Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!”
“-¡Ay! -pensé-, ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: “Levántate y anda”!
*=*=*=*
Recordando a Gustavo Adolfo Becquer
yo pensé que tal vez las amistades de juventud, así también se duermen...
¿Vendrá esa mano de nieve que las arrancará del sueño?
Y tú, como Lázaro, ¿oirás mi voz?
Mucho amor tuve a las palabras,
las olvidé, sin embargo;
como olvidé al amigo
de mi juventud.
Es la vida, – ese afán de ganar su vida –
ninfa sardónica que todo engulle;
funesta acaparadora del tiempo
de las palabras del alma.
No son rencorosas las palabras,
ahora vuelven, aunque mermadas,
anticuadas, ¿justicieras?
Ya llevan un moho del pasado;
en las ramas de árbol
esquelético son palabras secas.
Ahora vuelven y vuelve también
con ellas, la memoria del amigo.
Abro mis manos para recoger
esa lluvia de palabras
– siempre es la lluvia fértil –
Abro mis brazos para acoger
al amigo. Sé que un día volverá.
!Son mis manos tan pequeñas!
¡Amigo, amigo! Yo quisiera
que nunca fueses tú
ese exitoso Sandoz, celebrado
escritor, que con dolor –nadie duda-
describe el camino de su malogrado
amigo Lantier, en el orgulloso
intento de crear la grandiosa epopeya.
En el ara del sacrificio pone
a su mejor amigo, pintor que lleva
el impetuoso soplo de la moderna
pintura, que él –clásico escritor-
no puede vislumbrar. El tiempo
lo llevará al culmen de su arte
pictórico y él -escritor y amigo-
nunca verá los laureles
con los cuales los dioses del Parnaso
coronarán el excelso genio.
* Nota. En referencia a la novela ‘L’œuvre’ de Emile Zola, perteneciente a la serie
“Les Rougon-Macquart”
Éramos jóvenes, éramos amigos,
de esa amistad pura,
que nos alentaba y nos hacía sentirnos
fuertes, emprendedores,
conquistadores de un mundo a nuestro alcance.
No de un mundo de financia, ni de poder;
sólo el poder de la poesía.
yo
amigo
siento que me faltas tú.
tú y yo qué llenos, qué alegres
viviendo nuestra propia vida.
veo mi juventud estancada,
parada como el agua
de un pantano, -si quiebra
vendrá el desastre-.
quisiera encauzarla,
que produzca energía;
que no se corrompa
quieta, paralizada.
me falta un cauce humano
y tengo tan poca fuerza
para seguir ...el divino.
estoy solo
y resuena en mi corazón :
"¡ay de los solos !".
tú serás mi sol humano
un rayo de luna, al menos.
tú
por qué Tú que me creaste
me encarnaste tan rebelde,
tan rebelde, tan rebelde.
yo
si estás tan cerca, amigo...
si estás tan dentro, dentro
que yo estoy sintiendo
tu corazón en el mío.
si estás llenando la flor
y los niños, esta tarde;
si estás en esa salve
que rezo con dulzor.
si estás iluminando
las nubes del poniente
y viertes en la fuente
tus entrañables cantos.
yo te veo en la tarde
y siento tu mirada.
tú
he recibido tu mensaje
pude entonces explayar
mi alegría en todo mi mar,
sueños de color y sueños de amistad.
me recordabas lo mismo que te recordé
por eso somos dos flores que se entienden,
que se comunican sus horas como el más fiel
lindero que acompaña su obra diaria.
hemos hecho una vida de los dos
entretejida de un añorado recuerdo
que se hace realidad - rosa para los dos -
en el correr de nuestros momentos.
yo
momentos íntimos contigo;
yo me descubro
como se abre la flor a la brisa
rosada de la mañana.
tú -mi brisa- me comprendes,
me animas.
creo en ti; creo que tu amistad
es pura amistad y -alegre-
me pongo a cantar :
"poesía del corazón,
- la más bella -
hoy te siento plena
en mi interior".
yo sé que tengo un amigo.
ya la tarde. el medio-sol
- como mi amistad ardiendo -
se lleva la copla hacia dentro :
"poesía del corazón
plena en mi ilusión".
tú
en los brazos del agua
suspendía el amor:
la luna en el estanque.
el cielo bruñía sus caras
en el vaivén de las aguas:
el estanque con la luna.
soñando me perdí
en el corazón del agua:
en el estanque la luna y yo.