¡Palestina Libre!
Smyrnia es la personificación femenina oficial de la República de Smyrna y la máxima representación alegórica del Estado. Encarna la soberanía, la continuidad histórica, la justicia, la libertad, la fortaleza moral y la vocación marítima de la nación. No representa a una reina, santa o deidad determinada, sino al espíritu permanente e imperecedero de la República, cuya existencia trasciende a las generaciones y simboliza la unidad del pueblo smyrniano.
Su imagen oficial corresponde a una mujer joven de porte sereno y majestuoso, de rasgos mediterráneos, cabello negro largo y ondulado y mirada firme y directa. Su expresión transmite prudencia, determinación y dignidad, virtudes que caracterizan el ideal cívico de la República. Se presenta descalza sobre un basamento de piedra, representando el vínculo indisoluble entre la nación, su territorio y su pueblo, así como la estabilidad de sus instituciones.
Viste una túnica color marfil, símbolo de la pureza institucional, la paz, la legitimidad del Estado y la integridad de sus principios. Sobre ella cae un amplio manto azul profundo, que representa el mar, la lealtad, la estabilidad, la esperanza y la vocación oceánica de Smyrna, recordando que la identidad nacional está íntimamente ligada a la navegación, el comercio y la apertura al mundo.
En su mano derecha sostiene el Cetro Solar de Smyrna, rematado por un disco radiante de oro con una estrella central. Este cetro constituye el principal atributo de la soberanía nacional y simboliza la autoridad legítima del Estado, la luz de la razón, la guía del pueblo y la permanencia de la República frente al paso del tiempo.
Con su brazo izquierdo descansa sobre un pedestal conmemorativo cubierto por la Bandera Nacional de Smyrna, manifestando que toda autoridad emana del Estado, de sus instituciones y de sus símbolos permanentes. En el frente del pedestal aparecen grabadas las fechas 1925 y 1989, consideradas los dos hitos fundamentales de la historia nacional. La primera conmemora el nacimiento de Víctor I, fundador de la nación y padre del ideal smyrniano, cuya visión dio origen al proyecto histórico de Smyrna. La segunda recuerda la fundación de la República de Smyrna y, al mismo tiempo, el nacimiento de su actual Presidente, estableciendo un vínculo simbólico entre el origen del Estado y la continuidad de su conducción. Estas fechas representan la unión entre el legado fundacional y la permanencia del proyecto nacional, constituyendo la memoria histórica sobre la que descansan las instituciones de la República.
El paisaje que acompaña su representación muestra un amplio litoral bañado por un mar sereno, embarcaciones históricas, colinas, fortalezas lejanas y extensas praderas. Este escenario simboliza el carácter marítimo de Smyrna, su tradición comercial, su apertura al mundo y la continuidad de su historia. El horizonte abierto representa el futuro de la nación, mientras que las fortalezas evocan la defensa permanente de la soberanía y de los ideales nacionales.
Su postura es deliberadamente solemne y serena. No aparece en actitud de combate ni de triunfo militar, sino como guardiana permanente de la República, reflejando estabilidad, fortaleza moral, sabiduría y continuidad institucional. Su presencia transmite la idea de que el Estado permanece firme por encima de las circunstancias, preservando los valores que dieron origen a la nación.
Desde su adopción oficial, Smyrnia constituye la imagen alegórica de la República y representa visualmente la identidad nacional. Su figura podrá emplearse en pinturas históricas, monumentos, edificios públicos, documentos oficiales, emisiones filatélicas, monedas, medallas, condecoraciones, propaganda institucional y cualquier otra manifestación artística o ceremonial autorizada por el Estado, consolidándose como el símbolo femenino supremo de la República de Smyrna y de la permanencia de sus ideales fundacionales.