Charlas
sobre la celebración de la
SANTA MISA
Mistagogia de la Misa:
de la historia y de la teología a la pastoral práctica.
Charlas
sobre la celebración de la
SANTA MISA
Mistagogia de la Misa:
de la historia y de la teología a la pastoral práctica.
RITO DE CONCLUSIÓN
El laico fiel a Cristo recibe la gracia para dar testimonio del misterio del que ha participado, de modo que al ser enviado, contrae intensamente el compromiso de fidelidad para poner en práctica lo celebrado en la fe.
140. Siguen, si es necesario, breves avisos para el pueblo.
141. Después tiene lugar la despedida. El sacerdote, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
El pueblo responde:
Amén.
142. En algunos días u ocasiones, a esta fórmula de bendición precede, según las rúbricas, otra fórmula de bendición más solemne, o una oración sobre el pueblo (cfr. pp. 614-620).
______
143. En la Misa pontifical el celebrante recibe la mitra y, extendiendo las
manos, dice:
El Señor esté con ustedes.
Todos responden:
Y con tu espíritu.
El celebrante dice:
Bendito sea el nombre del Señor.
Todos responden:
Ahora y por siempre.
El celebrante dice:
Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
Todos responden:
Que hizo el cielo y la tierra.
Entonces el celebrante, habiendo recibido el báculo, si lo usa, dice:
La bendición de Dios todopoderoso,
Y, haciendo tres veces la señal de la cruz sobre el pueblo, añade:
Padre +, Hijo +, y Espíritu + Santo, descienda sobre ustedes.
Todos responden:
Amén.
______
144. Luego el diácono, o el mismo sacerdote, con las manos juntas, vuelto hacia el pueblo, dice:
Pueden ir en paz.
O bien:
La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.
O bien:
Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.
O bien:
En el nombre del Señor, pueden ir en paz.
O bien:
En la paz de Cristo,
vayan a servir a Dios y a sus hermanos.
O bien, especialmente en los domingos de Pascua:
Anuncien a todos la alegría del Señor resucitado. Pueden ir en paz.
El pueblo responde:
Demos gracias a Dios.
145. Después el sacerdote venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha una inclinación profunda con los ministros, se retira.
146. Si inmediatamente sigue alguna acción litúrgica, se omite el rito de despedida.
BENDICIONES SOLEMNES
Las siguientes bendiciones pueden utilizarse, a juicio del sacerdote, al final de la celebración de la Misa, o de una celebración de la Palabra, o de la Liturgia de las Horas, o de los Sacramentos.
El diácono o, en su ausencia, el mismo sacerdote, invita a los fieles con estas
palabras:
Inclinen la cabeza para recibir la bendición.
Luego, el sacerdote, extendidas las manos sobre el pueblo, dice la bendición. Todos responden:
Amén.
1. adviento
I. En las celebraciones de cada tiempo litúrgico
Que Dios omnipotente y misericordioso
los santifique con la celebración del advenimiento de su Hijo unigénito
y los llene de sus bendiciones,
ya que creen que Cristo vino al mundo y esperan su retorno glorioso.
R. Amén.
Que durante toda la vida
les conceda permanecer firmes en la fe, alegres en la esperanza
y eficaces en la caridad.
R. Amén.
Que los enriquezca con los premios eternos cuando venga de nuevo
en la majestad de su gloria el Redentor, de cuya encarnación,
llenos de fe, se alegran ahora.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
2. natividad del Señor
Que Dios, cuya infinita bondad disipó las tinieblas del mundo con la encarnación de su Hijo
e iluminó esta noche santísima
(este día santísimo)
con su nacimiento glorioso,
aleje de ustedes las tinieblas del pecado e ilumine sus corazones
con el esplendor de las virtudes.
R. Amén.
Que el mismo que encomendó a sus ángeles anunciar a los pastores
el gran gozo del nacimiento del Salvador, llene los corazones de ustedes de su alegría y los haga mensajeros del Evangelio.
R. Amén.
Y que Aquel que, por la encarnación de su Hijo, unió la tierra con el cielo,
los colme de su paz y de buena voluntad y les conceda participar un día
de la Iglesia celestial.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
3. el primer día del año
Que Dios, fuente y origen de toda bendición,
les conceda su gracia, los bendiga copiosamente y los guarde, sanos y salvos,
durante todo este año.
