En 2021 aun en época covid volvimos a la carga. Todos los sitios que visitamos estaban preparados para ser visitados en plena pandemia. Me acompañaban como siempre mis chicas de 8 y 9 años. La semana que elegimos en Julio llovió muchísimo pero pudimos hacer casi todo.
Esto es lo que disfrutamos de la zona:
Primer día con muchas ganas, madrugamos para estar a las 10:00 en Alluitz Natura. Nada más llegar ya se nos acercaron los ovejas y los perros a saludar. Y es que se trata de una actividad llamada "Pastor por un día".
Antes del covid se empezaba haciendo queso pero ahora lo han tenido que cambiar por un taller de lana. Te explican como se sacaba de la oveja y se procesaba en el caserío para hacer tejidos y se hace una manualidad con la lana que es un gran recuerdo para llevarse a casa (en la manualidad se trata la lana hasta llegar a tejido). Mis hijas lo guardan con mucho cariño.
Después te explican el día a día con los animales y les das de comer, ordeñas... Te lo explican muy cariñosamente y puedes preguntar lo que quieras. Al final te dan opción de dar una vuelta con ellos por la zona.
Los animales muy acostumbrados a la gente se te acercan. Muy completo y bonito. Alrededor de 4 horas que se hacen cortas.
Después de pastorear fuimos a Azpeitia. La primera parada obligatoria es el Convento de las Esclavas. Sólo se ve por fuera. Aquí se han grabados muchos exteriores de la serie Go!azen de eitb y a mis hijas les encanta. Si no conoces la serie es prescindible. Se llega y aparca fácil y esta en el mismo Azpeitia.
Después de comer en el pueblo nos acercamos andando al Museo del Ferrocarril de Azpeitia. Está ubicado en una antigua estación de tren. Es una visita de no menos de una hora larga porque tiene mucho que ver. Como un viaje en el tiempo se va paseando entre trenes de muchas épocas, actuales y muy antiguos. En algunos pocos se puede entrar. También tiene para ver cuadros de mandos, carteles, elementos de estación...
Hay 3 veces por semana que además puedes hacer un pequeño viaje en un tren a vapor (comprobar en su web). Lo hicimos y nos sorprendió. Vaya diferencia! El ruido, el humo, el olor lo hacen muy divertido. Se va a otra parada y se vuelve.
Muy recomendable la visita. En comparación con otros museos del estilo éste resulto más grande aunque eche en falta que dejaran visitar más unidades por dentro.
Para descansar elegimos el Camping Igara ya que el año anterior pasamos muchísimo calor y nos faltó piscina. El camping tiene dos piscinas, una de ellas grande, que fueron un acierto para los pocos días que hizo bueno. Además cuenta con un pequeño supermercado con lo imprescindible y un bar que da comidas aunque no lo usamos. No es muy grande pero es espacioso. Al llegar estaba llenísimo por un evento que había en Donosti pero el resto de días estaba muy cómodo.
Esta ubicado a algo más de 10 minutos de Donosti por una carretera entre arboles. No hay nada alrededor. Más pensado para descansar. A nosotros nos vino bien porque queríamos piscina pero eche en falta que estuviese más cerca. El personal muy simpático.
A la mañana siguiente visitamos ALBAOLA ITSAS KULTUR FAKTORIA. Imprescindible reservar antes. A escasos 20 minutos en coche se aparca en el aparcamiento del puerto de Pasaia sin problemas y desde allí se coge un barquito que te lleva a Albaola que está muy cerca pero por obras de acondicionando de la carretera hay que llegar de esta manera.
Se trata de una escuela de carpintería de barcos. Ya allí la visita empieza con paneles explicativos sobre los antiguos marineros vascos y sus barcos principalmente. Se pueden ver además material que usaban y réplicas, todo con una decoración muy bonita. Además en todos los paneles hay una pequeña parte donde a modo de historia-comic el personaje Txo resume lo que se cuenta para que los niños puedan seguir la visita (nunca lo había visto y a mis hijas les encanto lo rápido y bien que Txo lo resumía).
Después se visita la reconstrucción de la Nao San Juan y un guía explica como funciona Albaola, la historia de los balleneros vascos y todo o que le pregunten. Finalmente el barco te lleva de vuelta a Pasaia. Hay visitas en euskera y castellano.
