecatlalli, o tierra de los chichimecas, muy difícil de ser conquistada. Lo hicieron paulatinamente, desatando en 1550 la guerra chichimeca, que duró casi 40 años para poder pacificar esa zona.
Las numerosas bandas o tribus de indios chichimecas seminómadas que habitaban en tierras de Aridoamérica habían delimitado sus territorios; entre otros, se localizaban los guachichiles, negritos, bozales, zacatecos, caxcanes, guamares, coras, huicholes, tepehuanes, xiximes, acaxees, pisones, pames, laguneros, coahuiltecos, tobosos, etc. Su vida material era muy semejante entre ellos, se trataba de cazadores recolectores, cuya movilidad la determinaba la búsqueda de alimentos en las extensos “llanos de los chichimecas”, como el mezquite, maguey, nopal, raíces diversas, la caza y la pesca; utilizando de manera eficiente los recursos naturales que tenían al alcance de su mano.
Su organización política era básicamente tribal y sus poblaciones se formaban con un centenar de personas o menos. Contaban con sus rutas y redes de intercambio, desde cortas hasta largas distancias. Su vida material era diferente a la de los indios sedentarios que moraban en Mesoamérica. Para el caso del Altiplano de San Luis Potosí y Zacatecas, lo habitaban guachichiles, bozales, negritos, zacatecos y caxcanes.
La frontera chichimeca, la minería, la sal y el Camino Real de Tierra Adentro
El avance punitivo de los españoles hacia las tierras septentrionales o “tierra incógnita”, llegó más allá de los ríos Lerma-Santiago, que eran las fronteras entre purépechas, mexicas y otomíes con los chichimecas; por ende, se trataba de la frontera chichimeca en su parte central. Por la invasión de esos territorios, se desató un fuerte enfrentamiento entre españoles y sus aliados, contra los indios caxcanes de Nochistlán, en el cerro del Mixtón en 1540-1541, que se llamó la guerra del Mixtón.
Los caxcanes, al mando de su cacique Francisco Tenamaxtle y otros indios caciques pertrechados en la cima del cerro, infligieron fuertes bajas a los españoles al mando del capitán Pedro de Alvarado, ocasionando incluso su muerte. Por lo cruento de esta guerra, fue necesario que el propio virrey Antonio de Mendoza se trasladara desde la ciudad de México al mando de trescientos jinetes españoles y veinte mil indios aliados hasta el peñón del Mixtón. Sólo así, y de manera muy violenta, el 16 de diciembre de 1541 salieron derrotados los indios y, en su desesperación, muchos se lanzaron al precipicio.
Los españoles prosiguieron su avanzada hacia el septentrión en la búsqueda de minas de oro y plata. En su trayecto, los exploradores al mando de Juan de Tolosa descubrieron al pie del cerro de la Bufa una rica veta de plata, por lo que el 8 de septiembre de 1546, se fundó Zacatecas, convirtiéndose de forma rápida en uno de los principales centros novohispanos de minería de plata. Esta fundación, ubicada en el reino de la Nueva Galicia, fue un detonante importante, ya que, a partir de esta ciudad y real de minas, los exploradores y mineros españoles comenzaron a trasladarse a distintos lugares, principalmente hacia el norte, expandiendo pronto los dominios de la corona.
De manera paulatina, los mineros fueron descubriendo minas. En 1547, se localizaron por Zacatecas más yacimientos argentíferos en: San Martín (1554), Sombrerete (ca. 1555), Chalchihuites (ca. 1555), Nieves (1564), Fresnillo (1566) y Mazapil (1568). Todos estos reales de minas se ubican al norte y noroeste de Zacatecas y, en algunos casos, aún en la actualidad, ciertas minas se siguen explotando. El aporte a la corona española de importantes cantidades de oro y plata fue frecuente y relevante.
Considero que, con el descubrimiento de todas estas minas y con la llegada de mucha gente de distintas etnias, ésta fue la etapa inicial del poblamiento de la frontera chichimeca y, con la explotación de estos reales de minas, se comenzó a dilatar ese espacio semidesértico. La minería permitió el aprovechamiento de las rutas prehispánicas y la apertura de nuevas rutas, siendo la principal el Camino Real de Tierra Adentro, desde la Ciudad de México hasta Santa Fe, en Nuevo México, conectando a través de ramales a otros reales de minas y haciendas, hacia el septentrión. En los siglos XVI y XVII, estos caminos fueron la más importante vía de acceso a los centros regionales del noreste novohispano, como Saltillo y Monterrey.