R. Amén.
Que los conserve íntegros en la fe, inconmovibles en la esperanza
y perseverantes hasta el fin,
con santa paciencia, en la caridad.
R. Amén.
Que disponga en su paz sus días y ocupaciones, escuche siempre sus oraciones
y los lleve felizmente a la vida eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
4. epifanía del señor
Que Dios, quien misericordiosamente los llamó de las tinieblas a su luz admirable,
derrame su bendición sobre ustedes y fortalezca su corazón
en la fe, la esperanza y la caridad.
R. Amén.
Y puesto que siguen confiadamente a Cristo, que hoy se manifestó al mundo,
como una luz que brilla en las tinieblas, que él haga que también ustedes
sean luz para sus hermanos.
R. Amén.
Para que así,
cuando termine su peregrinación terrena,
se encuentren con Cristo, el Señor, luz de luz,
a quien los magos buscaron guiados por la estrella y, llenos de gozo, lograron encontrar.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
5. cuaresma y celebraciones penitenciales
Que Dios, Padre misericordioso,
les conceda a todos ustedes, como al hijo pródigo, el gozo de volver a la casa paterna.
R. Amén.
Que Cristo, modelo de oración y de vida,
los guíe a la auténtica conversión del corazón, a través del camino de la Cuaresma.
R. Amén.
Que el Espíritu de sabiduría y de fortaleza los sostenga en la lucha contra el maligno,
para que puedan celebrar con Cristo la victoria pascual.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
6. pasión del Señor
Que Dios, Padre de misericordia, que en la Pasión de su Hijo
les ha dado ejemplo de amor,
les conceda, por su servicio a Dios y a los hombres, el don inefable de su bendición.
R. Amén.
Que Cristo, por cuya muerte temporal confían verse libres de la muerte eterna, les obtenga una vida inmortal.
R. Amén.
Que imitando su ejemplo de humildad,
participen también un día de su gloriosa resurrección.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
7. vigilia Pascual y octava de Pascua
Que Dios todopoderoso
los bendiga en este día solemnísimo de Pascua y, compadecido de ustedes,
los guarde de todo pecado.
R. Amén.
Que les conceda el premio de la inmortalidad Aquel que los ha redimido para la vida eterna con la Resurrección de su Hijo.
R. Amén.
Que ustedes,
que una vez terminados los días de la Pasión, celebran con gozo la fiesta de la Pascua del Señor, puedan participar, con su gracia,
del júbilo de la Pascua eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
8. tiempo pascual
Que Dios misericordioso,
que por la resurrección de su Hijo unigénito los ha redimido y hecho hijos suyos
los llene de alegría con su bendición.
R. Amén.
Que por Cristo redentor,
por quien ustedes recibieron el don de la libertad perpetua, les conceda también, en su bondad,
tener parte en la herencia eterna.
R. Amén.
Que ustedes, que por la fe
han resucitado en el bautismo, merezcan, por sus buenas obras, alcanzar la patria celestial.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
9. ascensión del señor
Que Dios todopoderoso,
cuyo Hijo ascendió hoy al cielo
y les abrió el camino para llegar a donde él está, los colme de bendiciones.
R. Amén.
Que él les conceda
que así como Cristo resucitado
se manifestó visiblemente a sus discípulos,
así también se manifieste benigno con ustedes, cuando vuelva para juzgar al mundo.
R. Amén.
Que Cristo, sentado a la derecha del Padre,
les conceda a ustedes por su fe en este misterio, la alegría de sentir,
según su promesa,
que él permanece con ustedes hasta el fin del mundo.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
10. Espíritu Santo
Que Dios, Padre de las luces,
que [en este día] iluminó la mente de los discípulos con la luz del Espíritu Santo,
los alegre con su bendición
y los llene siempre con los dones de su Espíritu.
R. Amén.
Que el mismo fuego divino, que de manera admirable descendió sobre los Apóstoles,
purifique sus corazones de todo pecado y los ilumine con su claridad.
R. Amén.
Que el mismo Espíritu
que unió la diversidad de lenguas en una sola confesión de fe, les conceda perseverar en esa misma fe
para que puedan pasar de la esperanza a la visión plena.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
11. tiempo ordinario I
Que el Señor los bendiga y los guarde.
