En 2023 aprovechamos para visitar Valencia, una ciudad que ya conocía y tiene muchas cosas para niños. Me acompañaban como siempre mis chicas de 10 y 11 años. Ese verano también hizo muchísimo calor pero bien preparados no fue problema.
Esto es lo que disfrutamos de la zona:
Salimos el primer día por la tarde hacia Valencia con dos paradas por el camino. La primera fue en Burueta, un pueblo donde 4 vecinas han decorado con elementos naturales y reciclados un bosquecillo para representar un pueblito de duendes. Esta muy logrado y hay muchas figuras. El pueblo también cuenta con muchas pequeñas casitas y representaciones a lo largo de sus calles.
Se ve en 15 minutos pero si estás por la zona es muy aconsejable. Hay un parking a la entrada del pueblo y está todo cerca. Recomiendo llevar papel y boli ya que en el bosque encantado hay un buzón donde dice que si dejas tu mail y nombre te responden los duendes (yo no llevaba y no se si siguen respondiendo).
Cerca de Burueta está el Geiser de Pozuelo de Aragón. Es un Geiser que tira agua caliente del interior de la tierra. No tiene mucho más pero es curioso si estás de paso.
Al día siguiente justo antes de llegar a Valencia, cerca de Sagunto nos acercamos a ver el Dragón de la Calderona. Un artista local ha construido una casa en forma de Dragón. Tanto la casa como el interior esta lleno de arte si bien lo que más destaca es la propia casa. No pudimos hacer la visita porque sólo abre un domingo al mes pero pudimos ver algo desde fuera. Curioso si pasas por allí.
Antes de llegar hay que dejar el coche ya que los últimos metros es camino vecinal protegido.
Es una suerte encontrar el Antiguo Almacén de Dientes. Allí se puede ver que pasa con los dientes del Ratoncito Pérez. Explicado por sus cuidadores en formato teatro inclusivo te enseñan las casas de los ratones y el sistema de trabajo con los dientes.
Una visita muy cuidada y amena. Niños hasta 12 años aproximadamente disfrutan mucho de todo lo que te enseñan.
No abren todos los días por lo que es recomendable cerrarlo con tiempo ya que hay pocas sesiones. Algunas sesiones van con una función de teatro extra que se hace en el local de al lado. También muy recomendable.
Al día siguiente dos planazos para la mañana. Primero jugamos en el Parque Gulliver, un símbolo de la ciudad que reabrió después de algunos años de restauración. Se trata de un conjunto de toboganes, escaleras y montañas agrupadas en una figura de Gulliver que mide 70 metros de largo. Es muy divertido recorrerlo e ir tirándose por sus diferentes partes.
Atentos al sol porque calienta mucho y queman un poco los toboganes a ciertas horas. Cerca hay otras zonas de juego pero más habituales.
Y después del Parque Gulliver, a un par de minutos andando nos acercamos al Museo Fallero. Aqui guardan los ninots indultados anualmente además de vestidos, carteles y demás cosas relacionadas con Las Fallas. Interesante ver la evolución en las temáticas a lo largo de los años, los materiales utilizados y la calidad.
Con paneles explicativos se hace una visita muy amena de hora y media. Al final un vídeo explica el funcionamiento de las fiestas. La persona que estaba en la entrada fue muy simpática y estuvimos media hora preguntándole sobre Valencia.
Hay un proyecto para cambiar la ubicación de este museo a uno más grande porque apenas caben más ninots y quieren exponer una falla entera.
Ya por la noche nos esperaba un tour de lo mas aventurero. A la hora acordada llegó al punto de encuentro Indiana Jones con su bici-carro lleno de lanzas, espadas y demás con su música característica. A partir de ahí empieza la magia. Durante 2 horas te cuenta la historia del Grial en su camino a Valencia de una manera totalmente amena con trucos de fakir y escenas de acción mientras paseas por Valencia.
Es participativo por lo que los niños lo pasan genial. Esto es lo que más les gustó a mis hijas. Muy recomendable.
La mañana siguiente y parte de la tarde la reservamos para la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CAC). Hay mucho que hacer allí. Nosotros visitamos el Museo de Ciencias donde hay muchas explicaciones prácticas donde niños y mayores experimentan con pesos, fluidos, ilusiones... Y al ser tan variados se hace muy chulo. La visita nos llevo cerca de las 2 horas a lo largo de sus 2 alturas (dependiendo de la curiosidad puede ser mayor o menor el tiempo necesario).
