En cualquier caso, la persona deprimida puede manifestar, además, un aumento o pérdida de peso o de apetito, o dormir mucho o insomnio, fatiga o “cansancio infinito” para realizar cualquier cosa, sentirse muy culpable, inútil, con problemas para pensar, concentrarse o tomar decisiones y lo más terrible de todo, pensar o desear la muerte. En algunas ocasiones pueden aparecer delirios o alucinaciones. Los momentos más duros del día son las mañanas, mejorando durante la tarde y la noche.