Integrantes: María Amalia Penabad, Julieth Paola Mateus, Gabriela Betancourt y Camila Vicintin
Moderadora: Agustina Navarrete
¿Por qué creemos que faltan estos datos? ¿Qué se está silenciando?
La ausencia de datos sobre violencia institucional no es casual: responde a decisiones políticas, estructuras burocráticas resistentes al cambio y a una lógica estatal que muchas veces se niega a reconocerse como agente de violencia. Lo que no se mide, no existe, y lo que no se nombra, no se repara.
Las falencias institucionales no sólo perpetúan la violencia, sino que también obstaculizan el avance de los procesos judiciales y administrativos, dificultando que se identifique y responsabilice a los autores de hechos de violencia por motivos de género o contra defensoras de derechos humanos.
Los datos oficiales disponibles suelen estar construidos desde una lógica binaria del género, dejando por fuera las vivencias y necesidades de personas no binarias, trans, travestis y otras identidades sexo-genéricas. Esta omisión genera brechas en la información, impide diseñar políticas inclusivas y reproduce desigualdades.
Existe una falta estructural de mecanismos de rendición de cuentas del Estado frente a las violencias que él mismo produce. Cuando los ministerios, fuerzas de seguridad o entes judiciales son perpetradores, no hay responsabilidad institucional ni autocrítica, y mucho menos políticas claras que busquen reparar o erradicar estas violencias.
Preguntas sin respuestas por falta de datos:
¿Cuántas mujeres son víctimas de casos de violencia institucional?
¿Cuántas denuncias de violencia institucional se caen por falta de pruebas, encubrimientos o amiguismos en el sistema judicial?
¿Cuántas mujeres y personas cuidadoras enfrentan barreras institucionales sistemáticas para cobrar la cuota alimentaria, pensiones o curatelas?
¿Qué tipos de violencia institucional se han tipificado y documentado mediante datos?
¿Cuántas mujeres no han obtenido justicia o sido re victimizadas debido al desconocimiento de la ley?
¿Cuáles datos se han generado para dar seguimiento al incumplimiento de derechos humanos en salud ginecoobstetrica?
¿Qué tipos de acceso existen para personas de diferentes clases sociales, etnias, religiones e identidad u orientación sexual para denunciar casos de violencia institucional?
¿Cuán seguros son los accesos a reportar los casos y que las denuncias sean radicadas o atendidas?
¿Qué niveles de protección o garantías existen para que los casos de violencia institucional sean atendidos y no hayan ministerios o magistrados “amig@s” u aliad@s de perpetradores que los “desaparezcan” o atenten contra la vida de las víctimas o sus familias que buscan reportar la denuncia?