Por Gabriel Rosas
La película Cómo entrenar a tu dragón, dirigida por Dean DeBlois y Chris Sanders, se estrenó en 2010. A simple vista parece una historia para niños sobre un joven vikingo que aprende a entrenar dragones. Pero si la vemos más a fondo, tiene un mensaje mucho más profundo.
El subtexto principal habla de romper con las expectativas y los miedos heredados. Hipo, el protagonista, representa a todos nosotros cuando sentimos que no encajamos en lo que la sociedad o la familia esperan. Su pueblo cree que los dragones son enemigos que deben ser destruidos, pero él descubre que son seres incomprendidos y que pueden ser amigos.
La relación entre Hipo y Chimuelo simboliza la aceptación de lo desconocido, el atreverse a entender aquello que nos da miedo. También habla de la valentía de ser diferente y de atreverse a desafiar las tradiciones cuando ya no tienen sentido.
Por otro lado, el papá de Hipo simboliza la figura de la autoridad rígida, que muchas veces representa la tradición, los prejuicios y la idea de que “ así siempre se ha hecho. Hipo, en cambio, muestra la importancia de la empatía y la curiosidad para cambiar el mundo.
En pocas palabras, la película no solo es sobre dragones, sino sobre crecer, descubrir tu verdadera identidad y atreverse a cambiar las reglas. Nos enseña que muchas veces, nuestros enemigos son solo cosas que no entendemos.
Así, Cómo entrenar a tu dragón se vuelve una historia universal sobre el valor de pensar diferente y seguir tu propio camino.