“El pueblo mexicano tiene hambre y sed de justicia”
Fue escritor, historiador, periodista, poeta y político mexicano, promotor de la fundación de la Universidad Nacional de México, hoy Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Nació el 26 de enero de 1848 en Campeche, México. Hijo del escritor y político Justo Sierra O'Reilly, desde pequeño estuvo rodeado de un ambiente intelectual. Estudió en el Liceo de Campeche y posteriormente en el Colegio de San Ildefonso, en la Ciudad de México, donde tuvo contacto con las ideas liberales que marcarían su vida y obra.
Durante el Porfiriato, Sierra fue un firme impulsor de la educación como motor del desarrollo. En 1881, fue elegido diputado federal, cargo que ocupó por más de dos décadas. Desde su puesto, promovió leyes y reformas educativas basadas en el positivismo, influenciado por las ideas de Gabino Barreda y Auguste Comte. Uno de sus mayores logros fue la fundación de la Universidad Nacional de México en 1910, consolidando el proyecto de educación superior en el país. También impulsó la educación primaria gratuita y obligatoria.
Como escritor, Sierra destacó en historia y literatura. Su obra más importante es Evolución política del pueblo mexicano, donde analiza el desarrollo político de México desde la época prehispánica hasta el Porfiriato. Otras obras notables incluyen:
Juárez, su obra y su tiempo
Cuentos románticos
El libro de los niños
También colaboró en revistas y periódicos, siendo un intelectual clave en la prensa de su época.
Tras la Revolución Mexicana, Sierra fue nombrado Ministro Plenipotenciario en España, pero su salud comenzó a deteriorarse. Falleció en Madrid el 13 de septiembre de 1912.
Su legado perdura en la educación mexicana y en su influencia en la UNAM, que lo reconoce como uno de sus fundadores más importantes.
Justo Sierra falleció el 13 de septiembre de 1912 en Madrid, España, a los 64 años. Su muerte fue consecuencia de problemas de salud que se habían agravado en sus últimos años.
En ese momento, Sierra se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario de México en España, un cargo diplomático al que fue asignado después del inicio de la Revolución Mexicana.
Sus restos fueron repatriados a México en 1948 y descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, en reconocimiento a su legado en la educación y la cultura del país.