R. Amén.
Que haga resplandecer su rostro sobre ustedes y les muestre su misericordia.
R. Amén.
Que vuelva su mirada hacia ustedes y les conceda su paz.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
12. tiempo ordinario II (Flp 4, 7)
Que la paz de Dios,
que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humano, custodie su corazón y su inteligencia
en el amor y conocimiento de Dios
y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
13. tiempo ordinario III
Que Dios todopoderoso
los bendiga con su misericordia
y les conceda la sabiduría que salva.
R. Amén.
Que aumente siempre en ustedes la fe
y los haga perseverar en las buenas obras.
R. Amén.
Que enderece hacia sí los pasos de ustedes
y les muestre el camino del amor y de la paz.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
14. tiempo ordinario IV
Que el Dios de todo consuelo
disponga los días de ustedes en su paz y los llene de sus bendiciones.
R. Amén.
Que los libre siempre de toda perturbación y afiance en su amor sus corazones.
R. Amén.
Que llenos de fe, de esperanza y de caridad, pasen por la vida haciendo el bien
y puedan así alcanzar la felicidad eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
15. tiempo ordinario V
Que Dios todopoderoso
aleje siempre de ustedes toda adversidad
y les conceda la abundancia de sus bendiciones.
R. Amén.
Que los haga atentos y dóciles a su palabra para que lleguen a poseer los goces eternos.
R. Amén.
Que comprendiendo lo que es bueno y recto, avancen siempre por el camino de los mandamientos y lleguen a ser coherederos de los santos.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
16. tiempo ordinario VI
Que el Señor los bendiga
con todas las bendiciones del cielo
y los conserve siempre puros y santos a sus ojos.
R. Amén.
Que haga descender sobre ustedes con abundancia las riquezas de su gloria.
R. Amén.
Que los instruya con la palabra de la verdad, los oriente con el Evangelio de la salvación
y los haga crecer siempre en el amor fraterno.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
17. tiempo ordinario VII (2 Tes 2, 16-17)
Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente
un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten sus corazones y los dispongan
a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
18. tiempo ordinario VIII (1 Tes 5, 23-24)
Que el Dios de la paz los santifique totalmente, y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo,
se conserve irreprochable
hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
19. tiempo ordinario IX (Cfr. Heb 13, 20-21)
Que el Dios de la paz, que resucitó de entre los muertos al gran pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesucristo,
en virtud de la sangre de la alianza eterna, los haga perfectos en todo bien,
para que cumplan su voluntad,
realizando en ustedes lo que es de su agrado.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
20. tiempo ordinario X (Cfr. 1 Pe 5, 10-11)
Que el Dios de toda gracia,
que en Cristo los ha llamado a su eterna gloria,
los afiance y conserve fuertes en la fe y constantes en las buenas obras.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
II. En las celebraciones de los santos
21. santísima virgen María
Que Dios, cuya providencia amorosa
quiso redimir benignamente al género humano
por medio de su Hijo santísimo nacido de la Virgen María, los colme de sus bendiciones.
R. Amén.
Que experimenten siempre y en todo lugar la protección de la Virgen María,
por quien merecieron ustedes recibir al autor de la vida.
R. Amén.
Que a todos ustedes, que se han reunido hoy aquí para celebrar con devoción esta fiesta de María,
el Señor les conceda los goces espirituales y los premios del cielo.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
22. san Pedro y san Pablo
Que los bendiga Dios todopoderoso, quien por la firme confesión de san Pedro
los ha cimentado y consolidado en la fe de la Iglesia.
R. Amén.
Que Dios mismo, que los ha instruido
por la predicación infatigable de san Pablo,
les conceda, a ejemplo suyo, ganar hermanos para Cristo.
R. Amén.
Que san Pedro con sus llaves, san Pablo con su palabra
y ambos con su intercesión,
los ayuden a llegar a aquella patria que ellos conquistaron muriendo,
el uno en la cruz y el otro bajo la espada.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
23. apóstoles
Que Dios, que los ha edificado a ustedes sobre el cimiento de los apóstoles,
por la intercesión gloriosa de san N. [y san N.], se digne bendecirlos.
