Los lagos son ecosistemas que han sufrido los cambios más radicales en los últimos cien años como resultado de la actividad humana y en el caso específico de este hermoso lago somero tropical, su morfología, uso de suelo y control de su indefinido territorio costero han sido algunos de los cambios más significativos que ha tenido.
Algunos creen que el nombre de este pueblo se debe a su primer cacique, “Chapa”, y le llamaba Chapálac. Otras versiones creen que el nombre original náhuatl Chapatla o Chapatlán se derivaba de Chapanqui, que significa cosa muy mojada o empapada y tlán, lugar de. Otros creen que es una construcción de Chachapatlan, que se traduce como la conjunción del sustantivo olla y tlán, es decir; lugar donde abundan las ollas. Otros dicen que se origina de Chapalala que significa lugar de los chapulines sobre el agua.
Las costas de Chapala han sido modificadas en relación a factores de belleza paisajistica del lago y las diferentes perspectivas que el país ha seguido en sus modelos de desarrollo.
Los lagos y lagunas son escasos en el planeta y tienden a desaparecer, principalmente por la acción del hombre, éstos “singulares paisajes de enigmática belleza, por su formación geológica y geomorfológica y por el colorido de sus aguas enriquecida con el matiz de su flora y la variedad de su fauna nativa, cuando
se les visita brindan una sensación de paz y tranquilidad en medio de un estresado y convulsionado planeta.”.
El estrés, la inseguridad, la competencia en la escuela, el trabajo, el deporte, el consumo, la riqueza, etcétera, son características de la sociedad capitalista actual; la existencia de sitios con las características que los lagos poseen los convierte en sitios de un enorme potencial turístico porque satisfacen la necesidad de relajamiento y tranquilidad que una enorme cantidad de individuos reclama. Los destinos de playa están destinados al desarrollo de actividades que mantienen el estado estresante de la vida cotidiana, mientras que los lagos llaman a romper con el hiperactivismo y representar la posibilidad de descanso pleno sin aburrimiento.
Un ejemplo de ello es lo sucedido recientemente en el lago de Chapala. El lago de Chapala, considerado el más grande del país, ha vivido un proceso intenso de contaminación y de reducción de sus volúmenes de agua durante los últimos 25 años; durante el año 2004 aumentó el volumen de agua y esto implicó el resurgimiento de una intensa actividad turística en la zona norte y noroeste del Lago, a pesar del alto grado de contaminación de sus aguas y de la drástica reducción de la población de peces, batracios y aves acuáticas.Es consustancial al régimen capitalista la vida cotidiana estresante, por lo que es previsible que, lejos de desaparecer, crecerá y se profundizará paulatinamente conjuntamente con la necesidad de sitios de descanso. De esta manera, el turismo en las zonas lacustres puede representar una opción para satisfacer la necesidad creciente de paz y tranquilidad de quienes se encuentran inmersos en la dinámica social capitalista, pero también puede representar una modalidad para reorganizar la vida de las comunidades establecidas cerca o en la ribera de los lagos. Por supuesto que esto requiere de una acción magna en la que se involucren los gobiernos federal, estatal y municipal, así como las comunidades, lo cual implica una voluntad política que hasta hoy no se ha visto en ninguno de los componentes de esta relación en México [3]
Con los cientos de apollos a la agricultura en países en vias de desarrollo, el lago de chapala actualmente sirve para abastecer el desarrollo agricola además de una amplia industria manufacturera que depende de la cuenca y una importante industria turística que ha acprovechado la belleza del lago.
Principales especies de fauna
Para el grupo de peces ientificados en el lago de Chapala, se tienen identificadas 4 familias de peces, con 18 especies diferentes y 4 introducidas; algunas de las
principales especies existentes son los charales Menidia arge, Menidia chapalae,
Menidia sphyraena, Menidia grandocule, Menidia promelas; las Popochas y Tilapias Algansea popoche, Xystrosus popoche, Sarotherodon niloticus; así como el Bagre de Chapala y los Boquinetes Ictalurus dugesii, Ameiurus dugesii respectivamente.
Para el grupo de las aves, Barba y Güitrón (publicado en Orozco, M.; García, V. 2005) en la región de estudio han registrado 68 especies de aves silvestres entre las cuales resaltan el Pelícano Blanco Pelecanus erythrorhynchos, algunas Garzas como Ardea herodias herodias, Casmerodius albus, Egretta caerulea, Nycticorax nycticorax y Butorides striatus virescens; anseriformes como Dendrocygna autumnalis, Dendrocygna bicolor, Anas platyrhynchos diazi, Anas cyanoptera, Anas discors y Anas penelope, entre otros; Ralidos como las Gallinula chloropus; varias especies de aves playeras como Charadrius semipalmatus, Charadrius vociferus y Phalaropus tricolor; algunas gaviformes como Rissa trydactila, Larus delawarensis y Sterna forsteri; así como varios paseriformes que habitan en las zonas de la periferia al humedal de interés.
En cuanto a mamíferos y tomando en cuenta a Ceballos y Galindo (1984), se puede considerar que 31% son neotropicales, 25% neárticos y 44% de ellas son
compartidas, incluyendo en este último aquellas familias que se encuentran
ampliamente distribuidas en las dos regiones; algunos de los mamíferos registrados en el área de interés son Odocoileus virginianus, Canis latrans, Felis pardalis, Mephitis macroura y Lepus callotis. (Ver en anexo 8 listados completos de todos los grupos de vertebrados).