Ya fuera del edificio hay muchas actividades: alquiler bicis, cuadriciclos, paddle en el lago artificial... Nosotros alquilamos cuadriciclo para ver bien el conjunto y pasear por el Turia.
Antes de irnos y dentro de la CAC fuimos a CaixaForum que aparte de las exposiciones tiene el mayor jardín vertical de Europa (se ve sin pagar la entrada). Y para finalizar en el lateral exterior del Museo de Ciencias probamos los arcos. Si dos personas se ponen una en cada lado del arco grande y hablan hacia el interior del arco en cada esquina la otra persona lo oye claramente a pesar de estar a más de 50 metros. Curioso.
Completan este conjunto otros edificios que albergan una pantalla de cine grande con proyecciones de alta calidad, el oceanografic (que no visitamos), un jardin de 4.000 m2 y muchas cosas. El paseo por allí ya merece la pena.
A lo largo de los días fuimos visitando algunos sitios curiosos repartidos por la ciudad
Insectum: Una tienda que vende insectos para comer. Tiene también patatas fritas con harina de grillo. Cuenta con los permisos de Sanidad.
El edificio más estrecho de Europa. Es de 3 alturas y no puedes estar dentro con los brazos extendidos a lo ancho.
La casa de los gatos es una obra de un artista local que hizo una fachada de casa pequeña con una entrada que da a un solar donde viven gatos que entran y salen por ahí.
Refugios antiaéreos de la guerra hay 3 pero algunos no son visitables y los que si hay que coger con cita previa. No pudimos verlos.
La plaza redonda, no hay muchas de este estilo.
El Mercado Central, lleno de vida, puestos y con unas macedonias pequeñas que te venden para reponer fuerzas.
San Nicolás de Bari es una iglesia que tiene el techo pintado al estilo Capilla Sixtina. Muy colorida. Es visita de pago.
No fuimos a la playa ni a Bioparc porque preferimos hacer otras cosas.
En el centro de la ciudad hay otro motivo para la visita a Valencia. El Museo L´iber o Museo de los Soldaditos de Plomo como su nombre indica alberga una enorme colección de soldaditos de plomo de distintos paises y épocas, varios por separado y muchos otros representando una batalla con mucho mimo.
Además tienen otras figuras de superheroes y de películas de animación entre otros. De esta manera no se hace repetitiva la visita. Se tarda alrededor de hora y poco en visitarlo.
El día siguiente aprovechando que estaba en ruta fuimos a Dinópolis en Teruel. Había oido hablar mucho de él y merece la pena. Es un parque temático de Dinosaurios con varios puntos fuertes.
Tiene varios shows a distintas horas. Recomiendo ir viéndolos cuanto antes y meter el resto de cosas entre shows ya que no hay tantas funciones. Algunos shows eran para niños pequeños y otros para todos.
Además tiene muchas atracciones de tipo simulador varias de ellas y otras tipo ruta en barquito/coche. No hay que esperar grandes efectos especiales pero esta hecho con cariño y se disfruta.
También hay una zona con 4 barracas incluidas en el precio del parque y otra zona de juego estilo explorador (cuando fui estaba en mantenimiento).
Se tarda en verlo todo unas 6 horas (se puede comer allí dentro a precio parque de atracciones). No se hace larga la visita por la variedad de cosas para hacer.
A la salida aprovechamos para ver Teruel que está al lado y contarles la historia de los amantes.
Ya el último día hicimos 2 paradas de camino a casa. La primera fue en el Museo Minero de Escucha. Este pueblo antiguamente minero realiza una visita a su mina donde equipados con casco y foco nos adentramos montados en una carretilla al interior de la cueva donde explican el día a día de la labor del minero. Se hace una visita a una reducida parte de la mina ya que es muy grande pero que explica de manera visual el proceso de la extracción. Visita de hora y media.
La última parada fue en Belchite para visitar su Pueblo Viejo. En la Guerra Civil fue una zona especialmente castigada y han mantenido las ruinas de aquella guerra. Sólo se puede ver por visita guiada. Este era el segundo año que por temas personales no pudimos ir a la hora de la visita (aunque lo teníamos reservado). No se puede entrar pero en la entrada hay un cartel explicando lo que allí paso y desde fuera se puede ver más o menos. Seguro que la visita guiada es infinitamente mejor pero dada la mala suerte decidimos verla así.
Eso fue todo lo que dio de si este viaje. Ya pensando en el siguiente.