Neurólogo español y pionero de la neurociencia moderna
Nació el 1 de mayo de 1852 en Petilla de Aragón, Navarra, España. Desde joven mostró interés por la ciencia y la medicina.
Estudió Medicina en la Universidad de Zaragoza, donde se graduó en 1873. Más tarde se especializó en anatomía y fisiología.
Ramón y Cajal es conocido principalmente por sus descubrimientos sobre la estructura del sistema nervioso. Utilizó técnicas de tinción para observar las neuronas y propuso la doctrina neuronal, que sostiene que el sistema nervioso está formado por células individuales (neuronas), no por una red continua.
Esta idea fue fundamental para el desarrollo de la neurociencia moderna.
En 1906, compartió con el italiano Camillo Golgi el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus trabajos sobre la estructura del sistema nervioso.
Fue un prolífico investigador, profesor y escritor.
Fundó el Instituto de Investigaciones Biológicas en Madrid.
Publicó numerosos trabajos y libros, incluyendo “Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados”, su obra más famosa.
Falleció el 17 de octubre de 1934 en Madrid.
Ramón y Cajal es considerado el padre de la neurociencia. Su trabajo sentó las bases para entender el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso, influyendo en la medicina y la biología hasta hoy.
A finales de 1929 el insigne científico espera encontrar en la suavidad del verano seguntino el mejor bálsamo que restablezca la salud de su esposa, Silveria Fañanás García, aquejada de una grave afección respiratoria. El matrimonio viaja en compañía de dos de sus hijas, una joven sirvienta, el chófer particular Amado Serrano, y del ama de llaves, Isidora Ballano, natural de Anguita. Simpática muchacha de veintiocho años, cariñosamente llamada Dora, dedicada al servicio de los Cajal hasta el fallecimiento del cabeza de familia. Días más tarde, todos ellos se trasladarán hasta Anguita donde el investigador recibirá un homenaje de admiración y respeto.
Durante los tres años siguientes Don Santiago veraneó en Anguita.
En homenaje a sus visitas y en reconocimiento a su carrera profesional Anguita le tiene dedicada una calle.
Carta de agradecimiento de Santiago Ramón y Cajal a Anguita por dedicarle una calle
Casa perteneciente al médico de Anguita donde se alojaba Don Santiago en sus veraneos en el pueblo.