En los primeros meses de su vida (0-6) su alimento se basa en leche materna, a esto se le conoce como lactancia. Sin embargo, de los 6 meses en adelante la leche materna deja de ser suficiente, por ello es necesario que se empiece a dar variedad de alimentos (alimentación complementaria).
Nota 1: Es importante que a los bebés no se les dé una alimentación complementaría antes de los 4 meses de edad ya que esto puedes provocarles problemas, como la obesidad. Además, las habilidades motoras orales (masticación y deglución) se mejoran a partir de los 6 meses y también la aceptación de texturas y sabores diferentes.
Nota 2: Si la alimentación complementaria se da después de los 6 meses, el bebé tiene riesgo de retraso de crecimiento, desnutrición, y otros problemas, ya que la leche deja de ser suficiente. Las verduras se ofrecerán a partir de los 6 meses en forma de puré, evitando los primeros meses las espinacas, col y remolacha, que pueden ser causantes de algunos problemas (metahemoglobinemia) por su contenido en nitratos; pueden ser introducidas a partir de los 12 meses. El huevo no debe introducirse hasta los 10 meses, comenzando por la yema cocida que puede añadirse a la papilla o puré. La clara cocida se dará a partir del año.
Entre los 2 y 3 años de edad, los niños empiezan a tener la capacidad de morder, ya que a esta edad les salen la mayoría de los dientes de leche. En esta etapa, ya se pueden añadir algunos trocitos de carne y de verduras a sus papillas y purés.
Lácteos: Yogurt, queso, etc. Proteínas (carnes): Pollo, vacuno, pescado, huevo, lentejas, etc. Frutas y verduras variadas: Zanahoria, espinaca, tomate, lechuga, etc. Cereales: Arroz, fideos, avena, etc…
Nota 1: Algunos de los errores más comunes son platos del tamaño de un adulto y obligar al niño a dejar el plato vacío.
En esta etapa de la vida continúa la formación de hábitos, por ello es importante evitar los alimentos poco saludables.
Comidas:
-Cereales y harinas: Son fuente de carbohidratos complejos y dan energía.
-Frutas y verduras: Aportan vitaminas, minerales y mucha fibra.
-Leche y sus derivados: Sirven para el óptimo crecimiento y fortalecimiento de huesos y dientes.
-Carnes, huevos y leguminosas y frutos secos: Ayudan para la formación de músculos y tejidos.
-Grasas (aceite vegetal, aguacate, etc): Su consumo es necesario para fomentar el crecimiento cerebral
Las necesidades nutritivas en la adolescencia vienen marcadas por los procesos de maduración sexual, aumento de talla y aumento de peso. Estos procesos requieren una cantidad elevada de energía.
¿Qué comer?:
Leche y sus derivados, carnes y derivados, pescado, huevos, cereales, legumbres, verduras y hortalizas, frutas frescas.
Distribución de comidas a lo largo del día:
• Se recomienda mantener los horarios de comidas de un día para otro y no saltarse ninguna.
• Distribuir la alimentación en 4 o 5 comidas al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena).
Hay gran riesgo nutricional debido a que aumentan mucho las necesidades y aparecen nuevas situaciones de riesgo (deporte de competición, enfermedades crónicas, embarazo, entre otras).
Una dieta no adecuada puede influir desfavorablemente sobre el crecimiento, la maduración sexual y tener efectos posteriores en la edad adulta. Por ello, es importante motivar para que aprendan una correcta alimentación y practiquen ejercicio regular.
Comida
Carbohidratos: Son la principal fuente de energía.
Proteína: Necesita proteína para crecer, reparar y formar los músculos. (Mariscos, huevos, legumbres, productos lácteos, semidescremada y descremados son fuentes adecuadas.
Grasas: La grasa de los alimentos proporciona los ácidos grasos esenciales que son necesarios para el crecimiento adecuado [grasas solubles que se encuentran en aceites vegetales, nueces, aceitunas, y pescados grasos (sardina, salmón y atún, etc)]
Vitaminas y minerales. Fibra: Fruta y verduras.