Como no puede ser de otra manera, comenzamos nuestro paseo literario citando unas líneas del "Ingenioso hidalgo":
En un lugar de la Mancha2, de cuyo nombre no quiero acordarme3, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor4. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches5, duelos y quebrantos los sábados6, lantejas los viernes7, algún palomino de añadidura los domingos8, consumían las tres partes de su hacienda9 [...]
[...]En resolución, él se enfrascó tanto en su letura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro30, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio31. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles ...
Nuestro punto de partida se encuentra en la Glorieta de Cervantes. Se trata de un pequeño espacio incluido dentro de la Plaza de América frente al Pabellón Real, que a su vez está ubicada al sur del Parque de María Luisa de Sevilla.
Formando un octógono, tiene varios bancos decorados con azulejos estampados con detalles que relatan en forma gráfica su obra magna “Don Quijote de la Mancha”, y anaqueles que indican fechas y lugares importantes en la vida del homenajeado Miguel de Cervantes Saavedra, encima de estos anaqueles se encontraban dos reproducciones ecuestres de las figuras de “Don Quijote”, el mismo Alonso Quijano y Sancho Panza, al estar tan accesibles han desaparecido, por esa razón el público visitante no puede gozar de su visión.
La glorieta fue realizada en 1913, ha sido restaurada en varias ocasiones, la más reciente fue con motivo de la Exposición Universal de Sevilla 1992.
Entre la vegetación que posee la glorieta destaca una araucaria (Araucaria cunninghamii) que hace de “sombra” a los que decidan descansar un tiempo en los bancos con detalles del Quijote.
Cerca tiene la Glorieta de Rodríguez Marín, especialista en la obra de Cervantes, al otro lado está el Museo Arqueológico.
La glorieta de Cervantes, al igual que la plaza de América donde se sitúa, fue proyectada por el arquitecto sevillano Aníbal González Álvarez-Ossorio. La compone cuatro bancos revestidos de azulejos realizados con la técnica de cuerda seca que reflejan escenas de Don Quijote de la Mancha, obra del pintor ceramista Pedro Borrego Bocanegra y realizada en los talleres de Ramos Rejano. En su inauguración sus dos anaqueles, destinados como librerías, estaban culminados por dos figuras del Quijote y Sancho, obras de Eduardo Muñoz que lamentablemente fueron sustraídas. Se reponieron con motivo de la Exposición de 1992 corriendo la misma suerte.
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