La riqueza minera fue el detonante que permitió al gobierno virreinal iniciar su expansión en un nuevo territorio inhóspito y beligerante, incursión que resultó cara, por las cuatro décadas de continuos enfrentamientos contra los indios chichimecas, en la conocida guerra chichimeca.
Otros de los descubrimientos importantes que realizaron los exploradores españoles fueron numerosas lagunas saladas, en un área relativamente cercana a Zacatecas, el valle del Salado, que servían para extraer la sal. En 1549, descubrieron las Salinas Viejas de Santa María, ubicadas al norte de Zacatecas, las primeras que aprovecharon los mineros. Luego, en 1561, don Juan de Tolosa descubrió, al sureste de Zacatecas, las reales Salinas de Santa María del Peñón Blanco. Estas salinas se convirtieron en alcaldía mayor, por lo que su explotación y monopolio estuvieron en manos de la corona española y fueron el parteaguas que permitió a los españoles incursionar por los territorios del Altiplano potosino. Esta alcaldía mayor tuvo una buena estabilidad económica y social, permitiendo el crecimiento poblacional y sus redes de comunicación fueron con Zacatecas.
Para el caso de la explotación de ambas salinas y, dado que las lagunas se ubicaban en pleno territorio guachichil, y éstos aún estaba sin ser pacificados del todo, fue necesario llevar cuadrillas de indios caxcanes de Tlaltenango, Tepechitlán y Teul para trabajar en las Salinas Viejas de Santa María. Los indios de Teocaltiche, Nochistlán y el cañón de Juchipila acudían a las Salinas del Peñón Blanco. Los españoles incursionaron en esas lagunas saladas para explotar la sal, producto necesario que, junto con el azogue, se utilizaba en el proceso de amalgamación para la extracción del oro y la plata, sistema de patio que había sido introducido por Bartolomé de Medina en 1555, para aprovechar los minerales de baja ley.
El poblamiento en el Altiplano Potosino
Esta red de trabajo nos permite ver la gran necesidad que había de mano de obra indígena para la minería y que había que trasladarla desde donde fuera; esta movilidad nos marca una ruta de ocupación laboral y de cierta flexibilidad de la frontera de guerra.
Los guachichiles, bozales y negritos que habitaban en todo el Altiplano de San Luis Potosí, no significaban ninguna fuerza laboral para la explotación de las minas y la sal durante el siglo XVI. Su forma de vida material estaba lejos de servir para este tipo de trabajo. La llegada de mano de obra indígena del sur de Zacatecas, al parecer permitida por los guachichiles, nos hace suponer que hubo cierta alianza entre estos indios con los españoles, considerando que en 1561 la región se mantenía en guerra, aunque esto ocurría más al sur de las Salinas del Peñón Blanco.
