Introduciéndonos al concepto de las tres postales sonoras que expongo a continuación, la primera parada corresponde a la Plaza Grande de Mérida, el corazón latente de la ciudad en transformación. Ese punto convergente donde se encuentran el recuerdo de un pasado colonial con la bulliciosa modernidad.-
Al ser un lugar amplio y muchas veces dinámico considero que no hay mejor manera de apreciar la sonoridad de la plaza que recorriéndola. Está postal fue realizada la noche de un jueves, con varias tomas grabadas siguiendo la periferia de la plaza que se unen en un solo paisaje sonoro.
En primera instancia se muestra el particular sonido de una calesa, elemento muy tradicional en el centro de la ciudad, seguido por un dueto de músicos que improvisando jazz con un saxofón y percusiones amenizan un restaurante enfrente de la plaza para concluir con el sonido del tránsito alejándose.
Considero que estos tres elementos resultan muy representativos de la fusión de sonidos provocado por el choque entro lo tradicional y lo moderno; del caballo al automóvil.
Héctor Sánchez Sánchez