R. Amén.
Que Dios les conceda ser testigos de la verdad ante el mundo, el mismo que los enriqueció
con las palabras y ejemplos de sus apóstoles.
R. Amén.
Que puedan llegar a la patria eterna por la intercesión de aquellos
cuya palabra los ha hecho mantenerse firmes en la fe.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
24. todos los santos
Que Dios, gloria y felicidad de los santos,
cuya solemnidad les ha concedido celebrar hoy, los bendiga con una bendición perpetua.
R. Amén.
Que por la intercesión de los santos
se vean libres de todos los males presentes y, alentados por el ejemplo de su vida,
sean constantes en el servicio de Dios y de sus hermanos.
R. Amén.
Que lleguen a poseer los gozos de la patria celestial en unión de todos los santos,
entre los cuales la Iglesia se alegra
de ver a sus hijos en una paz sempiterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
25. fiesta de un santo o de una santa
Que Dios, nuestro Padre,
que nos ha congregado para celebrar hoy la fiesta de san N. (santa N.),
[Patrono de nuestra comunidad N.
parroquial / diocesana / nacional], los bendiga, los proteja,
y los confirme en su paz.
R. Amén.
Que Cristo, el Señor,
que ha manifestado en san N. (santa N.)
la fuerza renovadora del misterio pascual,
los haga auténticos testigos de su Evangelio.
R. Amén.
Que el Espíritu Santo, que en san N. (santa N.)
nos ha ofrecido un ejemplo de caridad evangélica,
les conceda la gracia de acrecentar en la Iglesia la verdadera comunión de fe y de amor.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
III. Otras bendiciones
26. dedicación de una iglesia
Que Dios, Señor del cielo y de la tierra, que ha querido congregarlos hoy aquí para la dedicación de esta iglesia
(para celebrar el aniversario
de la dedicación de esta iglesia), los colme de sus bendiciones.
R. Amén.
Que el mismo Dios,
que quiso reunir en su Hijo Jesucristo, a todos los hijos dispersos,
haga de ustedes templo suyo y morada del Espíritu Santo.
R. Amén.
Que, purificados por su gracia,
puedan gozar de la presencia de Dios en ustedes
y lleguen a poseer, en compañía de todos los santos, la herencia de la felicidad eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
27. celebraciones por los difuntos
Que Dios, nuestro Padre,
que con amor inefable creó al hombre y en la resurrección de Cristo
otorgó a los creyentes la esperanza de resucitar, les conceda su bendición y su consuelo.
R. Amén.
Que a quienes vivimos todavía,
nos otorgue el perdón de nuestros pecados, y a todos los difuntos les conceda
el lugar de la luz y de la paz.
R. Amén.
Y que a todos nos conceda
vivir eternamente felices con Cristo, ya que creemos firmemente
que resucitó de entre los muertos.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
ORACIONES SOBRE EL PUEBLO
Las siguientes oraciones pueden utilizarse, a juicio del sacerdote, al final de la celebración de la Misa, o de una celebración de la Palabra, o de la Liturgia de las Horas, o de los Sacramentos.
El diácono o, en su ausencia, el mismo sacerdote, invita a los fieles con estas o semejantes palabras:
Inclinen la cabeza para recibir la bendición.
Luego el sacerdote, extendidas las manos sobre el pueblo, recita la oración, a la que todos responden:
Amén.
Después de la oración, el sacerdote siempre agrega:
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
1. Dios nuestro,
muéstrate propicio con tu pueblo
y no prives de los consuelos temporales a los que deben luchar
por alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
2. Dios nuestro,
concede al pueblo cristiano vivir la fe que profesa
y amar los misterios que celebra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
3. Dios nuestro,
que tu pueblo reciba el fruto de tu santa bendición
para que pueda rechazar cuanto lo daña y encontrar lo que desea.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
4. Dios y Padre nuestro, haz que tu pueblo
se convierta a ti de todo corazón, pues si lo defiendes cuando peca, con mayor razón lo proteges cuando sinceramente se te entrega. Por Jesucristo, nuestro Señor.
5. Señor Dios,
ilumina a tu pueblo
para que, apegado siempre a tu voluntad, pueda, en todo tiempo, practicar el bien. Por Jesucristo, nuestro Señor.