Esto lo comento porque tenemos documentada una real cédula del dieciocho de diciembre del año de 1552, emitida por el rey Felipe II en Monzón de Aragón¹, mediante la cual autoriza la fundación de un pueblo guachichil en el centro del Altiplano, se trata de San Jerónimo del Agua Hedionda (hoy Moctezuma, S.L.P.). Esta real cédula señala a don Juan de Escanamé, indio y cacique principal de los guachichiles, como el gestor de esa fundación temprana, ensalzando su trabajo en pacificar a los guachichiles de esta zona:
nos hicistis [sic] relación… en la conquista y pacificación de ella, en compañía de algunos soldados, trayendo y reduciendo a toda la gente bárbara a la religión de nuestra santa fe católica y a nuestro real servicio […] para seguridad de las gentes que andan por los caminos y sendas de esa tierra, librándolos de robos y muertes, que los bárbaros de ella solían cometer en ellos, fundastis [sic] e poblastis [sic] un pueblo en el paraje nombrado Agua de la Hedionda, que está en vuestros propios términos e tierras, con el título y advocación de San Jerónimo […] y que para seguridad nuestra pudiesedes [sic] pacificar muchas más gente bárbara que anda desparramada por los montes de las fronteras de esa tierra […]. […] Por la presente os conferimos licencia y facultad […] y os hacemos merced de todas las tierras, montes y aguas que están dentro de los términos y linderos de suso declarados, para que en ellas pobléis y asentéis los pueblos con la gente que hubieres de reducir e pacificar.²
Las tierras otorgadas fueron más de nueve leguas, que es un área bastante grande, y en dicha cédula se marcan los sitios que sirvieron de linderos
para el oriente hasta el paraje nombrado Machinoa que habrá de distancia nueve leguas y por la parte del sur sigue hasta los parajes de las Bocas de Baticoya [Maticoya] y la Palma de la Codorniz y por el poniente y norte corren hasta los puestos del Burrito y Cerro Colorado.³
Pude corroborar la existencia de estos sitios en una carta geográfica y localicé Bocas de Maticoya, el Burrito, Cerro Colorado y Codorniz, solo faltó Machinoa. “La más nombrada ha sido la de [las Bocas de] Maticoya, por haber andado Martinillo en ella con su gente y haber hecho tanto daño”⁴. Si Maticoya era un lugar habitado por aguerridos guachichiles, creo que se entiende por qué debería estar dentro de la Hedionda, se buscaba tener controlados a esos indios, cosa que evidentemente sucedió por esta región. Al parecer, San Jerónimo del Agua Hedionda fue el primer pueblo guachichil en pacificarse⁵. Poco se sabe de este pueblo durante el siglo XVI y XVII, sin que esto signifique que haya desaparecido. Por el contrario, su cercanía con los españoles debió beneficiarles en su forma de vida material.
La relación de Pedro de Ahumada enviada al virrey de la Nueva España el 20 de marzo de 1562, acerca de la rebelión de los indios zacatecas y guachichiles, nos señala que
Los goachichiles que llaman de las Salinas, estos están a doze e a catorze leguas de las minas de Çacatecas partidos en rancherías de çiento en çiento, poco más “e corren toda aquella comarca como alaraves” […]. Todos estos heran salteadores y de los que estavan conçertados en la liga con los pueblos comarcanos de yndios Çacatecas que están cercanos a los pueblos de paz; y ellos estando de paz e gozando de la contratación de los españoles⁶.
Esta información nos señala el amplio conocimiento que tenía el soldado Ahumada de toda la región y sabía que las distintas parcialidades de indios estaban integradas en rancherías y, sobre todo, que éstas ya estaban “de paz” y en buena relación con los españoles. El caso de esta fundación temprana en pleno territorio guachichil, nos cambia la percepción que hasta ahora teníamos de la ocupación tardía de este territorio. Esto nos explica por qué en esta región salinera no surgieron conflictos. Por esa zona, más al noreste, también estaba fundado otro pueblo guachichil, el de San Francisco de Matehuala, lugar de las minas de Charcas Viejas, que trabajaron por un breve tiempo.
Sobre el caso de la fundación más temprana del pueblo de San Francisco de Matehuala, el diez de julio de 1550, por guachichiles, y que fue publicada por el historiador potosino don Primo Feliciano Velázquez, bajo el título de “Licencia de poblar y concesión de tierras a don Juan de Leija y a los guachichiles y negritos de San Francisco de Matehuala, 1550”⁷, varios autores han tratado este asunto⁸ y, en general, han coincidido en que se trata de un documento falso. Lo cierto es que las autoridades municipales, desde hace años, sí reconocen esa fecha de su fundación y cada año la celebran, siendo así, que el pueblo de San Francisco de Matehuala (hoy Matehuala, S.L.P.) se convierte en el primer pueblo fundado por los guachichiles en el Altiplano de San Luis Potosí y estaba bajo la jurisdicción política de la Nueva Galicia y su territorio limitaba con el Nuevo Reino de León.
Entre los pueblos guachichiles de San Jerónimo del Agua Hedionda y San Francisco de Matehuala, se localiza la sierra de Charcas, en donde los gambusinos españoles, en el año de 1573, localizaron minas de oro y plata, en el corazón de la guachichila. Comenzaron a poblar con mineros de Zacatecas y a trabajar las minas y, en menos de dos años, fueron expulsados de esa zona por los guachichiles. El lugar fue incendiado, esas minas quedaron abandonadas y los mineros regresaron a Zacatecas. Por este suceso, al lugar se le conoció como Charcas Viejas. Esto nos indica que desde ese año se estableció una ruta de Charcas a Zacatecas.
