Para el análisis de esta obra hay que mencionar varias claves dadas por el autor Onur Kartal en su artículo Biopolitics of the zombie corpses: Collectivity, contagion, and alterity (Biopolítica de los cadáveres zombis: colectividad, contagio y alteridad) sobre el origen, representación y simbolismo de los zombis a lo largo de su historia, obra que también sirve para el entendimiento del análisis de la obra I am Legend (2007), pese a que los seres antagonistas de la obra no son estrictamente zombis.
En primer lugar es clave la representación de los zombis de Victor Herpelin, una de las primeras, donde son mostrados como esclavos negros como cuerpos muertos trabajando, incorporándose en posteriores representaciones la peligrosidad que tenían estos monstruos de atacar de forma colectiva, residiendo su peligrosidad en gran medida en ello, lo que nos recuerda a una dinamica de rebelion, amenaza política y contexto de cambio social.
En las representaciones mas actuales, la representación de zombis suele deberse a la propagación o contaminación de un patógeno que genera en el infectado la transformación o reanimación en dicho monstruo. La palabra “contaminación” proviene del latín contaminatio y significa no solo estar contaminado e impuro, sino también estar profanado y degradado. También podría interpretarse este contagio entre los sanos como la rápida propagación de una emoción o una doctrina entre el "nosotros", convirtiendolo en "otros".
En casi todas las representaciones de zombis, se enfatiza insistentemente el carácter no humano (o inhumano) de estos seres; y la principal razón de esta elección no es otra que justificar su asesinato por parte de los seres humanos de una u otra forma; traduciendose en acciones que, hechas contra seres considerados humanos serían éticamente impensables. Por lo que podríamos entender según esta visión de Onur Kartal, que el zombi es la representación máxima de la deshumanización del individuo; una persona que no siente, no tiene empatía, ha perdido todo atisbo de humanidad y no tiene más objetivo que el de atacaros a tí a los que consideras dentro del "nosotros".
Volviendo a la obra que nos concierne, World War Z es una gran obra en la que aparecen representados símbolos referentes al concepto de frontera, además del miedo al "otro" y la deshumanización. Se trata de una adaptación cinematográfica hecha en 2013 de un libro con el mismo nombre. En ella se nos presenta un escenario en el que una plaga zombi azota a la humanidad con tanta velocidad que a ésta no le da tiempo responder de forma efectiva, dando paso a numerosas medidas desesperadas. La única que a priori logra funcionar se da en Jerusalén, donde Israel construye enormes murallas de hormigón para proteger el interior de la ciudad de los infectados del exterior, los cuales se cuentan por miles. Nuevamente vemos una representación en la que, es una muralla la que decide lo que queda dentro (nosotros) y lo que queda fuera (otros).
El autor Onur Kartal considera a los zombis una representación deshumanizada de la masa, una representación extrema de la alteridad, un “otro” deshumanizado, carente de identidad individual, imposible de integrar y hacia el cual, la única respuesta es la exclusión o la eliminación ante el peligro de que otros de los “nuestros” se unan a él. Él considera las acciones del filme como las antes mencionadas, o las llevadas a cabo por Corea del Norte, los cuales extraen los dientes a toda su población a sabiendas de que el virus se contagia por mordisco; como “biopolíticas inmunológicas” destinadas, no a derrotar a la enfermedad, sino a prevenirla y con ello decidir quienes somos nosotros y quienes son otros, quienes están dentro y quienes están fuera, quienes están sanos y quienes enfermos. De este modo, el muro funciona como la frontera que decide y trata de perpetuar una exclusión entre un grupo y otro, una frontera que separa justamente los territorios israelíes y palestinos, lo cual parece más bien una elección con una intencionalidad clara, más que inocente o casual; aunque en el filme solo se menciona que las murallas se encuentran en Jerusalén, en el libro original se especifica que los muros de Israel rodean toda la frontera entre estos y las fronteras palestinas, abandonando territorios ocupados, por lo que suponemos que la muralla separa Jerusalén Oeste (israelí y "sana") de la Jerusalén Este (palestina y zombi).
