El cuerpo humano está hecho para moverse. Cada vez que te mueves —aunque sea algo tan simple como estirarte, caminar o cambiar de postura— estás activando tu circulación, oxigenando el cerebro y liberando tensiones.
El movimiento no es solo ejercicio, es una necesidad biológica y una herramienta para cuidar tu salud emocional, física y mental.
Estar más de 4 horas seguidas sentado, de pie sin moverte o mantener posturas forzadas (como en la cocina o frente al ordenador) tiene efectos negativos sobre el cuerpo y la mente:
No se trata solo del “tiempo” que pasas sentado/a o frente a pantallas, sino de cómo lo haces:
Silla: si te sientas sin apoyar bien los pies, cadera en retroversión o encorvado, sobrecargas la espalda
Teléfono: mirar hacia abajo durante horas genera tensión cervical (“cuello de texto”). Existe además el llamado fenómeno de la apnea del móvil.
Coche o patinete eléctrico: reducen tu movilidad diaria. Si los usas mucho, tu cuerpo se vuelve más pasivo.
Consola o pantallas: además del tiempo de inactividad, pueden alterar tu ritmo del sueño y aumentar el estrés.
Cuando te mueves, tu cerebro libera endorfinas, dopamina y serotonina, sustancias que mejoran el ánimo y reducen la ansiedad o el estrés.
Cuando el cuerpo se mueve, el cerebro se activa a varios niveles. El movimiento estimula la liberación de acetilcolina, un neurotransmisor esencial para mantener la atención, la memoria y el aprendizaje. Gracias a ella, puedes concentrarte mejor, filtrar distracciones y procesar la información con mayor eficiencia. Por eso, tras moverte un poco, tu mente se siente más despejada y enfocada.
El movimiento rítmico o consciente (caminar, bailar, respirar profundamente) también favorece la aparición de ondas alfa, vinculadas a un estado de relajación activa, donde cuerpo y mente están equilibrados. Este estado es ideal para el foco mental, la creatividad y la sensación de fluidez o flow.
Además, moverte activa la comunicación entre ambos hemisferios cerebrales: el izquierdo, más analítico y lógico, y el derecho, relacionado con las sensaciones corporales, emociones, la intuición, la imaginación y la visión global. Cuando ambos trabajan en armonía, tu cerebro combina precisión con creatividad, lo que mejora la toma de decisiones y la resolución de problemas.
Pero hay algo más: para que todo este sistema funcione de forma eficiente, tu cerebro necesita propósito.
Tener una razón clara para moverte —ya sea sentirte mejor, aprender, conectar o simplemente cuidar de ti— da dirección y energía a tu actividad cerebral. El propósito activa circuitos dopaminérgicos que generan motivación y recompensa, haciendo que el esfuerzo físico o mental se sienta significativo. Sin propósito, el cerebro se dispersa; con propósito, se enfoca, economiza recursos y trabaja con sentido.
En resumen, moverte con intención no solo oxigena tu cuerpo: organiza tu mente, estimula la creatividad y fortalece tu sentido de dirección interna.
Movimiento + propósito = cerebro eficiente, cuerpo vivo y energía alineada.
💪 Movimiento y salud física
Moverte con frecuencia fortalece los músculos, huesos y articulaciones, y mantiene activo tu metabolismo
Ayuda a regular el peso corporal, el azúcar y la presión arterial.
Mejora la postura, la respiración y la calidad del sueño.
El cuerpo acumula emociones. Si pasas mucho tiempo inmóvil, es más fácil sentirte apático, irritable o cansado.
Bailar, caminar o simplemente estirarte unos minutos te ayuda a liberar tensiones y conectar contigo mismo.
El movimiento consciente (moverte prestando atención a tu cuerpo y respiración) favorece la calma y la autoconfianza.
Moverte cada día —aunque sea en pequeños momentos— es invertir en tu bienestar completo.
No necesitas hacer deporte extremo: caminar, estirarte, respirar profundo o bailar unos minutos son gestos que cambian tu energía, tu ánimo y tu salud. No se trata tampoco de dejar de usar la silla, el móvil o el ordenador pero sí de ser consciente de qué uso haces, limitar el abuso y aprender a sentarse, mirar el móvil o hablar por teléfono de manera más saludable. Porque el movimiento es vida y cada pausa activa cuenta.