El primer día además de las presentaciones pertinentes por parte de la agencia de Riga, nos dividieron en varios grupos y nos hicieron entrega de unos documentos. En realidad, estos documentos explicaban un juego de roles. Cada persona era un país (a mí me tocó ser Alemania) y teníamos que llegar a unos acuerdos para comprometernos a reducir la huella de carbono sin perjudicar la economía del país al que representábamos. Esto dio lugar a una teoría en la que se explicaba los papeles/posiciones que hay en toda negociación y lo importante que es colaborar y cooperar para poder alcanzar los objetivos.
El segundo día se llevaron a cabo durante la mañana varias conferencias sobre el impacto que tiene la sociedad y nuestras acciones diarias en el ecosistema y el medio ambiente. Por la tarde, nos dividimos de nuevo en grupos, mi grupo fue el taller de bioeconomía. Además de entender en qué consiste esto exactamente, se nos dio la oportunidad tras leer un trabajo de investigación de pensar en un producto derivado de la madera que encajara con ese concepto de bioeconomía. Después de este taller, hicimos una ruta guiada por la ciudad de Riga y más tarde fuimos a cenar a un restaurante con vistas a la Ópera.
El último día, tuvimos la suerte de poder asistir a una eco-escuela y descubrir todos los proyectos e iniciativas que había implantado el centro. Fue una experiencia muy enriquecedora.
Durante el curso se utilizó una combinación de clases magistrales y talleres prácticos para aprender los conceptos. Los profesores fueron muy útiles y nos brindaron el apoyo necesario para aprender no solo sobre los contenidos sino sobre su ciudad y su cultura.
“Fue una experiencia muy enriquecedora en la que tuve ocasión de conocer a personas muy interesantes con las que formamos buenos grupos de trabajo. Este curso me ha ayudado a avanzar en mis retos profesionales y a adaptar mi metodología a los nuevos escenarios en el aula.”