La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos las personas para entender y gestionar nuestras emociones y las de los demás. Esto significa saber identificar cómo nos sentimos, por qué nos sentimos así y qué podemos hacer para controlar esas emociones. También incluye comprender cómo se sienten las personas de nuestro alrededor y saber reaccionar de manera adecuada.
Daniel Goleman, psicólogo y escritor estadounidense, conocido sobre todo por haber popularizado el concepto de inteligencia emocional en los años 90, defiende que la inteligencia emocional puede ser igual o incluso más importante que el coeficiente intelectual (CI) para tener éxito en muchos aspectos de la vida.
Goleman explica que la inteligencia emocional se puede dividir en cinco partes principales:
Autoconciencia: Ser conscientes de nuestras propias emociones.
Autorregulación: Saber controlar cómo reaccionamos ante nuestras emociones.
Motivación: Capacidad de mantenernos enfocados y seguir adelante.
Empatía: Ponernos en el lugar del otro y entender cómo se siente para mejorar las relaciones.
Habilidades sociales: Saber comunicarse, hacer amigos y resolver conflictos de manera positiva.
La inteligencia emocional es tan importante como ser inteligente o sacar buenas notas.
Además, diversas investigaciones han demostrado que los alumnos con mayor inteligencia emocional suelen gestionar mejor el estrés y tienden a obtener mejores resultados en la escuela. Esto se debe a que saben organizarse, mantener la calma y buscar ayuda cuando la necesitan.