Cesáreo Martín Somolinos (1827-1878), farmacéutico, político y figura singular del siglo XIX español
Nacido en Anguita en febrero de 1827, Guadalajara, Cesáreo Martín Somolinos se trasladó joven a Madrid, donde inició estudios de Derecho antes de decantarse finalmente por la Farmacia. Su carrera universitaria fue inusualmente prolongada: se matriculó en 1851 y no alcanzó el doctorado hasta 1869. No obstante, esa larga etapa estudiantil no le impidió emprender pronto su carrera profesional: en 1854 adquirió la farmacia de Guillermo de la Sierra, situada en el número 26 de la calle de las Infantas, frente a la plaza de Bilbao, la cual transformó en la primera farmacia homeopática de España en 1858. Cesáreo, convencido defensor de la doctrina de Hahnemann, no esperó a terminar sus estudios para ejercer: instaló junto a la farmacia alopática una sección de homeopatía, convirtiéndose en pionero y propagandista activo de esta disciplina.
Empresario hábil y creativo, fabricó e inventó numerosos medicamentos y diluidores homeopáticos, comercializando incluso botiquines de bolsillo que gozaron de gran aceptación en su época. Su éxito fue notable: acumuló fortuna vendiendo lo que, en aquel entonces, se situaba en la frontera entre la medicina moderna y las creencias tradicionales. Fue además reconocido por su generosidad, suministrando medicamentos gratuitamente durante guerras y epidemias.
En paralelo, cultivó una intensa vida científica y gremial: fue socio fundador y tesorero de la Sociedad Hahnemanniana Matritense desde 1860 y colegiado del Real Colegio de Farmacéuticos desde 1869. También fue socio residente de la Sociedad de Amigos del País y socio de honor de la Histológica de Madrid, impulsando la creación de la primera Cátedra de Histología en España, en la Facultad de Medicina de Madrid. Publicó tratados y manuales como La salud. Manual de Homeopatía (1870), Patogénesis abreviada de los medicamentos homeopáticos más usuales (1876), y diversas contribuciones a congresos internacionales.
No faltaron en su trayectoria los conflictos. En 1867 protagonizó el llamado "primer gran escándalo homeopático español", al enfrentarse con la revista El Criterio Médico y la Sociedad Hahnemanniana a raíz de una disputa surgida por la errónea traducción de un brindis en el Congreso Homeopático Internacional de París, donde Cesáreo había contribuido económicamente. La disputa se tornó pública y áspera, llevando a Somolinos a abandonar la Sociedad y entablar querellas contra la revista.
Su actividad no se limitó a la farmacia: fue destacado político republicano. Usó la trastienda de su farmacia —decorada al estilo árabe— como sede clandestina de reuniones políticas y de la Junta Revolucionaria del distrito de Buenavista. Formó parte del Comité Republicano de Madrid, fue concejal del Ayuntamiento, diputado provincial y diputado a Cortes. Participó en la conspiración de 1866 y, aunque residía en Madrid, fue diputado "cunero" por Soria y Badajoz. En 1873, como miembro de las Cortes que proclamaron la I República, llegó a presentar una proposición de ley para abolir los títulos universitarios y establecer una libertad total de enseñanza, argumentando que grandes pensadores como Hipócrates o Aristóteles no habían tenido título alguno.
La vida de Cesáreo estuvo salpicada de situaciones extravagantes: en 1870 fue atacado por un grupo armado conocido como La Porra, del que escapó ileso pese a los cuchillos y porras, perdiendo únicamente su capa en la refriega.
Además de farmacéutico, fue un destacado embalsamador: preparó los cuerpos de figuras como el infante Enrique de Borbón y Martínez de la Rosa. Su faceta empresarial incluyó el alquiler de viviendas sobre su farmacia, siendo el edificio escenario de un sonado crimen que conmocionó a Madrid.
A pesar de su propensión a las polémicas y las situaciones rocambolescas, Cesáreo Martín Somolinos pareció siempre protegido por una fortuna inquebrantable. Falleció el 13 de enero de 1878 a los 50 años, dejando un legado que mezcló ciencia, política y negocio en una biografía irrepetible. Está enterrado junto a su esposa en el cementerio Sacramental de San Lorenzo en Madrid.
Nació en Anguita el 25 de febrero de 1827.