Cynthia Jeannette Pérez Antúnez
Esta tercera postal sonora representa mi más reciente acercamiento al flamenco, pues, buscando entender desde el cuerpo mucho de lo que vi bailar en Sevilla, busqué en este 2017 clases de flamenco en Mérida, Yucatán, y, gracias a otro amigo de la Maestría en Investigación de la Danza, Omar Castillo, maravilloso bailaor, encontré la Academia Gloria Arte Flamenco. Estoy por cumplir en este abril el primer mes yendo a tomar clases en esta academia en donde Gloria Martínez Zupo, con una gran pasión y entrega, forma a las personas en este fenómeno dancístico desde el cuerpo, pero también desde el oído, pues parte importante de su clase la dedica a transmitirnos todo el conocimiento musical que posee, ya sea cantando, tocando el cajón o desglosando las pistas de las canciones que bailamos, para que así entendamos más claramente la intrínseca conexión entre la música y la danza del flamenco.
Considero que esta formación que estoy recibiendo es muy profesional y completa, lejos de la fiesta y la cotidianidad del flamenco tal como lo viví en Sevilla, pero desglosado de tal manera que mi cuerpo se acerca cada vez más a todo lo que en España me parecía tan lejano de comprender y disfrutar.
En esta postal podemos escuchar cómo va subiendo la intensidad de la clase, desde las explicaciones orales y el desglose musical de las canciones, pasando por el aprendizaje de los compases a través de las palmas acompañadas por el cajón, hasta los zapateados acompañados de movimientos de cadera. Además escuchamos también los intentos de improvisación de nosotras las alumnas para encarnar y ligar las secuencias fuera de coreografías, por si algún día llegamos a una fiesta como las de Sevilla, o para cuando regrese, pues como se alcanza a escuchar que dice una compañera en la clase: “Llegó el momento de aventarse”.