En esta película, los zombis destacan por varios motivos, por los cuales siempre han sido muy reconocidos y recordados en el tiempo: Son, a diferencia de la mayoría de representaciones de estas criaturas, extremadamente rápidos, agresivos y violentos, lo que les lleva a superar, esquivar o destruir cualquier obstáculo entre ellos y su objetivo sin importar los daños ocasionados o recibidos; pero según el autor Onur Kartal, hay un motivo más que los hace destacar, y sobre todo los hace más peligrosos que todo lo anteriormente mencionado: La unidad colectiva que demuestran. Las murallas antes mencionadas son efectivas contra éstas criaturas hasta que comienzan a trabajar unidos masivamente; los muros son superados debido a que los zombis se apilan unos sobre otros, por lo que cualquier tipo de prevención inicialmente efectiva falla. Podemos interpretar bajo un análisis desde la alteridad, que el factor que supera las barreras que el “nosotros” crea a su alrededor para evitar la entrada o propagación de los “otros” se ve superada cuando estos últimos se unen y trabajan en unidad y/o adquieren conciencia de grupo.
A todo esto se une a un detalle significativo que pasa algo desapercibido en la obra pero, para nuestro trabajo cobra mucha importancia, y hablamos de la mención hecha cerca del final de la película en la que uno de los doctores advierte al protagonista de la película, Gerry Lane: “Procure no matar a ninguno”, a lo que otro añade: “Solo conseguirá que el resto sean más agresivos”, lo que introduce una clave en nuestra interpretación: la violencia ejercida sobre una masa no disuelve la amenaza de la masa, pues esta actúa en grupo, sólo consigue intensificarla. Se trata de un comportamiento muy humano que encuentra paralelismos en episodios históricos en los que la represión sobre multitudes ha desencadenado reacciones colectivas más intensas, como fue el caso de la Primavera Árabe, donde la violencia ejercida por los aparatos estatales en países como Egipto o Siria no puso fin a las protestas, sino que que contribuyó a su expansión y radicalización. Del mismo modo ocurrió en el Euromaidan en Ucrania, donde las autoridades estatales del gobierno prorruso de Viktor Yanukovich abrieron fuego sobre los protestantes con armas de precisión, lo que redobló las protestas y llevó a la huida del presidente del país. Es posible que uno de los motivos por los que estos zombis son considerados por muchos como más aterradores que la mayoría se deba a que algo que no es considerado humano posee varios paralelismos con ellos como son: la capacidad de correr y superar obstáculos, aumento de su agresividad cuando se les ataca y trabajo en grupo de forma coordinada.
Finalmente, la “solución” en World War Z a la amenaza no es combatirla o excluirla sino, como le llama Kartal en su artículo, “hibridarse” con ella. Dentro del filme, Gerry se da cuenta de que las personas previamente enfermas o con limitaciones físicas a la hora de moverse son ignorados por los zombis por ser considerados ineficaces a la hora de portar y propagar la enfermedad, de modo que decide infectarse con un virus y exponerse ante una masa de zombis, los cuales, en efecto terminan ignorándolo, lo que nos otorga una premisa importante a interpretar. Al inicio se trata de prevenir y bloquear a los zombis, y esto falla; posteriormente se intentan combatir mediante violencia, pero son incapaces; y finalmente, llegan a la conclusión de que, el mejor modo de paliar la situación es camuflarse con ellos, ser, en cierta medida, infectados también, llevar a cabo una hibridación entre sano y enfermo, entre "nosotros" y "otros". Traducido a la línea del autor, la cual compartimos, no dejan de ser las fases humanas de adaptación a un cambio, ya sea en circunstancias como corrientes de pensamiento (como la llamada "Guerra Cultural") o situaciones de migración, iniciando con negar el problema o actuar como si este no existiera (cosa que conecta mucho con la obra literaria), así como estableciendo barreras para evitarlo; posteriormente cuando ésta situación es evidente o innegable se trata de combatir, lo que suele llevar a situaciones convulsas y violencia en muchas ocasiones; y finalemente la sociedades, como solución al caos de combatir esta situación, la acepta y se adapta a la situación para sobrevivir en vez de remarcar las diferencias entre ambos. Esto implica una ruptura definitiva con la lógica de fronteras y de alteridad, ya no se trata de separar ambas identidades sino de diluirlas y acercarlas mediante una coexistencia por necesidad.