Una obstrucción del conducto lagrimal sucede cuando el sistema de drenaje de lágrimas está parcial o completamente obstruido. Las lágrimas no drenan normalmente, causando lagrimeo, secreción e irritación.
Un paciente puede nacer con una obstrucción del conducto lagrimal. Se estima que uno de cada cinco recién nacidos tienen una obstrucción del conducto lagrimal, pero la mayoría de las veces se resuelve por sí sola durante el primer año de vida.
El sistema de drenaje de lágrimas se puede bloquear en cualquier punto. Cuando esto pasa, las lágrimas no drenan correctamente, causando ojos llorosos y un aumento en el riesgo de infecciones e inflamación en los ojos. La causa congénita más frecuente es una membrana que sella el conducto nasolagrimal.
Otras causas de obstrucción del conducto lagrimal son:
Causas nasales. Infección crónica (sinusitis), traumatismos, cirugías, pólipos, tumores.
Desarrollo anormal de la vía lagrimal asociado a anomalías craneofaciales (craniosinostosis, síndrome de Down, etc).
Estrechamiento de los puntos lagrimales.
Conjuntivitis crónica