En sánscrito, ‘Hatha yoga’ significa disciplina de fuerza, una fuerza que busca el equilibrio de las polaridades que se hallan en nuestro interior.
De hecho, ha significa sol y representa la energía más activa y tha, luna, que se vincula a la relajación y al descanso. Ambas energías simbolizan esta dualidad de equilibrio entre energía solar y energía lunar, de la acción y la relajación. Energía que identificamos y equilibramos en nosotros mismos.
A parte de los múltiples beneficios generales de la práctica de yoga (reducir el estrés, mejorar la capacidad de concentración y la calidad del sueño…), hay que sumarle las ventajas específicas que ofrece este estilo en concreto. Los principales beneficios del hatha yoga son:
Mejora de la condición física, incluyendo la resistencia, la fuerza y la flexibilidad. Al contrario de lo que muchos piensan, no hace falta ser flexible ni cumplir ningún otro tipo de requisito físico para empezar en el yoga. Es con la práctica que vas a trabajar lo que tu cuerpo necesita en el punto en el que te encuentras, ya sea más flexibilidad, unos músculos más tonificados, más fuerza en la espalda, etc.
Mejora el equilibrio, con un mayor control sobre el propio cuerpo. Además, con el tiempo verás que el control del cuerpo va muy ligado al control de la mente, que es uno de los objetivos principales del yoga.
Disminuye la ansiedad, la fatiga y el estrés, lo que resulta en una mejora de la calidad de vida en general. Sin duda, el equilibrio que nos aporta la práctica se traduce no solo en un bienestar físico sino también emocional. Cada postura está ligada a beneficios a nivel corporal pero también a nivel de órganos y chakras, lo que resulta en un estado de armonía integral.
Aumenta la función cerebral de forma inmediata. Seguro que si ya practicas yoga me vas a dar la razón: sales de la clase relajado pero a la vez más activo, más enfocado y con las ideas más claras. Es la magia de entrar en este estado meditativo que alcanzamos con el control de la respiración sincronizado con las posturas.