LA EDUCACIÓN FÍSICA EN LAS ESCUELAS
¿Qué rol tenía la educación física en la escuela? ¿Por qué era necesario disciplinar el cuerpo?
Nuestra escuela participó activamente de diferentes instancias deportivas, destacándose en deportes como el vóley y el básquet. Algunos egresados de la institución se convirtieron en deportistas profesionales y se dedicaron a la profesión docente.
Si bien los deportes antes de la década del 30 tuvieron una pequeña participación en la grilla curricular, como el deporte como contenido de la clase de Educación Física llegó avanzada la década del 30. Su llegada se debió, entre otros aspectos a la gran popularidad alcanzada por el deporte afuera de los muros escolares y a los profesores deportistas que comenzaron a actuar como docentes en las escuelas oficiales argentinas. Se potenció el camino de pedagogización del deporte.
El período 1940-1960 de la educación física escolar argentina presentó un abanico de prácticas corporales entre las que se destacaron los juegos, la gimnasia, los deportes, el excursionismo, las actividades rítmicas y expresivas, las actividades atléticas y las danzas folklóricas. Despertar el entusiasmo por las actividades deportivas fue un enunciado cada vez más citado en los planes y programas de esta disciplina. Se dieron cambios curriculares y de enfocar el deporte en la escuela. Ciertas actividades fueron explícitamente permitidas para varones y no para mujeres y viceversa. El maestro de Educación Física debía modificar el programa teniendo en cuenta una serie de factores entre los que se destacaba “el sexo”. El Plan de Labor Escolar de Educación Física delimitó no solo juegos para varones y juegos para mujeres, sino prácticas deportivas diferenciadas: “Pelota al Cesto para niñas”. “Softbol y Handball para varones”. “Iniciación Atlética: el trabajo de atletismo se limitará a iniciación, sin entrar en técnicas superiores, sino buscando que las niñas logren cierto dominio de técnicas básicas, según la capacidad y nivel técnico-físico de las mismas”. Menor complejidad para las mujeres: la adaptación de esta práctica construye y refuerza los estereotipos tradicionales de las niñas. Los ejemplos deportivos más recurrentes en el período 1940-1960, se produjeron a partir de la decisión de prescribir fútbol, rugby, gimnasia en aparatos, gimnasia deportiva, básquetbol o handbol para los varones, y pelota al cesto, gimnasia rítmica, básquetbol femenino, danza moderna, educación rítmica, musical y canto, danza creativa educacional o hockey para las mujeres. Esto no solo aconteció en las clases de Educación Física sino en los certámenes interescolares. Pero ¿qué cualidades se transmitían, distribuían y ponían en circulación en estas prácticas? Entre los objetivos para niños de entre 9, 10 y 11 años se establecía: “Insistir en el trabajo de valencias físicas (especialmente en la fuerza en los varones y la coordinación en las mujeres)”; “Para las niñas, aprovechar y cultivar especialmente el trabajo de ritmo, coordinación y destreza”; “Insistir en el trabajo de columna en las niñas”; “Cultivar el sentido de estética y belleza de formas y movimientos (niñas)”. Ciertos ejercicios físicos y “movimientos construidos”, especialmente en sexto y séptimo grado, se prescriben en forma distinta para las niñas y los niños, contribuyendo a la configuración de un universo kinético y moral. Por ejemplo, para las niñas se insiste en movimientos tipo esquema de gimnasia femenina, como “balanceo a la izquierda, balanceo a la derecha, balanceo alternado de brazos haciendo tres pasitos, circunducción de cabeza, circunducción de brazos atrás, ritmo, brazos en arco, flexiones rítmicas, arqueo de tronco, saltitos de polca, actividades tomadas de la mano, etc.”. En cambio, para los varones los movimientos tienden a construir un tipo de cultura somática “masculina” a través del balanceo de brazo atrás, balanceo de brazos al frente, cuclillas con apoyo de manos, caída en cuclillas, rebotes en alto, flexión y extensión de brazos, posición de banco, saltar abriendo y cerrando piernas y caer en cuclillas con cambio de frente, flexión de tronco con rebotes, salto tijera adelante y atrás, etc. El disciplinamiento corporal y la argentinización a través de rituales y prácticas corporales, aunque con matices, continuó siendo una característica de la disciplina escolar. La insistencia en la transmisión de valores como la obediencia y el respeto a la jerarquía, la postura recta, la forma perfecta en el ejercicio, la vestimenta adecuada, el uso irrestricto de ciertos colores o el silencio durante ciertos momentos de la clase fueron cuestiones que permanecieron durante las clases de Educación Física tanto en el nivel primario como en el secundario. Las actividades lúdicas mantuvieron una idea central vinculada con la inculcación de ciertos hábitos y valores civilizatorios. Estas características comenzaron a ser puestas en cuestión lentamente a partir de los años 60 y 70. Pero a mediados de los 80 y principios de los 90 se comenzaron a ver mayores cuestionamientos. La estimulación de valores como el compañerismo, la tolerancia, la creatividad, la espontaneidad, la libertad y el respeto a los valores democráticos configuraron nuevos sentidos a las prácticas corporales. Asimismo, la ampliación de la oferta deportiva –y también lúdica y de ciertos ejercicios físicos– a las mujeres, construyeron un escenario diferente del tradicional.
Fuente: https://isfd112-bue.infd.edu.ar/sitio/wp- content/uploads/2020/07/HISTORIA-DE-LA-EDUCACI%C3%93N-FISICA-1.pdf