En 1583, ya con el apoyo de las autoridades de Zacatecas, regresaron al Real de Nuestra Señora de las Charcas, pero a otro sitio, ubicado a dos leguas al norte de Charcas Viejas. Ya estaba erigido un fuerte (1581) cerca de Charcas Viejas (hoy es la población de Labor de la Cruz y ese fuerte todavía está en pie). A partir de ese año, se empezaron a explotar las minas de Charcas sin tener ya problemas con los guachichiles y la zona empezó a poblarse de manera creciente con españoles, mestizos, indios, esclavos africanos y mulatos, que eran la fuerza laboral para el trabajo en las minas. Por la bonanza minera, se convirtió en la Alcaldía Mayor de Charcas, estando sujeta a la jurisdicción política del reino de la Nueva Galicia.
El Real de Minas de Charcas, a pesar de estar enclavado en una zona árida y retirada de la ciudad de Zacatecas, prosperó. Los vínculos económicos, de población y mineros fueron con Zacatecas, Mazapil y las Reales Salinas de Santa María del Peñón Blanco. San Luis Potosí todavía no existía en el mapa. De esta manera, las rutas de abasto de víveres, vestimenta, herramientas de trabajo y para el traslado de la producción argentífera, se dirigieron a Zacatecas. También se abrió un ramal de conexión con el Camino Real de Tierra Adentro vía Venado, Guanamé, Las Cruces, Espíritu Santo, Real de Pinos y Ojuelos, convirtiéndose este ramal en una ruta más directa hacia la ciudad de México.
¹ Archivo General de la Nación (AGN). Tierras, vol. 184, exp. 6, fs. 1, año 1640. Real cédula de fecha 18 de diciembre de 1552, en que se hace merced de tierras y aguas a don Juan de Escanamé, indio principal y natural de las provincias chichimecas, para fundar un pueblo en el paraje llamado Agua de la Hedionda, con la advocación de San Jerónimo.
² AGN. Tierras, vol. 184, exp. 6, fs. 1, año 1640. Real cédula de fecha 18 de diciembre de 1552, en que se hace merced de tierras y aguas a don Juan de Escanamé, indio principal y natural de las provincias chichimecas, para fundar un pueblo en el paraje llamado Agua de la Hedionda, con la advocación de San Jerónimo
³ Ídem
⁴ Así lo señala “El tratado de fray Guillermo de San María. O.S.A. guerra de los chichimecas”, en Alberto Carrillo Cázares, El debate sobre la guerra chichimeca, 1531-1585: derecho y política en la Nueva España. vol. II. México, El Colegio de Michoacán – El Colegio de San Luis, 2000, p. 609
⁵ Los habitantes de Moctezuma, S.L.P., actualmente tienen como su fecha de fundación el 18 de diciembre de 1552 y se reconocen como un pueblo descendiente de guachichiles, lo cual confirmo afirmativamente.
⁶ Archivo General de Indias. Patronato 182, R. 5. “Relación que Pedro de Ahumada dio de la rebelión de los indios zacatecas y guachichiles a su majestad, 1562”.
⁷ Primo Feliciano Velázquez. Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí. Tomo III, México, Archivo Histórico de San Luis Potosí, 1987, pp. 108-118.
⁸ Para revisar este asunto y en el cual los autores coinciden en que Matehuala no se fundó en 1550, véanse los textos siguientes: Rafael Montejano y Aguiñaga. “Matehuala y su apócrifo 440 aniversario”, Pulso, San Luis Potosí, 28 de junio de 1997; Israel Cavazos Garza. Matehuala, jurisdicción del Nuevo Reino de León (1638-1718). San Luis Potosí, Academia de Historia Potosina, serie Cuadernos, 20, 1972; Carlos Morán de la Rosa. Matehuala: orígenes y fundaciones. San Luis Potosí, Ediciones Caracol de Oro – CONACULTA, 2001; Eugenio del Hoyo. Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723). México, Ediciones Al Voleo, 1979
⁹ Para una información más amplia sobre este conflicto bélico, véase Powell. La guerra chichimeca.