Las válvulas termoiónicas, también conocidas como válvulas electrónicas o tubos de vacío, son dispositivos electrónicos que controlan el flujo de corriente eléctrica en un espacio vacío. Fueron fundamentales en el desarrollo de la electrónica durante la primera mitad del siglo XX, antes de la invención de los transistores.
El funcionamiento de una válvula termoiónica se basa en el fenómeno de la emisión termoiónica. Esto significa que cuando se calienta un material, como el filamento de una válvula, emite electrones. Estos electrones pueden ser controlados mediante la aplicación de campos eléctricos, lo que permite amplificar, conmutar o modificar señales eléctricas.
Filamento: Un alambre que se calienta para emitir electrones.
Cátodo: El electrodo que emite los electrones.
Ánodo (o placa): El electrodo que recoge los electrones.
Rejilla (en algunos tipos): Un electrodo adicional que controla el flujo de electrones.
Diodos: Tienen dos electrodos (cátodo y ánodo) y permiten el flujo de corriente en una sola dirección.
Triodos: Tienen tres electrodos (cátodo, ánodo y rejilla) y pueden amplificar señales eléctricas.
Tetrodos y pentodos: Tienen electrodos adicionales para mejorar su rendimiento.
Las válvulas termoiónicas se utilizaron en una amplia gama de aplicaciones, como:
Radios y televisores
Amplificadores de audio
Ordenadores antiguos
Equipos de radar