Ser investigador comporta una serie de conocimientos, procedimientos y actitudes que contribuyen a su caracterización, como persona capaz de llevar adelante con tesón un proceso metodológico conducente a aportar valor al inmenso continente de saberes científicos, mientras que a la par se desarrolla biológica, psicológica, emocional y socialmente. En otras palabras, un investigador es lo más cercano a un ser ganado a hacer de la ciencia su espíritu, propósito y razón.
Ser investigador es también una condición inherente al ser humano. En el proceso de evolución, poco a poco esta condición pasa a formar parte del ser profesional. Por lo tanto, no puede haber un profesional que no lleve en su ser al investigador que anhela poder conocer, hacer y convivir, con la finalidad de contribuir al desarrollo de la ciencia, tanto pura como aplicada.
Polop, F., Rivarosa, A. (2015). ¿Cómo se aprende a ser investigador?. Entre Pasiones y Opciones. [E-book]. Disponible en: https://www.unrc.edu.ar/unrc/unirio/polop/