La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
La obesidad es una enfermedad crónica, de origen multifactorial, de alta prevalencia, que se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, de una disminución de la calidad de vida y de un incremento de la mortalidad.
La clasificación internacional de la obesidad en adultos es la propuesta por la OMS y se basa en el Índice de Masa Corporal (IMC). Las personas que tienen un IMC igual o superior a 30 kg/m2 (igual para ambos sexos), tienen obesidad.
La obesidad se puede medir mediante el IMC. Se calcula dividiendo el peso (kg) por el cuadrado de la estatura en metros. Por ejemplo, si un hombre o una mujer pesa 120 kilos y mide 1.65 metros, tiene el IMC igual a 44 (120 kg/1.65x1.65=44). A nivel poblacional, el IMC ha demostrado una buena correlación entre la grasa corporal (no su distribución) y el riesgo para la salud.
La obesidad también se clasifica de acuerdo con la distribución del tejido adiposo en:
Obesidad abdominal/ visceral: También denominada tipo androide con predominio de adiposidad en la mitad superior del cuerpo: cuello, hombros y abdomen. Este tipo de obesidad se asocia con un aumento del riesgo de enfermedades metabólicas (diabetes tipo 2, aterosclerosis), etc.)
Obesidad femoro glútea o ginoide: Con predominio de adiposidad en los glúteos, las caderas, los muslos y la mitad inferior del cuerpo.
Según las estimaciones de la OMS, en 2016, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones tenían obesidad.
En general, en 2016 alrededor del 13% de la población adulta mundial (un 11& de los hombre y un 15% de las mujeres) tenían obesidad.
Entre 1975 y 2016, la prevalencia mundial se la obesidad se ha casi triplicado.
En España, según un estudio realizado entre el 2008-2010 en población española adulta, la prevalencia de obesidad era del 22.9% en hombres, del 22.4% en mujeres y aumentaba su prevalencia con la edad (21.4%). Este estudio también mostró que el 36% tienen obesidad abdominal, 39% en mujeres y 32% en hombres.
· Introducir abundantes frutas y verduras crudas o cocidas (al menos cinco unidades al día), lácteos desnatados, cereales integrales
· Seleccionar cortes magros de carnes y pescados. Cocinarlas con procedimientos bajos en grasa (al horno, a la plancha, al vapor, etc.)
· Vigilar las cantidades e intentar disminuir poco a poco el consumo de sal y de alcohol
· Beber al menos entre 1.5 y 2 litros de agua diarios
· Hacer un desayuno completo, planificar con antelación los menús y distribuir las comidas en al menos cinco ingestas para evitar caer en el picoteo.