En 2018 teníamos que ir de Salamanca a Cantabria y teníamos días libres así que decidimos hacer alguna cosa semi-improvisada por el camino. Es por esto por lo que hay tanta distancia entre algunos sitios.
A raíz de esta experiencia salieron las de los siguientes años ya mejor planificadas.
Esto es lo que disfrutamos de la zona:
Siempre he creído que un alojamiento distinto es la guinda del viaje. Nada más llegar a la zona de Olmedo fuimos directos. No se trata de un alojamiento cualquiera que se coge para disfrutar de la zona. Se disfruta, y mucho, de los servicios que tiene. Las Casas Cavas son un conjunto de apartamentos bajos adosados en circulo que comparten un jardín interior común con piscina, bar y mucho espacio. Para relajarse o jugar con los niños está genial. Además tienen en otra zona varios animales como pavos reales. Y si esto fuera poco para los peques tienen una casa del árbol del que me costaba sacar a las niñas (y no me extraña).
Sólo por esto ya vale mucho la pena, pero es que además los apartamentos son muy bonitos y espaciosos con todo lo necesario (cocina cómoda). Totalmente recomendable. Nosotros ese día lo pasamos entre piscina, jardines, casa del árbol y paseo por el pueblo.
Al día siguiente: En el mismo Olmedo se encuentra el Parque Temático del Mudéjar. Se trata de una zona al aire libre donde han construido réplicas a menor tamaño de castillos, iglesias y construcciones del mudéjar de la zona. Son a escala pero para nada pequeñas. En algunas de ellas puedes entrar y los niños juegan un montón. Además tiene otras maquetas curiosas.
Es la visita, que no es cara, en una hora aproximadamente se ve todo y en dos horas se disfruta mucho y da tiempo a contemplar y jugar en los castillos. No todos los días se puede jugar a ser el rey de tu pequeño castillo!
Dispone de zonas con sombra, mesas y sillas para comer. Había máquinas de latas de refrescos pero no recuerdo bares. Tiene también baños. En la entrada puedes aparcar el coche aunque si te alojas en Olmedo no te hace falta. Te dan un plano en la entrada.
El pueblo Olmedo es bonito y agradable para pasear. Hay sitios de sobra para comer y terrazas para tomar algo en la plaza.
Ya por la tarde: A pocos kilómetros se encuentra Medina del Campo, una bonita población con ese aire castellano. Nosotros fuimos a visitar su famoso Castillo de la Mota. Se trata de una gran fortificación a la que se accede desde una gran explanada. Hay un gran aparcamiento a la entrada.
El Castillo se puede visitar por libre y también dispone de visitas guiadas. En caso de hacerlo por tu cuenta accedes a los exteriores y la zona del Patio de Armas con la Capilla y la Sala de Juan de la Cosa (entrada gratuita) . Las guiadas te explican todo mucho mejor y accedes a muchas más estancias. Se puede consultar opciones en su web (visitas guiadas, teatralizadas, audioguías...). Duración de la visita libre: alrededor de media hora y guiada una hora. Precios entre 4 y 8 euros.
En nuestro caso por varias razones no cogimos la guiada y visitamos lo que se podía. Sólo eso ya merece la pena pero recomiendo al menos la guiada ya que accedían a sitios curiosos y vimos una de ellas que contaba cosas interesantes pero no siempre se puede llegar a todo.
Al día siguiente: Como teníamos que ir a Cantabria buscamos un punto intermedio donde parar a hacer algo y nos decantamos por dos cosas en Aguilar de Campoo.
La primera es La Cueva de los Franceses. A 10 minutos en coche de Aguilar de Campoo se encuentra esta cueva que tiene una historia curiosa. La cueva es bonita. Se visita en grupos con un guía y hay que reservar. La visita creo recordar que era de 90 minutos pero no se hizo pesada a mis hijas de 4 y 5 años. Al final hay una cosa muy chula que a las niñas les gustó (no desvelo la sorpresa).
Hace frío, abrigaos para entrar.
Una vez salidos de la cueva nos dirigimos al embalse. Más concretamente a una zona con un arbolado, playa y bar. El punto exacto lo podéis ver en el mapa de arriba.
Es una buena zona de esparcimiento. Pudimos jugar con las ramas caídas del arbolado e incluso al escondite. Luego tocó la arena de la playa. En la playa había redes de voley y en el agua a unos metros de la orilla una plataforma para saltar. Cuando fuimos no hacía calor para bañarse. Una pena porque era un buen sitio, pero lo pasamos bien.
Para reponer fuerzas fuimos al bar de al lado, el Viarce Playa. Totalmente recomendable. Está muy bien decorado con muchos elementos temáticos que lo hacen muy agradable y la comida está muy rica con muchas hamburguesas originales (no las típicas de siempre) y muchas cosas en la carta.
Y con esta última visita acabamos esta primera experiencia de ruta que salió algo improvisada pero que en los siguientes años hemos ido repitiendo, aumentando y mejorando (aunque a veces algo no haya salido como esperábamos).