Podemos afirmar con firmeza que confceptos como las fronteras, la alteridad, la deshumanización y el miedo al "otro" o al "diferente" están presentes en todas las facetas de la vida cotidiana. Desde que encendemos la televisión para ver obras de cine aparentemente inocentes, como son las películas de zombis o series de fantasía, ya nos damos cuenta de como se instalan en nuestra cotidianidad conceptos como los antes mencionados. En las películas de zombis, por ejemplo, presentan un "otro" completamente deshumanizado, al cual hay que enfrentar sin tener en cuenta ámbitos como la moralidad, mostrando un "nosotros" contra un "ellos"; mientras que en los mundos fantásticos vemos sucesos que, pese a ser en la teoría un mundo alejado de la realidad, hay grandes paralelismos con sucesos históricos reales: fronteras en guerra entre países, cruzar fronteras de manera ilegal buscando una vida más segura, intervencionismo extranjero, etc.
Las fronteras y la alteridad también se encuentran en nuestras calles, a través de arquitecturas como son los muros, en las decoraciones que vemos por las ciudades, las esculturas que recuerdan la necesidad de ver y entender que por diferentes que sean las costumbres entre unos y otros, todos somos humanos y nuestros derechos deben respetarse. Las fronteras no siempre son visibles, pues también se encuentran entre los cuchicheos de la gente, quienes hablan de "zonas peligrosas" que, en la mayoría de ocasiones, se trata de zonas de un alto porcentaje de migrantes. Las fronteras están en la música, desde la que no podemos apreciar por no entender el lenguaje, hasta letras que, como en Imagine de Jonh Lennon, anima a las personas a olvidarse de esas fronteras políticas y culturales, denunciando la injusticia de este mundo; están en los cuadros, que son más que simples pinturas sobre lienzo y son capaces de transmitir conceptos como el de frontera a su favor, como con American Progress, donde hacen ver como negativo la barbarie de los indígenas frente a la pureza y el gran beneficio del progreso.
En definitiva, entender y tratar las artes y todas sus ramas de manera crítica nos ayuda a comprender el mundo en el que vivimos, con sus positivos y negativos. Desde la comprensión es desde donde el cambio comienza.