Por la tarde fuimos al Monte Igueldo. Toda una institución en Donosti. Sinceramente me parece caro ya que se paga 2,30 por persona sólo para entrar (se llega en funicular o coche) y cada atracción 2,50 la mayoría. Las atracciones duran poco tiempo. Sin embargo el sitio ubicado en un alto es muy bonito. Las atracciones están hechas con cariño y aunque se les ve antiguas siguen siendo divertidas. No en muchos sitios hay montañas rusas al borde de un acantilado.
Si no se ha ido nunca es una buena visita. En la web se puede consultar las atracciones del parque que son muchas y variadas. Montañas rusas, pasaje del terror, laberintos... Nosotros encontramos varias cerradas por mantenimiento. Tambien hay puestos de comida
Las vistas de Donosti desde allí son espectaculares.
Al día siguiente ya con lluvia nos fuimos al museo de ciencia Eureka!. Hacía muchos años había estado y desde entonces lo habían ampliado con mucho acierto. Esta a 20 minutos en coche y se aparca bien. El museo tiene Planetario, animalario, zona de simuladores, el propio museo en si y no sé cuantas cosas más. Puedes elegir cuantas cosas visitarás al comprar la entrada que no es para nada cara.
Vimos una proyección en el Planetario que estaba muy bien hecha explicando las estrellas de mano de dibujos animados.
El museo en si recoge experimentos para que el visitante vea el funcionamiento de las cosas por temáticas. Electricidad, espejos, pesos, luz... y todo se puede (y se debe) tocar para experimentarlo tu mismo.
Una visita que pensábamos hacer de un par de horas se convirtió en 5 sin darnos cuenta. Las niñas encantadas de todo lo que había. Recomendable 100%.
En los exteriores además hay replicas de edificios característicos de la zona.
A la tarde visita al Aquarium de Donosti. Otro clásico. Aparcamos directamente en parking. Se necesita reservar.
Al día siguiente tocaba día entero en Tolosa. Lo primero fue una visita al Museo de txokolate Rafa Gorrotxategi. Me apetecía que vieran como se hace el txokolate pero lo que nos encontramos nos sorprendió enormemente. Habíamos reservado taller de txokolate y visita.
Ubicados en un polígono se llega y aparca bien. En la entrada hay un bar que sirve de venta de sus productos y allí nos esperaba uno de los hermanos Gorrotxategi (cuarta generación creo recordar). Super simpático el chico, nos enseño un poco donde se estaba haciendo el chocolate que era la planta de arriba del pabellón. Después el taller consistía en 3 actividades con chocolate. Se trataba de hacer casas con jardín con elementos de txokolate, piruletas de txokolate...
Después fuimos a una visita al museo del txokolate donde esta misma persona nos conto junto a otros visitantes como ha ido evolucionando la elaboración de txokolate desde los primeros años hasta hoy en general y también en Gorrotxategi. Se muestran elementos de ayer y hoy en un cuidado museo hecho con mucho gusto.
La parte final consistía en una cata de txokolate. Se va probando desde el grano de txokolate casi sin tratar, luego el tostado, como va cogiendo sabor y los diferentes tipos. Todo ellos muy bien explicado.
Esta visita es de lo que más se acuerdan mis hijas. Hay que reservar pero 100% recomendable. Al final nos trajimos distintos txokolates de la tienda para disfrutarlo en casa.
Aprovechando que estábamos en Tolosa quisimos ir a comer alubias pero al no ser temporada no era fácil encontrar donde ponen. Pregunte y me dijeron un sitio chulo con menú que las incluía y estaban muy ricas. Por si a alguien más le interesa era Restaurante Botarri.
Ya por la tarde después de comer nos acercamos a Topic. Había leído que era un museo de marionetas pero me esperaba algo mucho mas pequeño. Se trata de un museo con una gran cantidad de marionetas de muchos materiales, tipos y paises. Además el museo esta hecho con muchísimo gusto y hace que la visita sea mágica.
Al entrar la marioneta Mariona te explica brevemente las normas al más puro estilo cuento de marionetas. Una vez dentro a través de distintas salas se muestran todo tipo de marionetas. Además te proponen un juego para encontrar 3 en concreto que lo ameniza aun más.
Cabe destacar que lo que se muestra es un pequeño porcentaje de lo que tienen allí. Se pueden ver algunas marionetas famosas de la cultura vasca. Además suele haber alguna exposición extra temporal.
Insisto que es una visita 100% recomendable para niños y mayores. Paciencia para aparcar en Tolosa (ota).
