Si nos centramos en la película I am Legend (2007), adaptación cinematográfica de otro libro con el mismo nombre, aunque la existencia de una frontera mental existe, vemos una representación más importante e intensa del miedo, el miedo al otro, el miedo al diferente, y sobre todo, la deshumanización de éste; conceptos muy arraigados a la perspectiva de análisis basada en la alteridad que estamos aplicando. Antes de continuar leyendo, recomendar leer las especificaciones del anterior punto en el análisis de la película World War Z (2013) en lo respectivo al artículo de Onur Kartal Biopolitics of the zombie corpses: Collectivity, contagion, and alterity (Biopolítica de los cadáveres zombis: colectividad, contagio y alteridad). Dicho esto, es necesario un breve contexto de la obra:
El protagonista de la obra, Robert Neville se encuentra en un escenario post-apocalíptico en el que está seguro de ser el único hombre “no infectado” y resto de la humanidad sobre la tierra; la mayor parte de ella ha muerto o se ha convertido en los “infectados”, llamados por otra personaje del filme como “buscadores de sombras”, unos seres contagiados con el “Virus Krippin” extremadamente vulnerables a los rayos solares y muy violentos, que, según palabras de Neville, durante la propagación de la enfermedad devoraron a muchas personas. Esta situación llevó naturalmente a que dicho personaje considere que el virus ha deteriorado sus capacidades cognitivas, haciéndoles actuar como monstruos hacia los cuales solo son barajadas dos posibles acciones: La curación del virus o la eliminación
Ya desde este primer instante vemos a un personaje cuyo mundo, el cual naturalemente nos da gran parte de la identidad, ya no existe, y encuentra un claro culpable hacia el que dirigir toda la negatividad que siente, esté o no justificada. Lo mencionado no deja de ser, nuevamente la deshumanización de estos seres por parte del humano a través de un dicurso interno, situación que no solo vemos en películas de ficción como esta.
La película muestra cómo ambos mundos chocan en varias ocasiones, siendo muy destacable la ocurrida en el interior oscuro de un edificio, donde Neville captura a una buscadora de sombras través de una trampa, ocasionando que uno de los infectados (un varón) se exponga a la luz del sol para tratar de recuperarla, siendo en vano. Desde este punto de la obra, vemos la diferencia entre: Lo que Neville interpreta que ocurre bajo esa percepción, y lo que realmente está ocurriendo. Naturalmente la película se muestra desde su perspectiva, pero también nos permite discernir entre la visión de Neville, el cual ve la exposición del varón infectado a la luz solar (letal para él) como una confirmación de su perspectiva sobre los infectados como criaturas deshumanizadas y agresivas; y lo que visualmente vemos en el filme, y es que el buscador de sombras únicamente reacciona ante la captura de la hembra que pertenecía a su grupo, mostrando hasta cierta expresión de tristeza al ser incapaz de recuperarla.
En otra ocasión Neville es atacado con el mismo tipo de trampa que él tendió a la infectada con anterioridad, o tiene un enfrentamiento con ellos en el que el varón infectado de antes parece dirigir de cierta manera al resto de su grupo de buscadores de sombras, actuando como una suerte de “Alpha”.
Esta situación nos da unas claves que son mucho más importantes de lo que parecen: Los buscadores de sombras, deshumanizados por Neville, viven en grupo, se relacionan entre ellos, tienen cierta estructura social, ciertos sentimientos, le observan y aprenden de las acciones de él; lo que nos es confirmado con el final alternativo de la película, donde dicho grupo de buscadores de sombras sigue y ataca a Neville en busca de la mujer infectada, la cual posee un tatuaje en el cuello en forma de mariposa, mariposa que el buscador de sombras “Alpha” dibuja en un cristal, lo que también es una muestra de que poseen hasta simbolismo e identidad en la que representarse, así como voluntad de comunicación, lo que implícitamente significa que no son monstruos guiados por la agresividad gratuita como Neville cree, sino seres inteligentes con una compleja manera de actuar.
En el filme se nos muestra cómo el protagonista va armado casa por casa registrando la ciudad, durante 3 años aparentemente buscando provisiones, pero teniendo en cuenta que, en el libro original, Neville hacía exactamente lo mismo, pero con el objetivo de asesinar a los infectados mientras duermen, debido a su naturaleza nocturna. Vemos que éste personaje parece no tener remordimientos ante esta manera de actuar, o ante las muertes que ha ocasionado en los experimentos con otros infectados en busca de la cura, los cuales se cuentan por decenas.
Para él es una misión científica y moral, pues los infectados son una plaga y su eliminación o la búsqueda de una cura es algo necesario para salvar al mundo de su presencia. Esta mentalidad depende de la suposición plenamente subjetiva de que estos seres son esos monstruos carentes violentos y descerebrados que atacan sin distinción, versión que termina cayendo por su propio peso en el final antes mencionado; lo que nos muestra hasta qué punto llegaba la deshumanización de Neville, alineándose con las interpretaciones de Kartal en cuanto a que la construcción de un "otro" no responde a diferencias objetivas, sino a una construcción subjetiiva basada en la categorización y etiquetación que suelen tener su origen en el miedo, lo que vemos reflejado en situaciones históricas como el Holocausto, donde la población judía fue discursivamente construida por el régimen Nazi como una amenaza desde su nacimiento con el objetivo de justificar su persecución y exterminio bajo una lógica que trataba de mostrarse racional, objetiva y necesaria para la salvación de Alemania; del mismo modo que el genocidio de los tutsis en Ruanda, o las poblaciones colonizadas durante el imperialismo europeo, considerados incapaces de autogobernarse, legitimando intervenciones extremadamente sangrientas como “misiones civilizadoras”. También podemos entender la mentalidad de Neville como una reacción de defensa psicológica al pertenecer a un mundo, el humano (el cual, bajo nuestra interpretación vendría a representar el "nosotros"), el cual ya no existe, recurriendo a la demonización de un "otro" para preservar una ilusión de identidad y aferrándose a la negativa del cambio; reacción que, en muchas ocasiones, ocurre en situaciones de crisis nacional o de identidad de los países, véase Alemania durante el Periodo de Entreguerras y la Segunda Guerra Mundial, España durante el siglo XIX en las guerras de Marruecos, o Francia durante la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871).
De esta manera, la película nos enseña que, en contraposición de la mentalidad de Neville, estos seres no han sufrido una involución, sino una metamorfosis a otra especie, una transformación. La especie humana que antaño fueron ha cambiado a seres completamente diferentes en lo físico y en lo mental, una raza dominante nueva que se alza desde las cenizas de la humanidad que Neville representa, la cual se niega a aceptar el cambio y provocando un enfrentamiento cruento. La película, pese a ser un filme claramente de ficción viene a representar situaciones morales y mentales que distan mucho de ser ficcionarias y vemos en numerosos momentos históricos que haríamos bien en recordar para no repetir.