¿Cómo romper la palabra en tantos pedazos como las torneaduras del viento?
¿Cómo romper el sueño en tantas noches como muertes tiene el día?
¿Cómo romper el amor en tantos sentidos como las direcciones de tu nombre?
La mano sabia,
la mano que ha renunciado aun al dolor,
la unidad de la mano,
siente la nostalgia
de los pedazos vírgenes que un día la formaron.