Al día siguiente ya nos fuimos de Donosti pero aprovechamos para acercarnos a Sagardoetxea en Astigarraga. Lo teníamos pensado para el día anterior pero acabamos cansados.
Conviene llamar antes para reservar y no llegar con una visita ya empezada. Según la época de visita hay talleres muy interesantes como el de elaboración de sidra (cuando fuimos no era temporada para hacerlo).
En la visita la guía, que era muy simpática, nos explicó los distintos tipos de manzana, el proceso de la sidra y todo lo relacionado. Para entenderlo mejor nos llevo a recoger nosotros mismos las manzanas con los aperos de recolección. Luego nos llevo donde se trituran con los morteros. Los peques disfrutaron con la actividad.
Luego se visita el museo con datos interesantes sobre la producción de sidra en el mundo y los distintos tipos. La visita termina con una cata de sidras de manzana, mosto de manzana, patxaran de manzana... Todos estaban riquísimos así que nos llevarnos varias botellas de la tienda para acordarnos. (la de mosto se la acabaron las niñas rapidísimo)
Después de Sagardoetxea y en ruta hacia el próximo destino paramos en Salburua para alquilar unas bicis y dar una vuelta (teníamos otro plan que no se pudo hacer). Allí hay un centro donde además de dar otros servicios alquilan bicis de todos los tamaños. Como no había para mi hija pequeña fuimos ella y yo en tandem y la mayor aparte. Muy bonita la zona, preparada para bicis.
Una pena que fuéramos con prisa porque era un plan ideal para pasar la tarde. Se encuentra en las afueras de Gasteiz y hay mucho sitio para aparcar.
Después de las bicis tocaba descansar por última noche y desde hace tiempo tenía ganas de ir a Cabañas en los Árboles. Se trata de una amplia zona de bosque a 20 minutos de Vitoria. Alí tienen cabañas encima de los arboles para dormir y son muy bonitas. Además disponen de carros zíngaros acondicionados para dormir y servicios varios.
En nuestro caso no encontré cabaña libre para mis dos hijas y yo (alguna había pero con escalera vertical pero no me fie de la peque de la casa). En su lugar cogimos un carro zíngaro que están ubicados cerca del edificio de recepción. Están decorados con mucho mimo y son muy acogedores. No tienen baños (están en el edificio de recepción a escasos metros) ni cocina (hay catering disponible).
Nosotros habíamos reservado spa ecológico (de pago). Fue una de esas experiencias que siempre te acordarás. A campo abierto (pero con privacidad) tienen jacuzzi, ducha fría y sauna (no dejan para niños por salud). Nos gustó mucho a los tres y nos quedamos como nuevos.
Y era tan chula la zona con hamacas y jardín que no quisieron las peques ir a ver las diferentes cabañas de los árboles y tras ver la primera se quedaron jugando. Para la cena sacamos nuestra cocina de gas ya que si no hay que reservar la cena porque no hay más por la zona.
Por la mañana te traen el desayuno incluido en el precio y todo estaba riquísimo. El día de entrada preguntan que quiere cada uno.
Repetiremos sin duda y probaremos las cabañas.
Para acabar la semana y aprovechando que pasábamos por allí nos acercamos a Karpin Abentura. Este conocido parque tiene por un lado una importante colección de replicas de varios animales y sobre todo dinosaurios. Por otra parte hay muchos animales que han llegado al parque para recuperarse. No es un zoo al uso. Mucho espacio para los animales.
Se ve en 2 horas como mucho y yendo tranquilo. Hay zonas de columpios y ofrecen actividades extra. Se puede comer en el parque a buen precio y de calidad.
Disponen de parking y no se puede reservar con antelación.
En este viaje se nos quedaron varias cosas sin hacer por falta de tiempo, disponibilidad, ganas...
Debido al covid muchos sitios han tardado en saber si podían ofrecer sus servicios y muchos sólo lo hacían en fines de semana por la mañana por lo que todo no se pudo hacer. Ese fue el caso de Peruharri, el museo de Iñaki Perurena en el que se puede visitar su obra que abarca mucho más que el levantamiento de piedras. Sin embargo no terminaba de concretar si podría estar abierto en fechas y decidimos otra actividad pero me quedo la espinita.
También teníamos programado para ir al pantano de Garaio cerca de Vitoria para bañarnos, alquilar bicis, volar unas cometas que teníamos y comer allí. Pero ese día salió muy malo y no se hubiera podido disfrutar. Se cambió por bicis en Salburua.
Eso fue todo lo que dio de si este viaje.