BIOGRAFÍA
Gregorio Torres Quintero nació el 25 de mayo de 1866 en Colima, México. Nació en una familia de orígenes humildes y con poca capacidad económica. Su padre fue un zapatero que trabajaba en la misma ciudad donde nació. Nació en una época turbulenta de la historia mexicana y vivió la caída del Segundo Imperio Mexicano, el establecimiento del Porfiriato y el regreso de su nación a la ideología democrática tras la caída de Porfirio Díaz. Sus reformas educativas iniciaron junto a la etapa de cambios escolares en Colima (su ciudad natal) y se propagaron por todo México.
El método onomatopéyico para la enseñanza de la lectura es su creación más aplaudida por lo innovadora que fue para la época, sin dejar a un lado la efectividad que sigue teniendo hoy en día para ayudar a los niños más pequeños a aprender a leer.
Cuando tenía solo 17 años comenzó a estudiar para convertirse en educador. En vista de la poca cantidad de recursos económicos que tenía su familia, el gobierno de Colima le otorgó el privilegio de estudiar en la institución más prestigiosa para la formación de educadores en México: la Escuela Nacional de Maestros.
Completó su formación en 1891 y se dedicó a ejercer su profesión tan pronto como pudo, empezando una vida de éxitos personales, pero sobre todo, logros para el campo de la educación a nivel mundial.
El método onomatopéyico fue una idea revolucionaria, en término educativos, que tuvo Torres Quintero.
Hasta el momento de la historia en el que se creó, los niños eran enseñados a leer mediante el estudio individual de sílabas. Con este método se propuso enfocarse en los sonidos de las letras antes de poner a los niños a analizar combinaciones entre estas.
Este método servía para complementar las enseñanzas pedagógicas de Enrique Rébsamen, quien proponía que no se debía estudiar a las letras en particular, sino el sonido que emite cada una al decirla en voz alta.
El método onomatopéyico sirve para ayudar a los niños a aprender cómo leer y escribir. El método que estaba vigente para ese entonces analizaba la articulación de las sílabas para enseñar a los niños. Este nuevo método se basó, por otra parte, en el sistema que utilizaban los sordos para aprender a expresarse.
APORTES A LA EDUCACIÓN
A lo largo de toda su vida escribió más de 30 textos y ocupó más de 6 cargos educativos, con los que buscó revolucionar el sistema de enseñanza mexicano.
Además de temas educativos y pedagógicos, Torres Quintero también escribió cuentos para niños con fines de enseñanza. Se desenvolvió como profesor y educador en las escuelas más importantes de formación tanto profesional como estudiantil, a lo largo de todo el territorio mexicano.
Su primera gran reforma se dio en su ciudad natal, cuando reestructuró el sistema educativo de Colima con la Reforma Escolar Colimense.
Una de sus principales quejas contra el sistema que se encontraba vigente en ese momento era la facilidad con la que se sustituía a los profesores por libros de texto.
Era arduo creyente de que un profesor debía estar presente no solo para impartir conocimiento, sino para asegurarse de que ese conocimiento estuviese siendo comprendido por los estudiantes.
Torres Quintero veía a los docentes como una imagen irremplazable en la educación, sin importar el sistema del que se estuviese hablando o el método con el que se buscase enseñar a los estudiantes.
La creación del método onomatopéyico no fue el único aporte que Torres Quintero hizo a la educación primaria mexicana. Fue uno de los pedagogos que impulsó su crecimiento y creó las bases para el desarrollo de esta en el país centroamericano.
Sus ideas se basaban en la aplicación de métodos más modernos y la utilización de los avances tecnológicos en el proceso educativo de México.
De hecho, para aumentar la eficacia de las mejoras educativas, Torres Quintero colaboró con el político y escritor Justo Sierra Méndez, quien ejerció como secretario de la Educación Pública en el régimen de Porfirio Díaz.
Durante el período de 1898 a 1904 Gregorio Torres Quintero trabajó en la Dirección de Instrucción Primaria del Distrito Federal y Territorios. Cambió su cargo al fallecer Enrique Rébsamen en 1904, convirtiéndose en Jefe de la Sección de Instrucción Primaria y Normal de la Sección de Instrucción Pública y Bellas Artes. Torres Quintero y Rébsamen no diferían en cuanto a credo educativo, no obstante, sí que Gregorio era más partidario de la enseñanza objetiva o intuitiva para hacerla más amena y atractiva a los alumnos.
También sería Catedrático de las Escuelas Preparatoria y Normal de Maestros y Consejero de la Secretaría de Educación durante esta época. A partir de 1910 consiguió ejercer como Vicepresidente de la Comisión Nacional de Educación Pública y, un año después, pasaría a ser su presidente. En agosto de 1913 volvió a la docencia, esta vez ejerciendo en la Escuela Nacional Preparatorio y en, también, en la Escuela Nacional de Maestros.
Su viaje a Estados Unidos no sería el único que realizaría a lo largo de su vida. Motivado por conocer de primera mano cómo eran las últimas tendencias en educación en todo el mundo decidió viajar a Europa, Asia, Oriente Medio y África durante el período de 1926 y 1928, ya entrado un poco en años.