El xilema es uno de los dos principales tejidos conductores de las plantas vasculares, siendo el encargado de transportar agua y minerales desde las raíces hasta las hojas y otras partes de la planta. Esta sustancia transportada se conoce como savia bruta.
El xilema está compuesto principalmente por células muertas a la madurez, cuyas paredes celulares están lignificadas, lo que les proporciona rigidez y resistencia. Las principales células del xilema son:
Traqueidas: Células alargadas y puntiagudas que se unen extremo con extremo, formando tubos continuos.
Elementos de los vasos: Células más cortas y anchas que se conectan entre sí a través de perforaciones en sus paredes laterales y terminales, formando tubos más amplios y eficientes para el transporte de agua.
Transporte de agua y minerales: El xilema es el conducto principal por el cual el agua y los minerales absorbidos por las raíces son transportados hacia las partes aéreas de la planta.
Soporte: La lignina presente en las paredes celulares del xilema le confiere gran resistencia, contribuyendo al soporte estructural de la planta, especialmente en los tallos.
Almacenamiento: El xilema también puede almacenar sustancias de reserva, como almidón.
El ascenso de la savia bruta en el xilema se explica principalmente por tres mecanismos:
Capilaridad: El agua se adhiere a las paredes de los vasos xilemáticos y asciende por capilaridad.
Tensión-cohesión: La evaporación del agua en las hojas genera una tensión que "jala" el agua hacia arriba a través de las columnas continuas de agua en el xilema.
Presión radicular: La absorción activa de agua por las raíces genera una presión que empuja el agua hacia arriba en el xilema.
La madera está compuesta principalmente por xilema secundario, formado por el cambium vascular. La edad de un árbol se puede determinar contando los anillos de crecimiento del xilema secundario en su tronco.
El xilema es esencial para la vida de las plantas vasculares. Sin él, las plantas no podrían obtener el agua y los minerales necesarios para llevar a cabo la fotosíntesis y otros procesos vitales.