En 2019 preparamos una visita a la zona de Arlanza en Burgos. No conocíamos anteriormente la zona pero nos sorprendió muy gratamente. Viajabamos un adulto y dos niñas de 5 y 6 años.
Esto es lo que disfrutamos de la zona:
Empezamos el viaje directamente en Salas de los Infantes. Es un pueblo que tiene el privilegio de tener un Museo de Dinosaurios muy bien cuidado y divertido.
En la entrada nos explicaron varias cosas interesantes y respondieron muchas dudas con mucha simpatía. Se veía que les gustaba. Una vez dentro se pueden ver varias explicaciones y maquetas de antiguos asentamientos de la zona y por supuesto reproducciones de dinosaurios. Se puede disfrutar también de manera interactiva gracias a las gafas 3D que tienen y a un juego en pantalla de huesos de dinosaurios.
No es muy grande pero es divertido y puedes disfrutarlo entre 1 y 2 horas. El precio lo recuerdo casi simbólico. ¿A que niño no le gustan los dinosaurios?
Después de comer nos vamos al alojamiento. Elegimos este alojamiento con mucho acierto porque estaba más o menos céntrico de todo lo que íbamos a visitar, tenía apartamentos y tiene una PISCINA.
El Hotel Santo Domingo de Silos tiene habitaciones de hotel y apartamentos muy espaciosos y cómodos . Después de las actividades de cada día disfrutábamos del bañito. Dispone en la zona de la piscina de hamacas, cambiadores, baños y una máquinas de refrescos y cervezas. Una auténtica gozada.
Para aparcar se puede hacer cerca de la puerta y en caso de mucho turismo en el pueblo a 2 minutos andando hay un parking grande.
Ya por la tarde: empezamos a descubrir el pueblo Santo Domingo de Silos. Ofrece varias cosas interesantes que fuimos repartiendo en varios días aunque aquí las comente todas juntas.
Lo primero que visitamos fue la Ermita de la Virgen del Camino. Se llega por detrás del Monasterio. Se pasa por debajo de un arco y se accede a una zona ajardinada con un parque infantil chulo. Desde ahí hay una subida pequeña que lleva a la ermita (si seguís el camino del Vía Crucis se da un poco más de vuelta pero esta bonito). La Ermita no estaba abierta pero las vistas desde allí son muy bonitas y es un paseo corto.
Lo segundo que visitamos fue el Monasterio de Silos. Hay visitas guiadas con buenas explicaciones nada pesadas. Te comentan la vida en el Monasterio, te enseñas la biblioteca, la botica y más cosas interesantes. A los niños les gustó y si te aburres puedes abandonar la visita. Merece la pena.
También visitamos la parte de atrás del Monasterio donde están las esculturas de las cabezas de los niños y un parque con una secuoya. Nos gustan mucho las secuoyas y siempre que vamos de viaje solemos consultar la web "monumentaltrees" que informa de todas las que hay. Además la plaza principal es ideal para tomar algo y es agradable el paseo por el pueblo
En el pueblo hay un Museo de Instrumentos Musicales que queríamos visitar pero el día que fuimos estaba cerrado. Parecía curioso.
Al día siguiente: empezamos la mañana con el sendero del Desfiladero de la Yecla. Se trata de un paseo de menos de 1 kilometro (2 porque se hace ida y vuelta) por un sendero muy cómodo que te lleva dentro del desfiladero. Es realmente chulo pasar entre esas piedras enormes. Se aparca el coche en el principio o el final del camino ya que va paralelo a la carretera.
Después nos acercamos al cementerio de Sad Hill que fue lo primero que nos gusto para elegir esta zona. Resulta que en estos lugares se grabó parte de la mítica película de 1966 de Clint Eastwood "El bueno, el feo y el malo", un western popular.
Sad Hill era un cementerio no real creado para la película que con el tiempo acabó perdiéndose pero en 2015 de mano de voluntarios de la Asociación Cultural Sad Hill se empezó un trabajo de restauración que llevaría reconstruirlo completamente con aportaciones de terceros que apadrinaban hasta 5.000 tumbas. Tanto el enclave como la distribución y el tamaño del cementerio lo hacen de película.
Se llega desde Santo Domingo de Silos por un camino de 5 km que hay que recorrer despacio si vas en coche. Hay alguna zona un poco complicada pero se llega (desconozco si hay otra opción mejor). Muchos del pueblo trabajaron de extras en la peli y nos contaron curiosidades.
A la tarde fuimos a ver el Monasterio de San Pedro de Arlanza, un antiguo Monasterio semiderruido en reconstrucción donde también se grabó parte de la película de Clint Eastwood. Estaba cerrado y no vimos mucho pero si lo han reformado ya merecerá la pena. Por lo demás nos pillaba de camino.
A pocos kilómetros del Monasterio se encuentra Fuente Azul. Se trata de un idílico rincón a los pies del rio Arlanza donde hay profundidad suficiente para bañarse con una playa de piedras en una orilla y una pared de piedra en el otro. Precisamente de la grieta de esa pared mana agua que da nombre al sitio.
Se accede abandonando la carretera por un camino y dejando más adelante el coche aparcado en el camino. Desde ahí un paseo corto por la orilla y se llega. Perfecto para un alto en el camino relajante.
Después del bañito tocó parada a refrescarse en un bar y reponer fuerzas. Y que mejor que Covarrubias, un bonito pueblo que mantiene parte de sus murallas defensivas y muchas cosas más (museos, ermitas...). Se disfruta el paseo.
A la mañana siguiente nos dirigimos a Territorio Artlanza. Es simplemente genial. Se trata de un conjunto de construcciones que recrean casas antiguas de pueblos con bastante buen gusto y formando distintos conjuntos. Nada más entrar hay un breve pero interesante vídeo. Se pueden ver en el interior recreaciones de antiguas escuelas, oficios con viejas herramientas, plazas y muchísimas cosas. Nos impresionó la cantidad de cosas que había hecho su autor, al que tuvimos ocasión de verle trabajando allí y con el que se puede charlar. Además cuenta con algunos animales, colecciones antiguas y otro tipo de obras artísticas.
El precio aparte de no ser caro es casi simbólico para todo lo que ofrece. Se aparca sin problema fuera.
Y aprovechando que estábamos cerca de Lerma nos acercamos. Tenía ganas de tomar un café en el Parador de Lerma, ya que el bar está en un patio interior muy bonito con mesas y sofás. Mereció la pena. Aparte, el pueblo cuenta con una animada plaza cerca y unos miradores al lado del Parador.
En este viaje no pudimos hacer 2 cosas a priori interesantes
La visita al museo de los instrumentos musicales ya comentado.
La Mina Esperanza: Alejada de la zona de la ruta pero nos pillaba de camino. Se visita lamina con explicaciones de las formas de trabajar y los pequeños al final pueden picar en la roca para experimentar como se hace y algún juego más. Desgraciadamente no salió grupo en esas fechas.
Eso fue todo lo que dio de si este viaje.