El esclerénquima es un tejido vegetal especializado en proporcionar soporte estructural a las plantas maduras. Está compuesto por células muertas a la madurez, cuyas paredes celulares secundarias están engrosadas y lignificadas, lo que les confiere una gran resistencia y dureza.
Células muertas: Las células del esclerénquima pierden su contenido celular durante su desarrollo, quedando únicamente las paredes celulares engrosadas.
Paredes celulares lignificadas: Las paredes celulares secundarias del esclerénquima están impregnadas de lignina, un compuesto orgánico que les proporciona resistencia y dureza.
Diversidad de formas: Las células del esclerénquima pueden presentar diferentes formas, desde alargadas y fusiformes hasta cortas y isodiamétricas.
Fibras: Son células alargadas y fusiformes, con paredes celulares secundarias gruesas y lignificadas. Se encuentran en los tallos, raíces, hojas y frutos. Las fibras pueden ser de tipo esclerenquimatoso o liberiano.
Esclereidas: Son células de forma variable, a menudo cortas y isodiamétricas. Se encuentran en diferentes partes de la planta, como la pulpa de frutos, las semillas y la corteza. Existen varios tipos de esclereidas, como las células pétreas, las braquiesclereidas y las astroesclereidas.
Soporte estructural: El esclerénquima proporciona soporte mecánico a los órganos maduros de la planta, ayudando a mantener su forma y resistencia.
Protección: Las células del esclerénquima pueden proteger los tejidos internos de la planta de daños mecánicos y de herbívoros.
Transporte de agua: En algunos casos, las fibras del esclerénquima pueden desempeñar un papel en el transporte de agua a través de la planta.
El esclerénquima se encuentra en diversas partes de la planta, incluyendo:
Tallos: En la corteza, la médula y los haces vasculares.
Raíces: En la corteza y el cilindro central.
Hojas: En los nervios y los márgenes.
Frutos: En la pulpa y las semillas.
Semillas: En la cubierta seminal.