Amy Cuddy's TED Talk explores how body language not only influences how others perceive us but also how we perceive ourselves. Cuddy first defines high-power poses as open, expansive, and confidence-inducing postures. In contrast, low-power poses as closed, which conveys submission and stress. Cuddy uses examples from everyday settings and evolutionary comparisons to show that occupying space and displaying confidence gestures are universal signals across species and cultures.
La charla TED de Amy Cuddy explica cómo el lenguaje corporal influye en cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven los demás. Cuddy dice que las posturas de poder son abiertas y expansivas, y que inspiran confianza. Las posturas de bajo poder son cerradas y transmiten sumisión y estrés. Cuddy usa ejemplos de la vida cotidiana y comparaciones evolutivas para demostrar que ocupar espacio y mostrar confianza son señales universales en todas las especies y culturas.
Cuddy presents experimental work in which participants adopt high- or low-power poses for brief intervals, and researchers measure psychological and physiological outcomes. The reported findings claim that brief high-power posing produced increases in self-reported feelings of power, changes in testosterone and cortisol levels consistent with reduced stress and increased risk tolerance, and greater willingness to take social risks in tasks designed to measure assertiveness. The laboratory procedure is described in concise terms: a pose manipulation, a self-report assessment, and saliva samples before and after the manipulation to track hormonal changes.
Cuddy links these embodied practices to Diversity, Equity, and Inclusion by framing power posing as an immediately accessible tool for people who face stereotype threat, status anxiety, or underrepresentation in evaluative contexts.
Cuddy presenta un trabajo experimental en el que los participantes adoptan posturas de alto poder o bajo durante breves intervalos, e investigadores miden los resultados psicológicos y fisiológicos. Los resultados obtenidos afirman que las poses de poder breves producen un aumento de la sensación de poder autoinformada, cambios en los niveles de testosterona y cortisol compatibles con una reducción del estrés y un aumento de la tolerancia al riesgo, así como una mayor disposición a asumir riesgos sociales en tareas diseñadas para medir la asertividad. El procedimiento de laboratorio se describe en términos concisos: una manipulación de la pose, una evaluación autoinformada y muestras de saliva antes y después de la manipulación para realizar un seguimiento de los cambios hormonales.
Cuddy establece una correlación entre estas prácticas encarnadas y los conceptos de diversidad, equidad e inclusión, al conceptualizar las posturas de poder como un recurso inmediato para individuos que enfrentan el desafío de los estereotipos, la ansiedad por el estatus o la infrarrepresentación en contextos evaluativos.
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