DICTADOS PREPARADOS
(CURSO 2025-26)
PRIMER TRIMESTRE
DICTADO 1 (septiembre)
Era un día como tantos de un octubre plagado de ocres. Me gustan los octubres. Hay algo en ellos que invita a la reflexión y la serenidad después de la locura del verano y antes de la nueva locura que supone la Navidad. Hoy en día pasamos de preparar las vacaciones de verano a preparar el consumismo navideño. Así que octubre es una isla. Te recuperas de lo que acabas de vivir y aún no piensas en el pistoletazo de salida navideño que se desata ya en noviembre, en cuanto los grandes almacenes, las marcas de cavas y, sobre todo, las de juguetes.
JORDI SIERRA I FABRA, La música del viento
DICTADO 2 (octubre)
Efectivamente, nadie había venido a esperarme. Me detuve un rato en el andén, mirando a todos los lados entre las personas que se movían llamándose por sus nombres, pero a mí ninguna se dirigía. Apenas me había separado de las escalerillas por las que bajé del tren y la gente al salir me tropezaba. En dos grupos más allá, las chicas de mi departamento se habían reunido con sus respectivas familias y se saludaban entre las cabezas de los otros.
CARMEN MARTÍN GAITE, Entre visillos
DICTADO 3 (noviembre)
A Céline la vida no le resultaba muy divertida y nadie entendía el porqué. Era guapa, sacaba buenas notas y estaba en la flor de la vida; de corta estatura, sin ser demasiado baja, tenía un buen tipo. Su piel era fina, y cuando tomaba el sol se ponía morena rápidamente. Sus ojos oscuros podían centellear de ira, pero rara vez lo hacían; entonces las comisuras de los labios se arqueaban hacia abajo. Las personas que la conocían y la querían decían que debía de sufrir depresiones; y las más críticas aseguraban que era una aguafiestas.
JAN TERLOW, Barrotes de bambú
SEGUNDO TRIMESTRE
DICTADO 4 (enero)
Cada mañana hacía lo mismo, repetía idéntico ritual, pues opinaba que el mejor regalo que podía recibir era poder observar el alba, esos preciosos minutos en que el Sol, desperezándose, surgía lentamente hasta alcanzar su brillante esplendor allá a lo lejos. De hecho, Nasan, que en mongol significa "larga vida", creía que su longevidad se debía a esa costumbre suya de madrugar más que el sol para contemplar su salida.
ARO SÁINZ DE LA MAZA y JOSEP Mª HERNÁNDEZ RIPOLL,Cuentos de todos los colores
DICTADO 5 (Febrero)
Cuando entré en la clase, la profesora estaba escribiendo algo en la pizarra mientras los alumnos iban ocupando cada uno una mesa. Las mesas formaban un semicírculo frente a la pizarra, así que yo elegí la del medio, la que quedaba más atrás, porque pensé que así no me mirarían tanto. Seguía con la cabeza gacha y solo la levantaba lo justo para ver los pies de la gente por debajo del flequillo. A medida que iban llenándose las mesas, me di cuenta de que nadie se sentaba a mi lado. Hubo un par de veces en que alguien estuvo a punto de sentarse a mi lado, pero luego cambió de idea en el último momento y se sentó en otra parte.
R. J. Palacio, La lección de August
DICTADO 6 (marzo)
Cuando estaba vivo y tenía el corazón humano no conocía las lágrimas -contestó el Príncipe Feliz-. Vivía en el Palacio de la Despreocupación, donde la tristeza tiene prohibida la entrada. Por el día jugaba con mis amigos en el jardín y por la noche presidía el baile en el gran salón. Un muro muy alto rodeaba todo el jardín, pero yo jamás me molesté en averiguar lo que había al otro lado, porque todo lo que me rodeaba era maravilloso. Pero ahora que estoy muerto me han colocado aquí, tan alto, que puedo ver toda la fealdad y la miseria de mi ciudad, y, aunque mi corazón es de plomo, no puedo dejar de llorar.
Oscar Wilde, El Príncipe Feliz
TERCER TRIMESTRE
DICTADO 7 (abril)
Asun llegó al banco de la cita. Primero se quedó de pie, a medio metro, y luego me miró para comprobar que seguía allí, protegiéndola, y entonces se sentó. Me pareció un poco patético verla sentada de esa manera, sola en un banco del parque, pintada como una mona.
Pasaron cinco minutos y Cartabón no aparecía. Me senté en el borde de una jardinera y dejé las dos mochilas a mis pies. Me concentré en estudiar a los chicos que pasaban por ahí cerca, intentando adivinar si alguno de ellos sería Cartabón, pero ninguno se acercó al banco donde esperaba Asun.
Àngel Burgas, Segundo trimestre
DICTADO 8 (mayo)
Por alguna razón que jamás pude comprender del todo, el capitán Hardcastle la tomó conmigo desde el día mismo en que puse mis plantas en St. Peter's. Tal vez fuese porque él enseñaba latín y a mí no se me daba muy bien esa lengua. O quizá porque ya, a mis nueve años, era casi tan alto como él. O acaso más probablemente porque desde el primer momento me inspiró aversión aquel bigotazo de color naranja y con frecuencia me sorprendería mirándole fijo, y a buen seguro con una sonrisita burlona mal disimulada por mí. Bastaba con que pasase a dos metros de él por el pasillo para que me lanzara una mirada fulminante y me gritara [...].
Roald Dahl, Boy (relatos de la infancia)
DICTADO 9 (junio)
Llegó la mañana del sábado. Era un día de verano claro y alegre. Todo el mundo parecía contento y con ganas de cantar. Los jóvenes tarareaban canciones y sus rostros reflejaban alegría. Era un día de fiesta para todos, menos para Tom, que estaba castigado. Salió a la acera con un cubo de cal y una brocha atada a un palo largo. ¡Su castigo consistía en pintar una valla de treinta metros de largo por tres metros de alto! Miró la valla que tenía que pintar y se entristeció. Era, sin duda alguna, el peor castigo que tía Polly podía haberle impuesto.
Mark Twain, Las aventuras de Tom Sawyer
Iba en el tren cuando te vi al otro lado de la vía, sentada en el andén. Tú no me viste a mí porque estabas concentrada en la pantalla de tu móvil. ¿Le escribías a él? Es posible. Si hubieses levantado la vista y me hubieras visto, ¿habría cambiado algo para ti, para nosotros? Quizás sí... Estuve a punto de gritar tu nombre, pero no fui capaz. Ahora me arrepiento, Mi tren empezó a moverse y supe que aquel era el fin de nuestra historia y el principio de una nueva etapa de mi viaje.