6. Dios y Padre nuestro,
concede bondadoso a tus hijos el perdón y la paz,
para que purificados de todos sus pecados, te sirvan siempre con pureza de corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
7. Dios nuestro, muéstrate propicio
con el pueblo que vive en tu obediencia;
hazlo crecer y ayúdalo a cumplir tus mandamientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
8. Señor Dios,
mira con amor a tu pueblo para que, libre de todo mal,
se entregue de corazón a tu servicio y goce siempre de tu protección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
9. Señor Dios, que tu pueblo
pueda alegrarse siempre de celebrar el misterio de su redención
y experimentar continuamente sus frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
10. Dios y Padre nuestro, rico en misericordia,
concede a tus hijos abundancia y seguridad, para que, fortalecidos con tu bendición,
te den continuamente gracias
y alegres te glorifiquen sin cesar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
11. Dios y Padre nuestro,
te pedimos que cuides a tu familia con amor incesante,
para que, con tu protección,
se vea libre de todas las adversidades y glorifique tu nombre
con sus buenas acciones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
12. Dios y Padre nuestro, purifica a tus hijos
en el cuerpo y en el alma
para que, por inspiración tuya, arrepentidos de sus pecados sepan evitar los placeres nocivos
y encuentren en ti su gozo y su consuelo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
13. Dios nuestro,
que tu santa bendición
disponga interiormente a tus fieles
con el alimento espiritual que les proporcionas, para que realicen todas sus obras
fortalecidos por tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
14. Señor Dios,
con el corazón deseoso de cumplir tu voluntad, invocamos tu ayuda
y, ya que sin ti no podemos hacer lo que es justo, concédenos, en tu gran misericordia,
que logremos llevar a cabo siempre lo que es recto
y podamos recibir de ti todo lo que sea para nuestro bien. Por Jesucristo, nuestro Señor.
15. Dios nuestro,
socorre al pueblo fiel
que eleva a ti su voz suplicante,
y en tu bondad concede a la fragilidad humana cuanto le conviene,
para que se entregue a ti con sincero corazón y reciba con alegría la ayuda necesaria
para esta vida y la futura.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
16. Dios y Padre nuestro, mira propicio a tu familia y, ya que te lo suplica,
concédele gozar siempre de tu misericordia,
puesto que sin ella no puede hacer algo digno de ti, y con ella puede cumplir
perfectamente tus mandamientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
17. Señor Dios,
da en abundancia a tus fieles la gracia celestial, para que te alaben con los labios,
con el alma y también con la vida,
y ya que es un don tuyo todo lo que somos, que sea también tuyo lo que vivamos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
18. Dios nuestro, instruye a tu pueblo
con las enseñanzas celestiales
para que, evitando todo lo que es malo
y buscando con empeño lo que es bueno, no te cause indignación
sino que obtenga continuamente tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
19. Dios y Padre nuestro, escucha a los que te suplican
y defiende bondadoso a los que ponen su esperanza en tu misericordia,
para que tus fieles perseveren en el camino de la santidad
y, consiguiendo lo necesario para su vida temporal, lleguen a ser herederos para siempre de tu promesa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
20. Dios nuestro,
concede bondadoso tu gracia llena de amor al pueblo que te lo suplica
y, puesto que tú mismo, habiéndolo creado, quisiste redimirlo,
haz que alcance la salvación gracias a tus cuidados incesantes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
21. Señor Dios,
que tu pueblo fiel
progrese impulsado por tu misericordia
y, movido por un arrepentimiento saludable, cumpla con alegría tus mandamientos
y pueda así alcanzar lo que le prometes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
22. Dios nuestro,
que la fragilidad del pueblo consagrado a ti mueva tu piedad,
y que su perseverante súplica obtenga tu misericordia
para que, lo que no puede alcanzar por sus propios méritos,
lo alcance por la abundancia de tu generosidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
23. Dios y Padre nuestro,
te pedimos que defiendas a tus hijos con tu mano poderosa
y que, obedientes a tu voluntad paterna,
se vean protegidos continuamente por tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
24. Dios y Padre nuestro,
atiende bondadoso las súplicas de tu familia
y otórgale el auxilio que humildemente te implora, para que, fortalecida con la ayuda conveniente,
no deje de glorificar tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
25. Dios y Padre nuestro, protege siempre a tu familia y concédele bondadoso
la abundancia de tu misericordia, para que siga creciendo
con tus enseñanzas y tus dones celestiales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
26. Dios nuestro,
que tu pueblo fiel se alegre sostenido por tu mano protectora,
para que al progresar en su vida cristiana, se alegre también con las gracias presentes y las futuras.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Para las fiestas de los santos
27. Dios nuestro,
que el pueblo cristiano se regocije con la glorificación de tus santos, y pueda participar en la suerte
de aquellos a los que hoy celebra
y, así, gozar con todos ellos algún día de tu eterna gloria en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
28. Dios y Padre nuestro, convierte hacia ti
los corazones de tus hijos
y protege siempre con tu auxilio
a quienes concedes tan grandes intercesores. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Material de
Misal Romano
Conferencia del Episcopado Mexicano
Obra nacional de la Buena Prensa
-Ad usum privatum- sin fines de lucro.
