Fundamentación
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han transformado de manera significativa el área educativa aportando nuevas oportunidades y retos. Estas son herramientas importantes en la educación debido a que ofrecen fuentes de conocimientos independientemente del nivel (Jaramillo-Hurtado y Escudero-Benavides, 2024).
Las tecnologías tienen un impacto significativo en el ciclo de aprendizaje, cambiando la forma de enseñanza y aprendizaje debido a varios factores, desde la transformación de las estrategias pedagógicas hasta la inclusión y accesibilidad de la educación (Jaramillo-Hurtado y Escudero-Benavides, 2024).
Al igual que las TIC han cambiado la manera de comunicarse y de interacción en la creación del conocimiento, estos cambios también aparecen en el alumnado y en los docentes. Existe una necesidad de integrar más el acceso a contenidos educativos de calidad mediante las TIC y que esto influya significativamente en la motivación y creatividad del aprendizaje. Desde esta perspectiva, las TIC mejorar el acceso a la experiencia educativa, además de enriquecer la de aprendizaje (Jaramillo-Hurtado y escudero-Benavides, 2024).
Las TIC ofrecen distintos tipos de aprendizaje, por ejemplo, el aprendizaje por recepción a través de la enseñanza expositiva y el aprendizaje por descubrimiento mediante una enseñanza con tendencia activa y participativa (Jaramillo-Hurtado y escudero-Benavides, 2024).
Para integrar las TIC en el aula, se necesitan de metodologías para guiar los procesos. En esta propuesta, se opta por el aprendizaje colaborativo. Tanto el aprendizaje cooperativo como el colaborativo son procesos que permiten el trabajo en equipo. El aprendizaje colaborativo se lleva a cabo cuando el alumnado y el profesorado trabajan juntos para la creación de conocimiento. Realizan diferenciación indicando que el aprendizaje cooperativo está más relacionado con el alumnado infantil, mientras que el colaborativo con el alumnado de etapas superiores (Peñalva y Leiva, 2019).
Independientemente de que se apliquen las TIC o no en el proceso de enseñanza-aprendizaje, el aprendizaje colaborativo aporta numerosos beneficios como el incremento de esfuerzo para conseguir un objetivo, por tanto, la implicación es mayor. Así pues, favorece la calidad de las relaciones interpersonales desarrollando la autoestima y competencia social. Asimismo, aumenta las habilidades como la motivación, autonomía, empatía, solidaridad y una mejor conducta en el aula. Y, competencias como el desarrollo de la comunicación, el diálogo y la negociación a la hora de resolver posibles conflictos (Cabezas et al., 2016).
Y bien, la metodología colaborativa aplicada y apoyada con el uso de las TIC tiene un fuerte impacto y desarrollo en el entorno educativo. Esta evidencia que el trabajo conjunto basado principalmente en la sinergia que se origina entre el alumnado para lograr objetivos comunes, mediados por la utilización de dispositivos tecnológicos favorece a la reflexión sobre un contenido con gran proyección didáctica (Cabezas et al., 2016).