Los autores de libros científicos fueron los primeros en utilizar sistemas de animación para hacer más didácticas sus observaciones. Uno de los libros animados más antiguos data de la Edad Media: se trata de una obra sobre astronomía del inglés Johannes de Sacrobosco (1190-1244), titulada De sphaera mundi. Johann Remmelin (1583-1632) en su libro de anatomía humana Catoptrum microcosmicum ideó también una superposición de grabados que permite descubrir cada capa del interior de un cuerpo humano. Y es que la ciencia, la creatividad y el arte van muy bien de la mano y esta exposición así lo demuestra.
Inspiradas por estos primeros libros ilustrados y por dar a conocer el trabajo de científicas del medioambiente, el alumnado de 2º de Bachillerato de Ciencias de la Tierra y del Medioambiente, coordinados por su profesor Borja Antolín, nos invita a abrir y dejarnos sorprender por estos doce libros acordeón. ¡Date una vuelta por la Biblioteca y échale un ojo a lo que jóvenes como tú han creado para aportar su granito de arena a esta causa!