La peridermis es un tejido vegetal secundario que reemplaza a la epidermis en los tallos y raíces que experimentan crecimiento secundario. Se forma a partir de la actividad del cámbium suberoso o felógeno, un meristemo lateral que se desarrolla en la corteza externa de la planta.
La peridermis está compuesta por tres capas principales:
Súber o corcho: Es la capa más externa, formada por células muertas con paredes celulares engrosadas y suberificadas. El súber es impermeable al agua y los gases, lo que ayuda a proteger a la planta de la desecación y los patógenos.
Felógeno: Es la capa intermedia, formada por células meristemáticas que se dividen para producir nuevas células de súber hacia el exterior y células parenquimáticas hacia el interior.
Felodermis: Es la capa más interna, formada por células parenquimáticas vivas.
Protección: La peridermis protege a la planta de daños mecánicos, pérdida de agua, ataques de patógenos y fluctuaciones ambientales.
Aislamiento: El súber es un excelente aislante térmico, lo que ayuda a proteger a la planta de las temperaturas extremas.
Intercambio gaseoso: La peridermis presenta lenticelas, unas estructuras especializadas que permiten el intercambio de gases entre los tejidos internos de la planta y el ambiente.
La peridermis es esencial para la supervivencia de las plantas leñosas, ya que les proporciona una protección efectiva contra los factores ambientales adversos. Además, el súber es un material valioso con diversas aplicaciones comerciales, como la fabricación de corchos, aislamientos térmicos y productos farmacéuticos.