RITOS CONCLUSIVOS
Antiguamente la celebración terminaba con una oración de bendición (Oratio super Populum) y la despedida. Esta oración está contemplada en el actual Misal, con una monición que pide la inclinación de las cabezas de los participantes. Esta oración de bendición es optativa y se recomienda para las solemnidades.
La celebración concluye con la despedida: Ite Missa est. Pero como ya lo mencionamos no corresponde a la realidad. Por ello, la actual edición (1989-90) del Misal Romano he suprimido el decir: "La misa ha terminado”. En cambio, ofrece varias alternativas[1].
Es, finalmente, esta parte de la celebración cuando se le puede informar (brevemente) a la Asamblea de los avisos parroquiales, esto antes de la bendición.
[1] I Podéis ir en paz. II La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Podéis ir en paz. III Glorificad al Señor con vuestra vida. Podéis ir en paz. IV En el nombre del Señor, podéis ir en paz. V Especialmente en los domingos de Pascua. Anunciad a todos la alegría del Señor resucitado. Podéis ir en paz. El pueblo responde: Demos gracias a Dios.
Ritos conclusivos
La Oración después de la Comunión
Historia
En Egipto, en el eucologio de Serapión propone una oración después de la comunión del pueblo y esto se halla en otras partes en oriente. En la liturgia romana los Sacramentarios incluyen una oración post communinem que el Gregoriano llama ad complendum. Implora para la asamblea los efectos de la Eucaristía, especialmente contenidos en el último acto de la celebración; la recepción (sumpsimus, suscepimus, percepimus, accepimus, communicavimus, o vegetati, satiati, inebriati, repleti, participes effecti) del cuerpo y de la sangre de Cristo (panis, potus, esca, alimonia, cibum, dapes, viaticum, o mensa, calix, convivum, cœna, o deliciæ, subsidia, medicina, pignus vitæ æternæ).
Sentido
La Oración después de la Comunión tiene un sentido de aplicabilidad de la gracia recibida por los méritos de Cristo en la actualización de su misterio pascual, de modo que todo aquello que se representa en la Eucaristía, tiene un efecto concreto en el fiel que la recibe consciente y activamente. Normalmente las fórmulas de esta Oración harán referencia directa al efecto que produce la gracia del sacramento.
Modo de celebrar
Los ritos de la Comunión terminan con la Oración Presidencial, precedida de la invitación:
¡Oremos! Si se hubiera hecho el silencio sagrado después de la Comunión, el presidente recita la fórmula de oración, sin que medie el momento de silencio.
Deinde, stans ad altare vel ad sedem, sacerdos, versus ad populum iunctis manibus, dicit: Orémus. Et omnes una cum sacerdote per aliquod temporis spatium in silentio orant, nisi silentium iam præcesserit. Deinde sacerdos, manibus extensis, dicit orationem post Communionem. Populus in fine acclamat: Amen.
(Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se haya hecho antes. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración después de la Comunión. Concluida la oración después de la Comunión, el pueblo aclama: Amén.)
