Francia tiene un sistema de organización territorial unitario, lo que significa que el poder político predominante se ejerce desde el gobierno central, más específicamente en la rama ejecutiva, es decir el presidente, el primer ministro y su gabinete. En consecuencia las políticas nacionales se aplican equitativamente a lo largo de todo el territorio francés.
Sin embargo, Francia también cuenta con cierto grado de descentralización, pues en 1980 el gobierno le otorgó cierta autoridad a regiones, distritos y localidades. Esto permitió que los cuerpos electos a nivel subnacional tuvieran un mayor poder sobre las políticas locales. Siendo así, Francia se divide en 13 regiones metropolitanas y 3 de ultramar; cada región tiene un consejo regional responsable de sus respectivos asuntos locales (desde económicos hasta asuntos sociales).
Más a fondo, cada región se divide en departamentos, sumando en total 101 departamentos que funcionan como unidades administrativas con sus propios consejos.
Subsecuentemente, los departamentos se dividen en arrondissements (que sirven como divisiones administrativas a la organización gubernamental local) , y a su vez se dividen en comunas (hay alrededor de 35 mil comunas).