El tejido de protección en las plantas cumple una función similar a la piel en los animales: protege a la planta de daños externos, pérdida de agua y ataques de patógenos. Este tejido se encuentra en la parte más externa de los órganos vegetales y está en contacto directo con el medio ambiente.
Los principales tejidos de protección en las plantas son:
Epidermis: Es el tejido de protección de las plantas jóvenes y herbáceas. Recubre hojas, tallos jóvenes, raíces, flores, frutos y semillas. Sus células son aplanadas y fuertemente unidas, formando una capa continua. La epidermis suele ser transparente y carece de cloroplastos, excepto en las células oclusivas de los estomas.
Funciones:
Protección contra la desecación.
Regulación del intercambio gaseoso a través de los estomas.
Secreción de sustancias como ceras y cutina.
Absorción de agua y nutrientes en las raíces.
Peridermis: Sustituye a la epidermis en los tallos y raíces que experimentan crecimiento secundario. Está formada por varias capas de células muertas, con paredes suberificadas, que forman la corteza.
Funciones:
Protección contra daños mecánicos, patógenos y pérdida de agua.
Aislamiento térmico.
Células estrechamente unidas: Las células del tejido de protección están unidas entre sí de manera estrecha, formando una barrera protectora.
Paredes celulares especializadas: Las paredes celulares de las células del tejido de protección suelen presentar modificaciones como cutinización, suberificación o lignificación, que les confieren propiedades impermeables y resistentes.
Ausencia de espacios intercelulares: La ausencia de espacios intercelulares reduce la pérdida de agua y facilita la protección contra la entrada de patógenos.
Presencia de estructuras especializadas: El tejido de protección puede presentar estructuras especializadas como tricomas, estomas y lenticelas, que cumplen funciones específicas.
Protección física: Evita la pérdida de agua por evaporación, protege contra daños mecánicos y actúa como barrera contra la entrada de patógenos.
Regulación del intercambio gaseoso: Los estomas permiten el intercambio de gases entre la planta y el ambiente.
Secreción: Las células del tejido de protección pueden secretar sustancias como ceras, cutina y resinas, que cumplen funciones de protección y adaptación.
Absorción: En las raíces, la epidermis absorbe agua y nutrientes del suelo.