La Bendición
Historia
Es un anuncio no sólo de disolución de la asamblea. En la liturgia romana se utiliza una fórmula de carácter jurídico (Ite missa est), que no tiene contenido religioso, un poco como si se dijera: se levanta la sesión. No tenemos testimonios litúrgicos de dicha fórmula anteriores al Ordo I, aunque el vocablo missa, sirviera ya desde hacía tiempo para designar la despedida del pueblo. Las iglesias de oriente tienen expresiones distintas generalmente: id en paz. En la mayoría de las iglesias esta proclamación diaconal está inmediatamente precedida por una bendición del celebrante. En Roma, según el Ordo I, no existía algo completamente similar, simplemente el papa decía benedicat nos dominus. Se nota que en ninguna parte existe el canto de salida.
Sentido
Indica la fuerza que el cristiano recibe para dar testimonio del misterio del que ha participado, de modo que al ser enviado, contraiga intensamente el compromiso de fidelidad para poner en práctica lo celebrado.
Modo de celebrar
El Misal ofrece una variedad de bendiciones más solemnes según los tiempos litúrgicos y las fiestas. El diácono, a falta de éste el mismo sacerdote, dice el invitatorio: ¡Inclinamos la cabeza para recibir la bendición!, u otra fórmula semejante. Y con las manos extendidas sobre la Asamblea el sacerdote pronuncia una triple bendición a la cual se responde Amén.
También se puede utilizar, extendiendo las manos, una de las 26 oraciones sobre el pueblo. Estas oraciones enriquecen el sentido de la Bendición y llaman habitualmente a un compromiso de salir y llevar la Liturgia a la vida diaria. La tradición de la Liturgia romana las recomienda para los días penitenciales, especialmente en Cuaresma.
D) Rito de conclusión
90. Al rito de conclusión pertenecen:
a) Breves avisos, si fuere necesario.
b) El saludo y la bendición del sacerdote, que en algunos días y ocasiones se enriquece y se expresa con la oración sobre el pueblo o con otra fórmula más solemne.
c) La despedida del pueblo, por parte del diácono o del sacerdote, para que cada uno regrese a su bien obrar, alabando y bendiciendo a Dios.
d) El beso del altar por parte del sacerdote y del diácono y después la inclinación profunda al altar de parte del sacerdote, del diácono y de los demás ministros.
RITOS DE CONCLUSION
168. Terminada la oración después de la Comunión, se dan, si lo hay, breves avisos al pueblo.
169. Finalmente el Obispo recibe la mitra, y extendiendo las manos, saluda al pueblo, diciendo: El Señor esté con vosotros, al cual responde el pueblo: Y con tu espíritu. Uno de los diáconos puede invitar a todos diciendo: Inclinaos para recibir la bendición, o algo similar. Y el Obispo da la bendición solemne, usando la fórmula más conveniente de entre las que se encuentran en el Misal, en el Pontifical o en el Ritual Romano. Mientras dice las primeras invocaciones, o la oración, tiene extendidas las manos sobre el pueblo. A las invocaciones todos responden: Amén. Luego recibe el báculo,19 y dice: La bendición de Dios todopoderoso, y haciendo tres veces el signo de la cruz sobre el pueblo, agrega: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El Obispo puede impartir también la bendición con las fórmulas que se proponen más adelante en los nn. 1120-1121.
Pero cuando imparte la bendición apostólica, según las normas del derecho, ésta se da en vez de la bendición acostumbrada. La anuncia el diácono y se da según sus propias fórmulas.2°
170. Dada la bendición uno de los diáconos despide al pueblo, diciendo: Podéis ir en paz; y todos responden: Demos gracias a Dios.
Después el Obispo besa el altar, como de costumbre, y le hace la debida reverencia. También los concelebrantes y todos los que están en el presbiterio, saludan el altar, como al principio, y regresan procesionalmente al "secretarium", en el mismo orden en que vinieron.
Cuando llegan al "secretarium" todos, a una con el Obispo, hacen reverencia a la cruz. Luego los concelebrantes saludan al Obispo, y con diligencia dejan las vestiduras en sus sitios. También los ministros, conjuntamente, saludan al Obispo y dejan todo lo que utilizaron en la celebración que acaba de terminar. luego se quitan las vestiduras litúrgicas.
Pongan todos esmero en guardar silencio, respetando así tanto la común disposición de ánimo como la santidad de la casa de Dios.